
Quienes incorporen a su planilla de trabajo a aquellos que se consideran “viejos” para el mercado laboral, no tendrán que pagar los aportes patronales. Pero deberán emplearlos por, al menos, un año.
Aunque a los 45 años de edad -e incluso más- muchas personas gozan de buen estado físico e incluso tienen una vida social activa, para el mercado laboral están pasados de maduros. Basta con ver los avisos clasificados de empleos, donde la mayoría plantea como requisito del aspirante a un puesto un máximo de 35 años.
Si bien el segmento que cuantitativamente registra el mayor desempleo es el de los jóvenes que se insertan al mercado laboral sin previa experiencia, preocupa a las autoridades la situación del segmento adulto, ya que se trata de personas que trabajaron toda su vida y no ve su futuro de otra manera, que no sea trabajando para poder cubrir su presupuesto familiar.
De hecho, las mayores tasas de enfermedades cardiovasculares, depresiones e incluso suicidios en Uruguay se registran entre quienes tienen de 45 a 60 años y han quedado sin empleo. Dentro de este grupo, son los hombres quienes estadísticamente presentan mayores dificultades para reconvertirse.
El diputado Jorge Pozzi (Nuevo Espacio) elaboró hace año y medio un proyecto de ley que procura dar incentivos a las empresas para que contraten a este grupo de desempleados. Estos beneficios refieren a la exoneración del pago de los aportes patronales al BPS y se propone instrumentarlos en función de la presunta dificultad de inserción laboral.
Así, las firmas que contraten a desempleados de entre 45 y 50 años obtendrán una exoneración del 60% de estos aportes, en el primer año de vigencia del contrato laboral y 40% durante el resto de vigencia de este.
Para el caso de las personas de entre 50 y 55 años, el descuento será del 80% en el primer año de contrato y 60% durante el resto de la relación laboral. Y para el caso de las contrataciones de desempleados mayores de 55 años y hasta los 60, la exoneración será total en el primer año y del 80% durante el resto de la vigencia del contrato.
Con el fin de conocer cuántos uruguayos se encuentran en esta situación, el proyecto de ley prevé la creación de un Registro de Desempleados Mayores, a fin de dar conocimiento a las empresas de a quiénes pueden contratar y, al mismo tiempo, realizar un seguimiento al respecto para evaluar si el mecanismo ideado funciona.
Un dato no menor es que el proyecto incluye a modo de salvaguarda que, para obtener los beneficios propuestos, las empresas deberán contratar a los candidatos por un plazo mínimo de un año. "Si no lo hacemos así las personas en esta situación se convierten en trabajadores zafrales que no cobran aportes y no solucionamos el problema, que es un problema social", sostiene Pozzi.
Si bien la propuesta no ha ingresado aún a discusión de la Comisión de Seguridad Social de la Cámara Baja, se pretende incorporarla luego del 25 de octubre, cuando se hayan aprobado otros proyectos que requieren aprobación antes de dicha fecha.
De todos modos, Pozzi se muestra optimista al respecto, ya que la preocupación por este tipo de desempleados es generalizada. En el proyecto del Poder Ejecutivo para la modificación de la política de seguro de paro, que ya recibió media sanción, se contempla la situación de los mayores de 50 años de una forma distinta al resto de los trabajadores, ampliando el seguro de paro de 6 meses a un año.
A nivel de las empresas públicas sucede otro tanto. De hecho existió una resolución del Frente Amplio para que incorporen a su plantilla laboral personal de más de 50 años de edad. En tal sentido, el BPS ha contemplado a este grupo etario en más de un llamado a ocupar cargos.
Según informó Pozzi a Ultimas Noticias, la representante de los empleados en el BPS, Elvira Dominguez, reconoció durante la discusión del proyecto de seguro de desempleo, que los subsidios a las empresas pueden mejorar esta problemática laboral.
Ultimas Noticias, Lunes 5 de octubre del 2008.