
Seis cuadras repletas de gente reunida para exigir verdad y justicia.
Hablamos con Margarita Michelini, Jorge Zabalza, María Elena Martínez, Sergio López Burgos, Daniel Martínez y Alfredo Asti.
Lentamente, parando en todas las esquinas, caminando con paso tranquilo, fueron desde Rivera y Jackson hasta la Plaza Libertad. La pancarta central de Familiares exigía verdad y justicia. Acompañaban la consigna unos versos de Mario Benedetti que afirman que los desaparecidos están en algún lugar: “nube o tumba.
Están en algún sitio, estoy seguro.
Allá en el sur del alma”.
Una multitud silenciosa pobló la convocatoria, que se llevó a cabo sin símbolos partidarios. Se hablaba al oído, y sólo las fotos de los 200 desaparecidos se destacaban, en la cabecera de la marcha, donde se concentraban los familiares. Cuadras más atrás, un pasacalle de lado a lado de 18 de Julio pedía la anulación de la Ley de Caducidad, un reclamo que Familiares como tal no impulsa, pero que tiene mucho que ver con la verdad que sigue secuestrada por un pequeño grupo de agentes del terrorismo de Estado.
Fue un 20 de mayo de 1976 cuando los legisladores Héctor Gutiérrez Ruiz (blanco) y Zelmar Michelini (frenteamplista), junto a los militantes escindidos del Movimiento de Liberación Nacional (MLN) Rosario Barredo y William Whitelaw fueron encontrados sin vida en las afueras de Buenos Aires. En los mismos días asesinaron en la capital argentina al dirigente comunista Manuel Liberoff.
En memoria de esos crímenes, que sintetizan tantos otros, es que se pide verdad y justicia desde hace trece años en esa fecha. Visiones varias, un solo tema Margarita Michelini, hija de Zelmar, asistió a la marcha, como todos los años. Para ella, una de las cosas más rescatables de la peregrinación es que parece expresar un “compromiso de respetar los derechos humanos. Los que se llaman de primera generación. La libertad, el rechazo a la tortura, el derecho a un juicio justo y el rechazo a los delitos de lesa humanidad.
[...] Muchas de las personas que en una época participaron en una lucha común, [aunque] hoy no la ven con los mismos ojos y no coinciden en cómo encarar lo político, coinciden en reafirmar la vigencia de los derechos humanos y el rechazo al terrorismo de Estado”, opinó.
Los carteles con las fotografías de los desaparecidos se pusieron en movimiento a las 18.55, cuando los familiares comenzaron a desplazarse hacia 18 de Julio. La primera parada fue frente a la Universidad de la República, una forma de rendir homenaje a esa casa de estudios que tantos luchadores sociales albergó. Después de permanecer allí durante un par de minutos, la procesión continuó. El silencio de la caminata fue roto por los altoparlantes cuando se iba llegando a Ejido. Se escucharon nítidamente los nombres de los que ya no están sin que se sepa, en la gran mayoría de los casos, qué pasó con ellos.
Por cada nombre, la multitud gritó un “¡Presente!”. Y al finalizar la lista de los 200, las palmas estremecieron la Plaza Libertad. Así se quebró el silencio, una vez más.
“Seguimos reclamando la verdad que algunos se niegan a brindar.
El gobierno avanzó mucho con la justicia, aplicando una ley que no nos gusta pero que el Frente Amplio [FA] en su Congreso del 2003 resolvió mantener. Nosotros la utilizamos para investigar todo lo que la Justicia pueda hacer. Y por eso ocurrieron los procesamientos que hubo. [...] Vamos a seguir hasta el último día de este gobierno buscando la verdad y la justicia. [...] Mantenemos la Ley de Caducidad hasta tanto el pueblo, en un referéndum, se pronuncie”, señaló el diputado Alfredo Asti, de Asamblea Uruguay.
La concentración del 20 de mayo “es un recuerdo especial de las víctimas y une a toda América Latina. Tenemos que recordar, además de los nuestros, a los de otros lados que estuvieron acá. Ellos [los desaparecidos] sabían que iban a morir. Sabían que estaban dando la vida, no lo hacían por frivolidad. Si recordamos estas cosas no vamos a permitir que se vuelvan a producir”, sintetizó María Elena Martínez, directora de Derechos Humanos del Ministerio de Educación y Cultura.
“Este 20 de mayo marca un hito especial en la historia de la impunidad.
Estamos en plena indagatoria de los traslados ilegales de 1978. [...] Es de suma importancia la convocatoria, manifiesta la voluntad de seguir avanzando. Creo, también, que hay un cambio positivo en la ciudadanía.
Y esto contribuye a la anulación de la Ley de Caducidad”. Las palabras son de Sergio López Burgos, ex militante del Partido por la Victoria del Pueblo. Burgos fue trasladado clandestinamente en 1976 desde Argentina a Uruguay en el llamado “primer vuelo”. Los del “segundo vuelo” no vivieron para contarla.
“El silencio se transforma en un grito todos los 20 de mayo. También creo que el 100% de los que estamos acá quiere que se destituya al embajador en Italia, Carlos Abin, para que se muestre que no hay impunidad en filas de izquierda. Hay que demostrar que el castigo a los terroristas de Estado tiene que ser implacable. Y con Abin hay que dar una señal implacable. Por último, creo que América Latina está pasando por un momento en que la idea de independencia está creciendo, y, por contraparte, Estados Unidos está cada vez más a la ofensiva”, señaló Jorge Zabalza, ex dirigente del MLN-Tupamaros.
“Los tupamaros tenemos que reclamar contra todos los que asesinaron a nuestros compañeros. No estamos hablando de los caídos en combate. Tenemos que reclamar por todos los desaparecidos y asesinados, porque no hay banderas en eso. En primera fila, acá, tendrían que estar los tupamaros, que fuimos los que más sufrieron el terrorismo de Estado”, sostuvo.
El ministro de Industria, Daniel Martínez, también estuvo ayer. “El compromiso ético para que nunca más pase lo que pasó” es uno de los motivos que lo llevó a marchar.
“Es un compromiso que no se debe expresar sólo en participar acá, sino también en hacer lo posible para separar la paja del trigo con los que cometieron delitos de lesa humanidad. Hay que poder llegar a la verdad y la justicia”, resumió.
Así y todo, es muy probable que el año que viene los reclamos sean más o menos los mismos.
La Diaria, Miércoles 21 de mayo del 2008.