
El gobierno cree que el efecto será “acotado” debido a que el país se encuentra preparado. Para De Brun y Abreu el país puede verse afectado por la región y por las materias primas
La manera en que la crisis hipotecaria iniciada en Estados Unidos puede impactar en la economía local varía según el cristal con que se lo mire –o la posición que se ocupe–, y así quedó demostrado ayer en el abordaje que tres conferencistas dieron al tema en una mesa redonda organizada por la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa (ACDE).
Desde el equipo económico, a través de la participación del jefe de asesoría macroeconómica del Ministerio de Economía, Fernando Lorenzo, se sostiene que el impacto será “acotado” y no se traducirá en una baja del precio de las materias primas relevantes para el país en el corto plazo.
Sin embargo, el director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados, Julio de Brun, vaticinó que la recuperación de la moneda estadounidense que se verá en los próximos meses, en un contexto de depresión de la demanda de EEUU, se trasladará al valor de los commodities.
Por su parte, el senador nacionalista, Sergio Abreu, señaló que se asiste a una “revalorización” de las materias primas, y anunció que si la crisis llega a la región y afecta a Brasil y Argentina, el país se verá “desestabilizado”.
Impacto moderado. La visión oficial, presentada por Lorenzo, evidenció un escenario donde el impacto directo sobre la economía será “acotado”. Eso se
debe a la “solidez” de la economía uruguaya que se preparó para “minimizar los riesgos de shock externos”, gracias a la reducción de las “vulnerabilidades internas” conseguida por el gobierno.
En ese marco, la situación local será acompañada de una coyuntura de precios internacionales de las materias primas que se mantendrán “en niveles elevados, al menos en el futuro más cercano”.
Si bien Lorenzo indicó que una recesión en EEUU “obviamente” afectará a la economía mundial por múltiples canales, realizó un análisis que moderó el impacto local sobre las diferentes vías locales de transmisión.
En primer lugar, sostuvo que a nivel comercial el intercambio con la principal economía del mundo “dista de ser irrelevante”, pero tampoco es “excesivamente importante” para las exportaciones locales. Sobre esto agregó que para una parte sustancial de las ventas a ese destino existen otros mercados, y de hecho, se está notando una sustitución de parte de los propios exportadores que encuentran en otras economías condiciones de intercambio más favorables.
Al mismo tiempo, destacó una vez más la holgura a nivel financiero que permite prescindir de los mercados hasta “avanzado 2010”.
Ese nivel de liquidez se combina con una recomposición de las relaciones con organismos multilaterales –integración del Fondo Latinoamericano de Reservas, cambio de estatus en la Corporación Andina de Fomento y reformulación del relacionamiento con el Banco Mundial-, que permiten contar con una disponibilidad de acceso a dinero de contingencia por más de “US$ 1.000 millones”.
“No estamos esperando” impactos significativos en los niveles de actividad a corto plazo, dijo Lorenzo, y confirmó las previsiones de crecimiento de 5,25% para este año y de 4% para 2009. “No es que estemos blindados ni vamos a estar blindados, es un tema de estar mejor preparados”, dijo.
El director ejecutivo de la Asociación de Banco
Privados, Julio de Brun, dijo que en los próximos meses se debe esperar un fortalecimiento del dólar frente al euro y, después de ello, “en el contexto de una demanda norteamericana deprimida, una traslación consecuente a los precios de las materias primas”. Eso implica una caída del valor de las materias primas, según él.
De Brun dijo que el euro “está totalmente sobrevaluado” a raíz de la suba de tasas de interés con el objetivo de mantener los objetivos de política monetaria, en respuesta a la demanda “transitoria” de fondos de inversión internacionales por instrumentos nominados en esa moneda. A eso se suma una “injustificada desvalorización” del dólar, también transitoria, asociada al “pánico” de los mercados.
En este contexto, el riesgo para la economía local n
hay que buscarlo en la situación actual, que presenta altos niveles de liquidez internacional, tasas de interés bajas, sino “en los próximos años”.
En términos futbolísticos, de Brun graficó que en la situación actual “es como jugar en el llano”. “Lo que va a ser como jugar en la altura es el escenario de los próximos años (que presentará ) suba de tasas de interés en EEUU, restricción a la liquidez internacional y posible descenso de la burbuja de precios de materias primas”.
Sobre otros aspectos, de Brun opinó que el manejo de tasas de interés “no es el instrumento de política monetaria adecuado” para Uruguay, porque implica “incentivar cambios de posición que probablemente no son sostenibles a largo plazo”. Al mismo tiempo, exacerba “el movimiento de tipos de cambio en el corto plazo”, impactando, asimismo, en los flujos comerciales y las decisiones de inversión en el largo plazo, dijo.
Para apoyar esa afirmación agregó que la medida del Banco Central de aumentar los encajes bancarios “es el reconocimiento” de que hay un problema monetario “que no se arregla simplemente con manejar la tasa de interés”.
El Observador, Viernes 16 de mayo del 2008.