
Las industrias vinculadas a la madera tienen problemas de acceso a la materia prima, por lo que se están buscando alternativas que permitan el normal flujo del producto, y a un costo razonable.
Así lo anunció a EL TELEGRAFO el director general de Promoción y Desarrollo de la Intendencia, ingeniero agrónomo Jorge Dighiero, detallando que «los pequeños y medianos aserraderos locales tienen dificultades para obtener materia prima a una distancia razonable». En este sentido, destacó el costo «que tiene el flete en esta actividad, porque se aprovecha no más del 60 por ciento de lo cargado. El resto, como el aserrín, costanera, punta de tronco, zonas con mucho nudo, que son quebradizas, hoy es desperdicio pleno».
Ese tema «es una gran preocupación, y se va a analizar mejor cuando venga el ministro de Industria y Energía, Daniel Martínez, el próximo 22».
En este sentido, señaló que una de las posibilidades a analizarse es «hacer convenios para que los grandes consumidores, que son las pasteras, puedan hacer intercambio de montes con los aserraderos». Explicó que es posible que un monte del cual se saca madera para aserraderos «esté a 250 kilómetros de distancia, y a 100 de una pastera. Hay que buscar que esa madera vaya a la pastera, y que esa industria entregue la madera acá. Son soluciones a buscar, para que ganen todas las partes».
En cuanto a la calidad de la madera -que no preocupa mucho a una pastera, y sí a un aserradero-, dijo que «de los montes que las pasteras explotan, siempre hay una parte de las vigas que salen que pueden ser utilizadas por los aserradores».
Ese tema será analizado cuando se integre el ingeniero agrónomo Diego Martino, ex investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (Inia) y ejecutivo de varias empresas privadas vinculadas a las industrias de la forestación y la madera, como nuevo director forestal del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca.
Dijo también que «mientras el crecimiento espectacular del país viene por esos componentes tecnológicos, los gobiernos locales deben trabajar en el desarrollo de los pequeños emprendimientos que generan esa cultura del trabajo de la madera, algo que va a pervivir. Se trata de apoyar y mejorar esos pequeños emprendimientos, que son los componentes del desarrollo local de la actividad maderera».
GENERAR ELECTRICIDAD
Por otra parte, y sobre la actual no utilización de un recurso energético alternativo y renovable como el desecho forestal, aclaró que «está previsto utilizarlo» con otros destinos, mencionando que «hay que hacer un balance de energía» respecto a estos desperdicios. Razonó que «se importan unos 15 millones de barriles de petróleo por año, y los desperdicios de la madera son el equivalente a unos dos millones de barriles, más de un 10% de la energía». Si bien en Paysandú no hay estimaciones sobre el desperdicio de madera, Dighiero recordó que en este departamento se procesa «la séptima parte de la actividad forestal del país», por lo que la relación seguramente se mantiene.
Sin embargo, reconoció que «Paysandú está empezando a utilizar esa biomasa forestal, porque Azucarlito ya empieza a usarla para generar vapor, lo que se usará para su cometido industrial y parte para generar energía eléctrica».
Sobre la diferencia de precio manejada entre el costo de un megavatio para UTE y para Azucarlito, de poco más del 1 por ciento y que hiciera que la empresa sanducera no pudiera vender a UTE en la licitación anterior, Dighiero sostuvo que «hay que reconceptualizar las cosas. Las energías alternativas son más caras que el petróleo. Por eso no hay que preguntar cuánto sale producir, sino qué sustentabilidad tiene la actividad: hay que hacer un balance energético».
Respecto a si UTE va a considerar esa situación, donde no solo pesa el costo sino también la independencia energética y evitar la fuga de divisas, dijo que «el país está en eso, y hay comisiones trabajando en el tema».
También mencionó la posibilidad de trabajar con energía nuclear, como lo propuso el ministro Daniel Martínez.
El Telégrafo, Martes 15 de abril del 2008.