Nuevo Espacio - Frente Amplio
NOTICIAS

Derechos Humanos

"Ya tenemos capacitadas en todo el país a 423 personas, en Maldonado, Colonia y Montevideo. Cada una tiene como misión sensibilizar a un grupo de su entorno para hacer una acción de incidencia comunitaria que difunda los derechos humanos. En este momento, tenemos 2.634 personas en esa etapa", informó la Profesora Mónica Díaz.

Un promotor de derechos humanos moviliza a sus compañeros de trabajo o de estudio y juntos proponen una actividad para comunicar lo aprendido. En cinco meses, hay 423 personas formadas, 2.643 promotores y 50 proyectos funcionando.
El programa "1.000 promotores en Derechos Humanos" fue la forma que eligió el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) para celebrar los 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Desde la primera instancia de capacitación, a fines de febrero, la demanda sorprendió a los organizadores. Esperaban recibir unas 50, máximo 70 personas, y en la sala se apiñaban acalorados unas 120, contó Mónica Díaz, responsable del proyecto de la dirección de Derechos Humanos del MEC.
"Ya tenemos capacitadas en todo el país a 423 personas, en Maldonado, Colonia y Montevideo. Cada una tiene como misión sensibilizar a un grupo de su entorno para hacer una acción de incidencia comunitaria que difunda los derechos humanos. En este momento, tenemos 2.634 personas en esa etapa", informó Díaz. "Estamos viendo que tiene un desarrollo exponencial, mucho mayor de lo que preveíamos", agregó.
Cada grupo presenta una propuesta que es evaluada y monitoreada por Díaz y Ana Laura Piñeiro, del MEC, junto a la ONG El Abrojo. "Nosotros les damos materiales, formación y apoyo. A cambio les pedimos que actúen, que se comprometan", contó Díaz.
Reproducción. En esa segunda etapa, dos maestras presentaron un taller para 150 colegas, en acuerdo con la inspección de Educación Primaria de la zona Centro. Tres estudiantes de Facultad de Derecho realizaron una sensibilización sobre el acceso a la justicia, derechos económicos, sociales y culturales y sistema de protección, para otros estudiantes avanzados que trabajan en el centro Morel (Camino Santos y Lavalleja) asesorando a la población de la zona.
Un profesor trabajó en Población y Derechos Humanos con sus alumnos del liceo 19, tratando temas como emigración y abandono de los estudios, y junto a sus alumnos realizaron un proyecto que implica visitar a cada uno de los compañeros que habían dejado el liceo e invitarlos a volver.
Otro profesor trabajó los derechos humanos junto a la promoción del carné de salud en el liceo en el que trabaja.
Un grupo de jóvenes estudia la situación de discriminación de mujeres jóvenes afrodescendientes, y otro grupo de Maldonado trabaja los derechos vinculados a la diversidad sexual, contó Díaz.
La variedad de propuestas es consecuencia del enfoque del curso. "No sólo hablamos de derechos civiles y políticos, también de derechos económicos, sociales y culturales, de derechos medioambientales, y también hablamos sobre las obligaciones que implican", contó Díaz.
Aunque algunos proyectos tienen que ver con temas como la historia reciente y las violaciones a los derechos que sucedieron durante la dictadura, son mayoría los vinculados al respeto y la convivencia en los ámbitos de relación cotidianos.
El ámbito educativo fue privilegiado en las actividades propuestas, pero también se abordarán otras áreas. Uno de los proyectos, por ejemplo, implica trabajar con un grupo de adultos mayores de Paysandú que tejerán para un hospital local, como base de un relacionamiento intergeneracional. Otros proyectos tienen que ver con la comunicación, a través de murales, muestras, concursos o artículos en diarios barriales.
Mientras continúa la presentación de propuestas, todo el proceso se inicia de nuevo. En septiembre comenzará, en Montevideo, el último curso de for-mación del año.
Buscando otra forma de convivir
"Hay una avidez por tener formación sobre el tema", "una necesidad de participación que no se canaliza por otras vías", fueron las primeras conclusiones que sacó Mónica Díaz ante la convocatoria que tuvo el proyecto. Pero también entendió la demanda como señal de que la sociedad está "en búsqueda de un nuevo relacionamiento".
"La lectura que hago es que tenemos una sociedad muy fragmentada, y necesitamos encontrar puntos comunes de respeto, para poder convivir. Y se reconoce a la educación como vía para esas transformaciones culturales profundas", señaló.

El País, Domingo 3 de agosto del 2008.

© 2008 NuevoEspacio.org.uy