
El acto del miércoles 26 fue distinto a cualquier festejo de aniversario anterior, incluso a algunos que precedieron a la campaña electoral de 2004. Hubo alrededor de 10 mil personas, expectativa ante las oratorias y entusiasmo. La concurrencia a la Explanada de la Intendencia de Montevideo no fue un pretexto para reencontrarse con viejos conocidos y charlar mientras “alguien” hacía un discurso.
Las banderas flameando, los aplausos constantes, los gritos de aprobación, mostraron a un Frente Amplio (fa) galvanizado y pronto para sumergirse en la batalla para alcanzar un segundo gobierno. En definitiva se trató, más allá de posibles desmentidos, del lanzamiento de la campaña electoral.
Ahora, ¿qué motivó un cambio tan radical respecto al letargo anterior de la fuerza política? Una primera respuesta se desprende del almanaque: el año 2009 está cercano. Pero hay otras dos que explican razonablemente el giro en el estado de ánimo de la militancia frenteamplista. La primera es la modificación en el escenario político que produjo el discurso de Tabaré Vázquez en Paso de los Toros y la definición que en el mismo hizo de los carriles por donde debe transcurrir la acción política del fa.
El presidente Vázquez fue enfático al señalar que perder la chance de un segundo gobierno es retroceder al pasado, es decir, que se deshaga el camino andado, con la eliminación de la reforma tributaria, la de la salud, los cambios en las relaciones laborales, entre otras transformaciones implementadas. El presidente planteó, sin hacerlo explícito, que la confrontación es entre la derecha y la izquierda y que ahí no hay posibilidad de entretenerse en otras cosas. Una de las recetas que ha aplicado con buen resultado el psoe en las últimas elecciones españolas.
Un segundo factor lo constituye la posición asumida por la Suprema Corte Electoral de declarar inconstitucional el irpf que grava las pasividades. Los frenteamplistas lo viven como una agresión de la derecha y eso activa todos los reflejos que los reconcilian con su identidad y los vuelca a la calle.
Esos factores reseñados también estuvieron presentes en la oratoria del miércoles 26, retroalimentando el clima del acto. El tono de los discursos fue de recreación de la unidad frenteamplista, para lo cual se invocaron ejemplos históricos y permanentes referencias a José Artigas y al líder histórico frenteamplista, Liber Seregni. Los matices internos aparecieron a partir de elementos propositivos y no en señalamientos críticos a algunos aspectos de la gestión del gobierno.
El senador Rafael Michelini abundó en la línea marcada por Vázquez en Paso de los Toros, e indicó que una derrota en 2009 puede terminar con el indulto de Nino Gavazzo. También sostuvo, en sintonía con el presidente, que la “impaciencia de la izquierda es el principal aliado de la derecha”.
Por su parte, el senador comunista Eduardo Lorier señaló el acierto de no “unirnos carnalmente al Titanic yanqui”, en clara referencia al rechazo de un tlc con Estados Unidos, pero lo hizo sin recordar las posiciones encontradas que hubo al respecto. También dijo que en lo que resta del gobierno deberá incrementarse la inversión pública, por ejemplo en vivienda.
El ministro de Economía, Danilo Astori, hizo una intervención de nítido contenido frenteamplista, volvió a utilizar la palabra revolución para las tareas que quedan, pero también para algunas iniciativas implementadas, como el Plan Ceibal. Recordó las medidas más radicales de Artigas, como el reglamento de tierras de 1815, y llamó a fortalecer la confianza y el cariño entre los frenteamplistas.
José Mujica señaló que la historia de la unidad de la izquierda arrancó con los emigrantes que llegaron a esta tierra y advirtió que no debe considerarse al partido como una iglesia, porque el destino de la acción política es la gente y la solución de los problemas debe ser para todos.
Mujica rescató la necesidad de recuperar valores, incluso aprender de los que poseen las comunidades chicas, porque “cuando se pierden los valores no alcanza la plata”.
En todas las intervenciones no hubo ninguna intencionalidad visible de imponer candidaturas, y el director de la opp, Enrique Rubio, se encargó de señalar que este es el momento de resolver el programa para el próximo período, amén de completar las transformaciones iniciadas, y no de manejar postulaciones.
El conjunto de los oradores dejó la sensación de que el partido de gobierno se dispone a dar batalla en unidad, más allá de las diferencias conocidas. Se verá.
Brecha, Viernes 28 de marzo del 2008.