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El Diputado Diego Cánepa se pronunció a favor de crear un “ámbito de diálogo para que puedan expresarse y preservar la unidad...”.


El Partido Comunista sería la válvula de contención para retener votantes en fuga. La mayoría del Frente no moverá un dedo para que estos sectores se queden en la izquierda
Salvo el Partido Comunista, en la izquierda nadie lamenta demasiado el inminente alejamiento de los grupos radicales del Frente Amplio (FA), según un relevamiento de El Observador entre los sectores del partido de gobierno, los que, lejos de preocuparse, le muestran la salida.
El Movimiento 26 de Marzo (26M) y la Corriente de Izquierda (CI) están con un pie afuera del partido de gobierno después de tres años de disconformidad absoluta con la administración frenteamplista. Y son precisamente los comunistas los que pueden amortiguar el golpe y captar muchos de los votos que se llevarían consigo estos sectores, si como lo vienen anunciando deciden abandonar el FA y conformar una opción política aparte.
El analista político Adolfo Garcé entiende que si el 26M y la CI dan el portazo y se van, el Partido Comunista (PCU) podría actuar como válvula
de contención para muchos de los 35.000 frentistas que habiendo votado a los radicales en 2004 quieran permanecer en el oficialismo. No son muchos, pero teniendo en cuenta que el FA ganó en primera vuelta pasando apenas el 50% por 15.000 votos, se vuelven clave.
Efectos nocivos. Garcé aseguró a El Observador que el alejamiento de los grupos radicales “no le hará ganar al Frente votos de centro”, aunque “sí le puede sacar adhesiones de la izquierda extrema”.
Con estos sectores fuera del Frente, el PCU se transformaría en la expresión más izquierdista de la coalición, y si se “fortalece” –como cree Garcé que está pasando sobre todo en los sindicatos– “los comunistas podrían captar a muchos de los que se van”.
Pero para ver si la ruptura favorece o perjudica al oficialismo también hay que tener en cuenta quién será el candidato presidencial del FA. Si es el ministro de Economía Danilo Astori los votantes radicales difícilmente se queden. Si es el líder del Movimiento de Participación Popular (MPP), José Mujica, u otro con su bendición, tal vez decidan dar la pelea desde
adentro, explicó el analista.
También es clave cómo se presente el FA en 2009. Si mantiene un programa de centro izquierda, o si se vuelca aún más a la izquierda ortodoxa, algo que empieza a definirse por estos días.
La tensión surge porque los grupos radicales reclaman volver a los principios fundacionales del Frente de 1971. Pero desde entonces la izquierda fue corriéndose “lentamente” hacia el centro, apuntó Garcé, lo que ocurrió con los grupos radicales adentro. El problema es que una vez en el gobierno estos sectores querían aplicar las viejas reivindicaciones de la izquierda, y no fue así.
Autoexclusión. La mayoría de los sectores del Frente recuerda el concepto de “autoexclusión” que implantara el presidente Tabaré Vázquez en 1998 –por entonces candidato– para mostrarle la salida al 26M y la CI.
“La adhesión al FA, en tanto constituye un acto voluntario, supone asimismo la posibilidad ética y política de separarse de él por parte de quienes entiendan que sus principios, estrategia o conducta son incompatibles con los definidos colectivamente”, dice el artículo 5 del “Acuerdo Político” que definió las pautas de conducta y respeto interno que todos los sectores deben cumplir y que actualizó el original de 1972.
El senador Carlos Baráibar (Asamblea Uruguay) lo advirtió. “Hace rato que violaron el acuerdo fundacional del Frente , que es el respeto, la no agresión a los compañeros y la conducta política, por eso en los hechos ya están afuera”, sentenció.
Baráibar recordó que Astori “sufrió todo tipo de agravios” del 26M y la CI, pero que “aún así no se pedirá su expulsión”.
Para la senadora socialista Mónica Xavier la autoexclusión es el camino. “Es correcto que quienes no están de acuerdo con el programa del Frente se alejen”, expresó a El Observador.

El diputado Diego Cánepa (Nuevo Espacio) aseguró que “nadie está obligado a continuar si no está de acuerdo”. Aún así se pronunció a favor de crear un “ámbito de diálogo para que puedan expresarse y preservar la unidad”.

Su colega Edgardo Ortuño (Vertiente Artiguista) aseguró que la unidad es fundamental, pero que esta se basa en un programa común. “Si hay diferencias y las criticas son permanentes, es natural que piensen en irse”, advirtió.
El senador comunista, Eduardo Lorier, no está de acuerdo. “Nos preocupa la situación y nos parece importante que se queden, de lo contrario va contra la unidad del Frente”, expresó a El Observador.

El Observador, Viernes 7 de marzo del 2008 .

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