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Carta de Fernando Lorenzo

Montevideo, 15 de setiembre 2014

¿Por qué y para qué acepté ser candidato?


Lo pensé mucho, en soledad y con mi familia y, también, con compañeros y amigos. Y resolví aceptar ser candidato a diputado en las próximas elecciones.
En estos dos últimos años he estado muy expuesto, he recibido muchos ataques, que han golpeado sobre mis mejores afectos, los que han sufrido junto a mí y tanto o más que yo. Su respuesta me ha alentado a dar este paso. Comparten mi actitud y estarán a mi lado, respaldándome y apoyándome. 
Cuando en el acto del Platense allá por el mes de abril, Óscar de los Santos lanzó la propuesta desde la tribuna, el primer sorprendido fui yo. Hasta entonces no había considerado esa posibilidad y preveía una forma muy distinta de participar en la campaña electoral del Frente Amplio.
Acepté, porque la política sin poner detrás el pellejo no vale nada. Todos hablamos de defender las instituciones, de ser leales y comprometernos con nuestro proyecto político. El asunto es cuando detrás de ello hay que poner posiciones personales, cuero, corazón y jirones. Acepté, precisamente, porque siento la obligación de exponerme ante los ciudadanos y para eso hay que ser candidato.
Acepté porque, luego de tanto dolor y amargura, no creo que el precio que deba pagar por mi tarea, en sus errores y aciertos, pues soy la misma persona en ambos casos, sea la de renunciar a una de las pasiones de mi vida: la política.
Mi compromiso con la política nació junto con mi compromiso universitario, y desde entonces son dos componentes inseparables de mi vida. Mi militancia estudiantil durante la “intervención” de la Universidad, mi militancia política bajo el liderazgo del General Líber Seregni en tiempos de dictadura, mi compromiso académico con las ciencias económicas y mi compromiso profesional y político con los gobiernos del Frente Amplio son todos aspectos inseparables de mi persona. La aceptación de la candidatura no es otra cosa que la expresión de ese compromiso.
Acepté ser candidato porque quiero seguir aportando mi esfuerzo y mi capacidad para asegurar la continuidad de los cambios y sobre todo para el avance en profundidad y sensibilidad que requiere otro gobierno progresista. Porque me sigo emocionando cuando veo una bandera del Frente Amplio o una imagen de Seregni. Porque sigo creyendo en la fraternidad entre compañeros y me apasiona la aventura del Frente Líber Seregni. Porque me emociono cuando veo que estamos transformando las condiciones y las perspectivas de futuro de los ciudadanos de este país.
 

Acepté ser candidato a diputado para hacer política, para seguir luchando por mis ideas como lo hace la gran mayoría de los políticos uruguayos, un valor que no debe perder el conjunto de la sociedad uruguaya. Cuando decae la política crecen las corporaciones y los intereses sectoriales y parciales.
La política y la ética se estrechan la mano. No hay política sin ética. Los valores éticos de la política son el reflejo más nítido de la cultura de una sociedad. Cuando la política pierde contacto con la ética se erosiona la expresión más pura de la cultura de un país.
En 1971, con la creación del Frente Amplio nos decíamos que había “nacido una esperanza”. Y vaya que fue cierto. Vinieron luego los años de resistencia a la dictadura y después, con la recuperación de la democracia, el tiempo de proponer y construir alternativas políticas desde la oposición. Luego de tanta lucha y gracias al esfuerzo y sacrificio de tantos compañeros, en marzo de 2005 comenzó el tiempo de construir la esperanza desde las responsabilidades de gobierno. Fui convocado a aportar en la tarea del Ministerio de Economía y Finanzas junto a Danilo Astori y a un grupo formidable de compañeros y compañeras. Aportamos con el conjunto del gobierno, nuestros conocimientos y nuestro compromiso político para transformar el país bajo el rumbo progresista. Con éxitos y fracasos, mucho más éxitos que fracasos, por cierto, Con errores y aprendizajes. Siempre junto a nuestro pueblo construyendo aquella esperanza. 
En estos dos períodos de gobierno, hemos cambiado muchas cosas. Hemos realizado una obra inmensa, que ha permitido que los uruguayos vivan hoy un período de prosperidad y bienestar como no conocíamos desde hace muchas décadas. Dejamos atrás los gobiernos del ajuste y del “no se puede”, de la desigualdad creciente, de la falta de oportunidades, de la emigración y del desaliento. 
Las perspectivas son enormes, si seguimos por ese camino. Avanzando, resolviendo temas pendientes, enfrentando nuevos desafíos, porque no somos triunfalistas ni autocomplacientes. Somos conscientes que en algunas áreas no hemos logrado todo lo que nos proponíamos. Sabemos que hay que redoblar esfuerzos, que todavía quedan muchas cosas para cambiar y alcanzar ese objetivo de ser un país de primera.
Aquellos grandes hombres que fundaron el Frente Amplio y dejaron su vida en este esfuerzo, ni siquiera llegaron a ver a nuestra fuerza política en el gobierno. Y seguramente, sabiendo que sería así, no vacilaron en emprender el largo y difícil camino de construcción del Frente Amplio. Estaban seguros de que algún día esa obra conduciría los destinos del país. Y en su grandeza, al margen de todo interés personal, trabajaron para ese futuro. La memoria de Líber Seregni, Juan Pablo Terra, Rodney Arismendi, Zelmar Michelini y tantos otros, hoy no solo nos inspira. Nos exige.   
Por estas razones y con estas motivaciones voy a ser candidato a diputado en la lista 99738 del Frente Líber Seregni – Frente Amplio.
Adelante compañeros, hacia la victoria. Nuestro máximo esfuerzo por Tabaré Presidente y por otro gobierno frenteamplista para seguir cambiando.


Fernando Lorenzo