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Elecciones XI: ¡asegurar la victoria de Tabaré el 30 de noviembre!

Una vez más nuestro pueblo en paz y civilizadamente, se expresó masivamente sin cortapisa alguna, en las urnas. Es bueno recordar que no alcanza con los derechos cívicos para que una sociedad sea plenamente democrática, pero vaya si es trascendente y se debe resaltar cuando se los ejerce en una jornada como la del domingo 26 de octubre, pacifica, tolerante y democrática.

Este valor democrático es un logro de la sociedad uruguaya en su conjunto. Todos los ciudadanos más allá de afiliaciones partidarias, contribuimos a la madurez cívica del pueblo que somos parte. Integro una generación que volcó todo su esfuerzo, energía y talento para la recuperación de la democracia, por lo que asumo como un deber recordar que el sistema democrático que se toma como obvio y natural, es por el contrario, una obra humana cotidiana y permanente.

Hace tan solo cuarenta años, quienes habían jurado cumplir con la Constitución y la Ley, deshonraron sus compromisos, abjuraron de la República y traicionaron al pueblo. Juntos con los que mancharon el uniforme que les otorgó la patria, se convirtieron en liberticidas y actores directos del terrorismo de estado que violentó la vida, la libertad y la integridad de miles de personas y de la sociedad toda.  El haber recuperado votar libremente costó mucha sangre, sudor y lágrimas. Por ello es que a treinta años de la recuperación de la democracia, nuestro anhelo y compromiso, es que esta sea cabal y por ende  ampare a las víctimas, por lo que nuestro reclamo de verdad, memoria y justicia es constante.  No habrá reconciliación posible, sobre la base de la cultura de la impunidad, la mentira y el olvido.

La jornada electoral se empaño con el  trágico accidente en la que perdieron la vida dos compañeros, jóvenes frenteamplistas. A su familia y a nuestros compañeros de la Ciudad de la Costa, en este aciago momento,  nuestras mayores y sinceras condolencias y  nuestra  fraterna solidaridad.

Un dato claro de la jornada del domingo 26 de octubre: no prosperó la iniciativa de reforma constitucional de penalizar a los jóvenes entre 16 y 18 años, como si fuesen adultos. Ha sido un gran triunfo del abordaje garantista y progresista de la sociedad. Este resultado genera, como no podía ser de otra manera, una profunda satisfacción. Se frenó la política que en pos del miedo y el terror, simplifica los problemas y trivializa el debate de temas sumamente complejos y que terminan estigmatizando a los jóvenes. No nos podemos quedar tan sólo en el festejo por haber logrado que no se reforme la Constitución en tan mamarracho sentido, y menos aún no se debería banalizar un asunto tan delicado. No tenemos prurito en afirmar que se toma nota en cuanto al respaldo que recibió la iniciativa. Así lo hará el Frente Amplio, pues no se puede ignorar el mismo. Sin embargo hay que señalar que algunos de los que apoyaron esta iniciativa, tuvieron una sensibilidad bien distinta en cuanto a valorar el resultado del voto rosado que proponía erradicar la impunidad vía reforma constitucional.

 

En los próximos cinco años se mejorará sustancialmente la tarea preventiva que lleve a que menos jóvenes se encuentren en conflicto con la ley penal. En caso de suceder, se avanzará en que el sistema tenga la capacidad para superar la mera respuesta punitiva que los jóvenes tienen hoy desde los 13 años. A los jóvenes, niños, niñas y adolescentes hay que darles oportunidades, acompañándoles en su proceso de maduración, teniendo presente que cuando están en conflicto con la ley hay un adulto detrás que no cumple con sus obligaciones.

Previo a la elección, en una charla en el bar "El Republicano" expresé que la campaña por el No a la Baja ejemplificada con el "colibrí", me recordaba la gesta de la generación del año 83 en la lucha contra la dictadura. A nadie se le preguntaba de donde venía para sumarse a la causa, había una clara línea divisoria entre quienes estaban a favor o en contra del régimen, y por último la tarea que parecía imposible de remontar, luego se coronaba con total éxito. Por si algo faltaba, la marcha y acto de fin de la campaña por el NO a la baja, me recordó a la marcha del estudiante en setiembre de 1983, en que con alegría y compromiso los jóvenes de ayer y de hoy se movilizan trascendiendo banderías partidarias y egoísmos auto referenciados. A la coordinadora del No a la Baja, todas las felicitaciones que se lo tienen más que merecido. Han escrito una de las mejores páginas de la historia social y política del Uruguay.

El domingo también triunfó en Brasil Dilma Rousseff y el Partido de los Trabajadores. Con un escaso margen, pero victoria al fin que desarticuló las maniobras mediáticas soeces que tuvo que soportar Dilma. Resultado que permite que Brasil continúe en la senda de la justicia social para su pueblo. Este nuevo periodo progresista en el país continente, le brinda estabilidad a la región e impulsa decididamente los procesos de integración del Mercosur y la UNASUR.

La victoria del Frente Amplio y de Tabaré Vázquez ha sido categórica e inequívoca. Se ratificará sin duda alguna el próximo 30 de noviembre. La mayoría lograda en la Cámara de Representantes, el aumento del número de departamentos donde ganó el Frente Amplio y mantenerse como primera fuerza electoral en Montevideo, Canelones y Maldonado, son señales muy claras de que el Frente está en la buena senda. Expresión del soberano más disfrutable aún, pues fue edificada a pesar de la desconfianza de algunos,  en las propias fuerzas progresistas. En la legítima duda, de que los logros realizados en esta década de gobierno frenteamplista y de los sueños por venir, no eran suficientes en convocar ni entusiasmar al pueblo ante la campaña marketinera, medios masivos de comunicación y de analistas de variada especie sobre un destino ineluctable de la derrota de las fuerzas populares.

El voto mayoritario está consustanciado con los cambios promovidos por el Frente. Sin desconocer errores y falencias, asume que vale la pena continuar en la senda de una tercera vez. A trabajar entonces, para que en cinco años, ¡pongamos cuarta!

No cabe más que agradecimiento a todos los frenteamplistas, a los ciudadanos que sin serlo igual apoyaron a esta fuerza política, a todos los militantes y a todas las organizaciones participantes del Frente Amplio, como creadores de la gesta que posibilitará festejar otra vez  en noviembre. Fue un triunfo sin duda el de Tabaré, mantener el timón firme en la campaña, así como realizar los ajustes necesarios para llegar con el mensaje a todos. Asimismo, el papel de Mujica en separar tirios de troyanos y el de Astori en brindar las garantías de la política económica, también fueron fundamentales.

La obtención de la presidencia de acuerdo al texto constitucional uruguayo, es muy exigente. Es necesario alcanzar el 50 % más uno de los votos emitidos, incluidos los observados que devienen nulos, y en caso de no alcanzar ese guarismo se va a la segunda ronda entre el primer candidato con el segundo. En este caso los uruguayos le otorgaron a Tabaré una distancia indescontable con el segundo, pero es necesario y conveniente realizar la segunda vuelta. Necesario porque el texto constitucional lo indica expresamente. Conveniente pues necesitamos un gobierno que explícitamente e inequívocamente respalde a Tabaré Vásquez y le otorgue mayoría en la Cámara de Senadores. No es un capricho o una ilusa vanidad, es la necesidad de contar con un gobierno respaldado a nivel parlamentario, que continúe llevando adelante las transformaciones que el país necesita para construir una mejor calidad de vida a todos los uruguayos que viabilicen sueños colectivos e individuales.

La reforma constitucional de 1996 modificó el sistema electoral. Más allá de las intenciones de algunos promotores de la misma, que a los efectos de las interpretación del texto como su  aplicación son absolutamente intrascendentes, la reformas consistieron, además del balotaje, en la separación en el tiempo de las elecciones nacionales de las departamentales, en elecciones internas simultaneas para la elección de candidato único en todos los partidos políticos, y en el respaldo expreso del Poder Legislativo al Consejo de Ministros, para garantizar la gobernabilidad.  La izquierda ha triunfado ya tres veces con estas reglas de juego, y con el resultado de la elección de noviembre, llegará a que en las tres logre mayoría absoluta en ambas Cámaras. Así se brinda certeza en la conducción del gobierno. Hecho que nunca pudieron brindar blancos y colorados. Menos aún en clave de justicia social pues estas colectividades políticas, se encuentran como es notorio, totalmente vacíos de batllismo y wilsonismo.

Sólo el Frente Amplio podrá gobernar el país. La otra opción es hipotética, imposible y por cierto nada deseable. Será en el mejor de los casos, una negociación permanente sobre de un proyecto conservador y neoliberal, entre el Poder Ejecutivo de orientación blanca con los otros partidos como el Colorado, el Partido Independiente, la Unión Popular y aunque no lo puedan decir, deberían incluir al Frente Amplio. La otra variante, la que en definitiva optará el herrerismo de viejo cuño es la parálisis permanente o sencillamente, gobernar por decreto. No parece ni lógico ni razonable, además vista la expresión del pasado 26 de octubre, hasta dirigentes del partido nacional lo consideran imposible. Sin embargo, nada de este razonamiento debería desmovilizar a los frenteamplistas, pues necesitamos una expresión contundente que no deje dudas del respaldo a Tabaré y al Frente Amplio. Sin entrar en triunfalismos, muchos desean que el 30 de noviembre, se aplique el dicho popular, que al que no quiere sopa, en este caso ¡tres platos!

La elección dejó también una enseñanza para nada despreciable, en cuanto al uso y abuso de las encuestas y los análisis de las empresas de opinión pública. Todo un debate por cierto, que pasadas las elecciones departamentales, el sistema político deberá darse un espacio para sancionar una legislación que garantice la calidad de la medición de opinión pública separándola de los análisis sobre ella.

De todas formas, la discordancia entre lo que medían y decían los analistas, muestra una sociedad en una dinámica de cambio, que esta vez algunos pudimos desde lo político identificar que no era así, entre ellos Tabaré. El Frente tendrá que abordar este fenómeno con seriedad y profundidad para poder comprender mejor los fenómenos sociales sobre los que queremos incidir. No para movernos ni corrernos hacía ningún lado, sino para ser más eficientes y eficaces a la hora de consolidar los cambios.

En cuanto al Frente Líber Seregni, pese a sufrir una merma en la preferencia de los frenteamplistas -especialmente en Montevideo-, que se deberá analizar sin inmovilizarse ni tremendismos de especie alguna, sigue siendo el segundo espacio político a nivel nacional y la segunda lista de senadores, más votada. Se conforma una bancada nada despreciable, de tres miembros en el Senado y de nueve en diputados. Detalle nada menor que posibilitó el triunfo, fue el hecho que Tabaré haya designado a Danilo Astori como futuro ministro de economía guía de un equipo económico que brinda certezas que lo integran entre otros Fernando Lorenzo, Mario Bergara y Jorge Polgar. Todos ellos han sido protagonistas indiscutidos, de los éxitos de diez años del gobierno frenteamplista.

No es casualidad que la derecha y su gran prensa se han encarnizado, mostrando su desesperación y reflejando un rencor endémico y odio visceral, a quienes integramos el Frente Líber Seregni.  Auto designados expertos dictaminan como si fuesen jueces imparciales, quienes tendrán total influencia en el próximo gobierno, y quienes seremos tan sólo decorativos. Otra vez el cuento de que nuestra fuerza política tiene halcones y palomas, y según ellos resulta que los integrantes del Frente Lïber Seregni integramos esa segunda categoría. Escriben que poco menos somos unos ingenuos o tontos útiles, que pese a las buenas intenciones, nos hemos  dejado embaucar por los primeros. Arriban entonces, a una supuesta conclusión, obvia y totalmente interesada, de que hay que votar a un programa neoliberal y conservador liderado por políticos de derecha, para corregir tal dislate.

Tal lógica no se compadece con la realidad ni con la forma en que el Frente Amplio resuelve sus diferencias allí donde existen. El Frente presentó a la ciudadanía  un programa único consensuado y discutido ampliamente meses antes de las elecciones internas. ¡Muy distinto a la que presenta la coalición blanco - colorada! Programa que se ha hecho en forma aluvional, del triunfo de los sectores más de derecha y conservadores, que intenta enmascarar que los une tan sólo la voluntad de sacar al Frente del gobierno, a cómo de lugar.

La presencia del candidato de apellido innombrable la misma noche en que se conocieron sus resultados en el acto de Lacalle Pou, muestra que fue a rendir honores en la interna de la derecha. De paso expresó de forma literal, cruda y ordinaria, el objetivo político de esa presencia: destruir a Tabaré Vázquez. Esa ofensa no sólo fue a Tabaré, sino también a más de un millón de ciudadanos que votaron por él. ¡Vaya campaña por la positiva apoya el candidato de apellido innombrable por liberticida!

El Frente Amplio no esconde sus diferencias, por el contrario, las debate y las sintetiza enriqueciéndolas. Luego con disciplina interna y liderazgo presidencial, las lleva adelante. Por cierto es que esta forma de hacer política ha demostrado profundamente beneficiosa para el país. En estos diez años los integrantes del Frente Líber Seregni hemos sido constructores del presente y del futuro, honrando así nuestro pasado de lucha y compromiso con las causas populares. Estamos más que orgullosos de nuestras acciones y de nuestros logros, y cuanto más molesta esté la derecha, más nos confirma que estamos en la buena senda.

La 99738 tendrá que analizar en profundidad su actuación en la elección, identificando fortalezas y debilidades, apuntando los aciertos y los errores. Nada de ello debilitará nuestra energía para afirmar y garantizar el triunfo en esta segunda vuelta y en las elecciones departamentales, el año próximo.  Nada de ese análisis empañará la profunda alegría y sincera tranquilidad de haber contribuido a la victoria una tercera vez, de tener la plena conciencia que hicimos todo lo humanamente posible, de comprometernos una vez más con el único proyecto político que le ofrece al país certezas para continuar desarrollando con justicia social y escribiendo las mejores páginas de la historia de nuestro país.

Asegurar la victoria de Tabaré el 30 de noviembre y conquistar la mayor cantidad de gobiernos departamentales el año que viene, serán los objetivos políticos que tenemos por delante. Más allá de la reflexión, balance y análisis del proceso electoral, el Nuevo Espacio en el conglomerado de la 99738 junto a Alianza Progresista y Banderas de Líber como parte sustancial al Frente Líber Seregni, tendremos en los cinco años próximos la actitud y compromiso que nos caracteriza. Un talante de seriedad, responsabilidad y sensibilidad de respaldo a las políticas progresistas que impulsa el Frente Amplio. Afirmando la unidad desde la diversidad en la que expresamos claramente nuestro pensamiento.

Siempre con la alegría de saber que más allá de resultados y posiciones, contribuimos sustantivamente con la felicidad de nuestro pueblo. Ayer, hoy y mañana rebelándonos ante la injusticia y combatiéndola allí donde esta se genere, pues nuestra acción se basa en la premisa artiguista de que los más infelices sean los más privilegiados.