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"Voces", artículo de Felipe Michelini

La política siempre es dinámica y nos lleva por distintos derroteros. Las experiencias de estos últimos días lo demuestran una vez más. La tarea política de todos aquellos que la asumimos como un servicio público y de brindarse a la comunidad, es decir a los demás, nos da de vez en cuando, una nota individual intransferible que queda en la memoria cómo algo único.

Antes de referirme a ello, estoy orgulloso de lo que he intentado hacer siempre que es escuchar, dialogar con el ciudadano sea o no adherente a nuestra opción del Frente Amplio.  En todo caso con el debido respeto al otro incluso cuando se discrepa con su pensamiento o punto de vista. Lo hemos estado haciendo todos estos años. En la oposición o en el gobierno. En el Poder Legislativo o en el Poder Ejecutivo. Nuestro despacho ha estado abierto a todos aquellos que han sentido una inquietud individual o colectiva, sea familiar o de vecinos, del sindicato o de la empresa. También para aquellos que acercaron propuestas o iniciativas. A todos nos brindamos aún enfrascándonos en discusiones en las que no nos pudimos poner de acuerdo. Otras veces  simplemente,  aceptar que tal o cual planteo era justo o correcto, pero sabiendo  que otras eran las urgencias o las prioridades. De frente, mirando siempre a los ojos, lo hemos establecido con cordialidad, afecto y firmeza.

Esta actitud no impide afirmar como lo hago en todas y cada una de las instancias en la que hago uso de la palabra, que tengo la profunda convicción que en síntesis hay en el país  dos propuestas: una progresista y otra regresiva. La primera de construir la equidad para todos los uruguayos sobre la base de un Uruguay productivo y solidario, la otra de mantener anacrónicos privilegios sobre la estructura del status quo.

Si hubiese alguna duda de que ello es así, la derecha intolerante nos lo recuerda todos los días insistiendo una y otra vez en apoyar la iniciativa de reforma constitucional que estigmatiza y penaliza a los jóvenes por el sólo hecho de serlo.

Todo ello no quita que haya espacios para coincidencias, algunas muy importantes por cierto, como el funcionamiento de estado de derecho y la democracia como eje central de convivencia, sin claro está renunciar al debate y a expresar con firmeza nuestro pensamiento.

No nos conformamos con recibir a quienes vienen a nuestro despacho, si no que hemos ido al encuentro de los ciudadanos en todo el país. Tanto en la capital incluso en los barrios más alejados, como en el interior abarcando localidades muchas de ellas abandonadas al destino por el sólo hecho de estar fuera de los circuitos de mayor tránsito. No somos de los que nos acordamos recién ahora de cumplir, con nuestra tarea de recorrer, escuchar, sentir y aprender.

Así ha sido así este último fin de semana. Por tercera vez fuimos honrados con la invitación del grupo al que denomino, la Voz de Santa Lucía. Este colectivo informal pero organizado, identificó que en esta histórica localidad del departamento canario, se mantenía la impunidad. Pues aún no se había podido verbalizar los tormentos que una parte importante de los habitantes de la localidad había padecido antes, durante y después de la dictadura.   Los testimonios recabados en las tres intensas y emotivas jornadas, han sido conmovedores por la profundidad y porque provienen del sentimiento profundo de la gente sencilla de nuestro pueblo. Profesores y maestros, sindicalistas y comerciantes, amas de casa y niños pudieron por vez primera verbalizar y contar el horror padecido ante el ataque fascista y la represión policial y cuartelera en San Ramón, durante los años de la dictadura.

Me recordó la experiencia en El Salvador de la Comisión para la Verdad que permitió a miles de salvadoreños hablar de sus experiencias cómo víctimas o familiares de tanta masacre y violencia.

Todo demuestra cuanto aún queda por hacer en materia de memoria, verdad y justicia. Sin escribir primero ese libro y leer sus páginas una y mil veces, ninguna reconciliación será posible ni verdadera, pues no se puede construir sobre la base de la negación, del ocultamiento y de la impunidad. Es cierto que ha habido muy importantes avances desde que asumió el gobierno el Frente Amplio sobre la base de una lucha histórica y constante de víctimas y familiares, pero también es doloroso reconocerlo que ha habido retrocesos. NI los unos ni los otros deben desmotivarnos ni inmovilizarnos. De los retrocesos se debe aprender que no hay que bajar los brazos y de los logros tener presente que se obtuvieron ¡por no haberlos bajado nunca!  Vaya el homenaje a todos los que hicieron posible esos tres encuentros y les deseo lo mejor para seguir trabajando contra la impunidad.

El tema de la lucha contra la impunidad también estuvo presente en los tres comités que visité el pasado lunes en su día, que hace cuarenta y tres años promovió el Compañero, el General Seregni. Tanto en el Comité Artigas, como el Nuevo París Norte en esa barriada tan popular, como el Punta Brava, y el Punta Carretas en la zona costera, el compromiso de los frenteamplistas contra los privilegios de ayer y de hoy y la lógicas de la cultura de la impunidad estuvo presente en la palabra, en el programa y fundamentalmente en el corazón. Pues el frenteamplista de a pie -para utilizar esa antigua expresión- no quiere ni tolera ningún tipo de impunidades, ni de privilegios ni de injusticias. Pues no los asume como algo natural, sino justamente como obra humana y por ende modificable.

En ello nos sentimos plenamente identificados. Nuestra lucha consiste en mejorar las condiciones de vida de nuestra gente, no sólo en lo material sino también en los valores que cómo sociedad debe promover en el marco de las instituciones democráticas. Así cómo fijamos posición clara e inequívoca en relación a los hechos del Sistema de Responsabilidad Penal Adolescente (SIRPA), escribimos un extenso artículo sobre "Los Aportes del Relator Especial de Naciones Unidas en tortura: notas de política" que fue incluido en la recopilación de diversos autores de "Próximos Pasos hacia una Política Penitenciaria de Derechos Humanos en Uruguay - Ensayos de seguimiento a las recomendaciones de 2009 y 2013 de la Relatoria de Naciones Unidas contra la tortura", que ha salido a la luz en estos días a través del Center for Human Rights & Humanitarian Law - Anti Torture Iniciaitva Washington College of Law, American University.

Así cómo aspiramos que haya más y mejor justicia en el país, participamos activamente en la ratificación y universalización del Estatuto de la Corte Penal Internacional. Justamente en estos días, bajo el lilderazgo de Parlamentarios por la Acción Mundial (PGA por su sigla en inglés), la Cámara de Representatnes organiza un seminiaro regional convocando a más de veinte prestigiosos parlamentarios del continente.

Pero la lucha por la plena vigencia de los derechos humanos sería incompleta sino comprendiera también los económicos, sociales y culturales, pues el derecho a la libertad, no puede circunscribirse al derecho a morirse de hambre debajo de un puente. Eso es simplemente una falacia sin sentimiento alguno. Por ello estamos convencidos que sólo el Frente Amplio puede seguir liderando las transformaciones que son necesarias para hacer de nuestro país uno de primera. Yi les guste o no a los poderosos, ese país no se detiene.

No solo por el presente de realizaciones que vivimos, ni por el pasado heroico de miles de compañeros que con su militancia y compromiso posibilitaron que hoy seamos la fuerza constructora del Uruguay de mañana. Es también el futuro inmediato que sólo el Frente puede comprometerse a un Sistema nacional de cuidados, priorizando la infancia, los adultos mayores y los discapacitados; la descentralización, el gobierno digital con metas de inclusión, la apuesta educativa, el Plan Nacional de vivienda, reducción de la carga tributaria global, más y mejor infraestructura, más seguridad pública profundizado fuertemente el combate a la delincuencia, combatiendo igualmente sus causas en el marco del estado de derecho, un sistema nacional de competitividad, que permita al sector público trabajar con el privado para impulsar la innovación, la cultura, las artes y el desarrollo. Y por último un Plan nacional de cultura democrática y humanística: desarrollará permanentemente programas y acciones para la inclusión social.

Decía hace unos pocos días en la Cámara de Representantes que mi recuerdo y homenaje a Elena Quinteros, es verla siempre sonriendo. Ese concepto refleja una actitud de asumir  nuestra acción con entrega, alegría y compromiso. En estos 60 días que restan para asegurar el gran triunfo popular el 26 de octubre, en la trinchera de la 99738 dentro del Frente Líber Seregni, vaya que aliciente es el de saber que contribuímos a ver a nuestro pueblo sonriendo por un Uruguay distinto, solidario y fraterno, con justicia social, trabajo, libertad y canto.