
Nació en Paysandú, el 27 de enero de 1965. Allí realizó su educación primaria y secundaria, para posteriormente radicarse en Montevideo, donde cursó algunos estudios universitarios, desarrolló su actividad laboral y continuó su militancia política.
En 1998 ingresó al Nuevo Espacio. Actualmente es miembro del Secretariado Ejecutivo y de la Mesa Ejecutiva Nacional, es secretario de relaciones internacionales e integra la Bancada de Diputados del sector.
Fue empleado bancario entre 1980 y 1984, y en esa actividad, durante la dictadura, adquiere sus primeras nociones de militancia sindical y conoce las bases del pensamiento de izquierda. Ya en 1982 comienza a participar en el Frente Amplio y en 1983 ingresa al Partido Socialista, donde ocupó diversas responsabilidades hasta su alejamiento en diciembre de 1996.
Fue miembro del Comité Central del Partido Socialista y del Secretariado Ejecutivo de la Juventud Socialista. Fue Vicepresidente e integró el Presidium de la Unión Internacional de Jóvenes Socialistas (IUSY), durante dos períodos consecutivos, también fue miembro de la conducción del comité americano de dicha organización. Durante su actuación, fue representante ante el programa de Juventud de Naciones Unidas, participó en diversos grupos de trabajo e integró delegaciones de solidaridad en Nicaragua, Palestina y Bosnia, fue fundador y miembro del directorio del Foro Latinoamericano de Juventud y realizó cursos y estudios en varios países.

INTERVENCIÓN ACERCA DE LA CONSTITUCIÓN DEL PARLAMENTO DEL MERCOSUR
A esta altura del debate me apresuro a adelantar que no voy a incurrir en lo que tiene que ver con la explicitación de los detalles de los contenidos del Protocolo, y tampoco pienso abundar en un terreno en el que ya se han dado suficientes detalles y opiniones, que es el del debate constitucional respecto a la creación del Parlamento del MERCOSUR. Lo que humilde y modestamente vamos a hacer, es aportar un conjunto de opiniones acerca de la significación, la conveniencia, la oportunidad, el valor que tiene para el país, para sus expectativas, desafíos y objetivos en lo que tiene que ver con la política internacional y la política regional, la creación, la aprobación de este Parlamento del MERCOSUR, qué es el asunto central que tenemos encima de nuestras mesas y que es lo que nos ha convocado a debatir en esta noche.
Yo escuché muy atentamente los informes, tanto el de la bancada a la cual pertenezco ?que va a votar por la afirmativa este Protocolo? como los correspondientes a las minorías que aquí se dieron.
En lo que a mí respecta, quiero saludar la claridad, extensión y detalle del informe en minoría, dado por el señor Diputado Trobo. Lo quiero rescatar porque me pareció un informe muy explícito, que ahonda y da un panorama completo acerca de lo que el señor Diputado y la minoría que representa, entienden que es un paso inconveniente para el país.
Se trata de una visión que, pese a que en contenidos, sustancia y orientación no comparto, contiene algunos preceptos en cuanto a cómo debe pensarse, regirse y organizarse lo que es la política internacional de un país, con los que sí estoy de acuerdo y sostengo. Afirmo lo que se resaltaba con acierto en cuanto a necesidades básicas en cuanto a política internacional, como la claridad de objetivos, evitar las ambigüedades, el entender la política internacional como un proceso estructural pero dinámico, la idea de actuar con mentalidad de largo plazo, como disparador de coherencias y sentido en el tiempo, como horizonte de acumulación en el marco del desenvolvimiento y desarrollo de ese proceso.
Dentro de esa misma perspectiva estratégica importa cómo deben inscribirse las coyunturas o cómo deben relativizarse los hechos puntuales que se van generando en la relación entre los Estados. Yo comparto ese enfoque al cual, por supuesto, le he incorporado otras características pero que van en el mismo sentido. Lo sostengo porque me parece maduro, ubicado, correcto y propio de una visión seria y estructurada, que responde a una aproximación ideológica del tema.
Muy diferente por cierto, al cúmulo de inconsistencias y superficialidades increíbles que recibimos anteriormente y desde esa misma bancada, previo al informe, cuando se argumentaba a favor de la moción de postergación de esta decisión, donde el fervor televisivo y la pobreza de razonamiento de los opinantes se descargó con furia sobre nuestras ya muy castigadas sensibilidades.
Qué bueno es toparse con algo serio en medio de tanta paparrucha. Algo serio y bien armado, es una visión con la que se puede discutir o dialogar, más allá de las diferencias, entre lo que responde al marco ideológico que las inspira y las conclusiones a las que finalmente arribemos.
En el marco de esa mirada al proceso estratégico y dinámico del que hablábamos, desde esa aproximación, se disuelven algunos elementos, se relativizan algunos planteos y surgen nítidos otros caminos y compromisos.
Desde ese punto de vista, ¿cómo debemos interpretar lo que fue una postura política que se tradujo en una moción, finalmente rechazada, de postergar la decisión en lo que tiene que ver con la aprobación en esta Cámara del Protocolo Constitutivo del Parlamento del MERCOSUR, a partir de la situación imperante en la región?
La situación imperante en la región. ¿Cómo debemos entender lo referente a la situación imperante? A qué alude? ¿A un fenómeno de qué naturaleza y duración?
Muy lejos de examinar esa pregunta desde la conveniencia o el grado circunstancial a que invita eso de la situación imperante, creo que mucho más sano es expedirse y decir si estamos a favor o en contra de un Parlamento del MERCOSUR; si creemos en eso o no; si más allá de la oportunidad, nos parece bueno y conducente para el país o si estamos en contra, legítimamente, como lo ha hecho el informe del diputado Trobo, considerándolo como un avance hacia una instancia supranacional que ideológicamente no comparte.
Yo, en cambio, tengo la visión de que frente a los procesos de globalización, frente a lo que supone la interdependencia por la penetración de los Estados como consecuencia del proceso de esa globalización y de la constitución de un gran mercado global, todos los avances hacia la regionalización y hacia la posibilidad de que los Estados se integren, tratando, precisamente, de afirmar soberanía en vez de concederla, me parecen muy positivos. Es un paso en el que me inscribo y adscribo ideológicamente y me parece lo más recomendable para una estrategia progresista de desarrollo de nuestros países, sobre todo en esta región tan vulnerable y tan penetrada.
Pero yo tengo un marco ideológico más amplio y ambicioso, impulso la mundialización de la política, la creación y el fortalecimiento de una institucionalidad global, la creación de una gobernabilidad y de una normativa global, para responder al caos y la injusticia de una globalización únicamente construída a partir del mercado y liderada por el capital trasnacional.
Por tanto no sólo quiero un Parlamento del MERCOSUR, un paso muy importante, pero también quiero construir una Comunidad Sudamericana de Naciones, un Parlamento Sudamericano, reformar a pleno las Naciones Unidas, fortalecer institucionalmente la representatividad democrática y la cooperación entre las distintas regiones en el mundo, para cumplir con el imperativo ético global de garantizar la paz y eliminar el hambre en todo el planeta. Así que si tendré horizonte ideológico y perspectiva estratégica provista de instancias supranacionales para construir y desarrollar.
Desde ese punto de vista, entonces, me parece bueno discutir y aclarar que tenemos diferencias de aproximación, de arranque. Tenemos conceptos distintos, pero, pese a ello, la claridad y la disolución de las ambigüedades nos favorecen a todos, al momento de encaminar el debate y en cuanto a poder reconocer desde qué posiciones discutimos y podemos dialogar.
Por tanto, lo que refiere a la postergación de la decisión, no se me hace una posición política que precisamente responda a esa estructuralidad y profundidad del planteo, de compromiso y de enunciación de cuál es la política internacional que queremos llevar adelante. Me refiero a esa moción de postergación que refiere a la situación imperante. ¿Qué es la situación imperante? ¿Es una coyuntura que podemos resolver en una semana, en un mes, o en un año? ¿O quizás necesite más tiempo? ¿Cuanto tiempo va a demandar la postergación?
Porque yo, señor presidente, tengo la convicción que la situación imperante en la región es un estado de situación en el que vamos a navegar y sobre la cual vamos a tener que avanzar durante muchos, muchos años.
Entonces, pienso que lo que tiene que ver con la constitución de nuevas instituciones, con el armado de la institucionalidad que queremos desarrollar en el plano de la integración regional, debe ser examinado en ese proceso estratégico y en esa visión de largo plazo, porque también comparto lo que decía el señor Diputado José Carlos Cardoso: lo que hagamos en materia de política internacional no se va a agotar en un hecho puntual, sino que tiene que ver con un proceso acumulativo en el que los Estados van señalando un camino. Y tiene razón, porque en ese proceso la capacidad de los Estados, de ensayar coherencia y fortaleza al momento de inscribirse de forma lógica, coherente y programada, será determinante al momento de alcanzar los objetivos que se proponen.
Desde ese punto de vista, no podemos concebir el Parlamento del MERCOSUR como si fuera un hecho puntual, hablar de él como si fuera una reunión postergable o diferible, plantearlo alegremente como si fuera un certamen o evento determinado que, en todo caso, si la agenda está complicada, mejor lo dejamos para mas adelante. Acá estamos tratando la constitución de un Parlamento regional, un hecho histórico, estamos hablando de la fundación de un Parlamento representativo de pueblos, tenemos frente a nosotros lo que va a ser una de las principales decisiones que vamos a tomar en lo que refiere al proceso de institucionalización del llamado MERCOSUR, que no está exento de todas las dificultades que se han señalado y más, pero tiene esa profundidad e importancia en el planteo. Se trata de un Parlamento con legisladores y todo, no es una comisión u otro tribunal, es una institución representativa principal y fundamental, cuya decisión debemos asumir con toda responsabilidad.
No es un problema de postergarlo un tiempito; es un tema que tenemos que examinar en su realidad y en la importancia que supone y, al tomar una decisión, deberá estar presente la mentalidad de largo plazo y de construcción estratégica de la cual hablábamos, no puede examinarse desde la oportunidad efímera, el corto plazo o el pequeño tacticismo. Hay que tener la capacidad de ver el horizonte estratégico y en el nuestro, en nuestro horizonte, hay un Parlamento del MERCOSUR y por tanto nosotros sí estamos de acuerdo y creemos en eso.
Se está de acuerdo con crear y construir un Parlamento del MERCOSUR o no se está de acuerdo. Se está de acuerdo con aportar a la construcción de esa institucionalidad o no se la comparte. Se busca o se persigue la construcción del regionalismo y su gobernabilidad, su representación democrática y su avance en contenidos o no se está de acuerdo. Ese es el contenido y el aspecto central de la discusión que tenemos y no un problema de coyunturas, conveniencias puntuales, u oportunidades poco propicias.
Luego discutiremos y podremos tener aproximaciones ideológicas diversas, si se está de acuerdo en otras etapas en cuanto a la transferencia de decisiones, que para algunos supone concesiones de soberanía y para otros supone la afirmación de la misma en un nuevo ámbito, a efectos de desarrollar y hacer pesar la soberanía y los derechos de los países en lo que tiene que ver con la integración regional. Nosotros pensamos que más allá de la situación, el Parlamento del MERCOSUR, en definitiva va a representar una herramienta para operar en el sentido de la superación de las fragilidades y los peligros de esta situación imperante, no precisamente para exponerlos o para consolidarlos estructuralmente.
Nosotros no creemos en la postergación, el voto, o el llamado por no a este Parlamento del MERCOSUR en esta Cámara. No logramos entender cuál sería el gran llamado de atención que podríamos producir en la región; no logramos entender cuál sería la gran señal política, de política mayor, de política de Estado, que pueda asumir el contenido de decirle que no a la constitución de un Parlamento del MERCOSUR. ¿A quién vamos a presionar por ese camino? Muy en contrario, creemos que ese camino no conduce a ninguna parte. No es la herramienta que pueda rendir semejantes finalidades, la de hacer fuerte al Uruguay y su presencia en la región, la de hacer fuerte al Uruguay para progresar en cuanto a las fragilidades que hoy denunciamos y estamos exponiendo aquí.
Porque es obvio que aquí nadie niega todas las dificultades que tenemos, y no vale la pena hacer un concurso de decibeles al momento de denunciarlas. Nadie las niega. Yo no he escuchado a nadie aquí que hable maravillas sobre la situación del MERCOSUR ni que se diga que este tiene solucionado una cantidad de aspectos que hacen a su constitución, a su progreso y a su integración como cuestión prácticamente realizada y paradisíaca. Nadie lo ha planteado; todos hemos sido detallistas y extensos en la enumeración de las dificultades que existen.
Y podemos ir más allá en el análisis de nuestras dificultades. No es simplemente el problema del conflicto con Argentina; no es simplemente el problema de los camiones cargados de arroz en la frontera brasileña; no es el problema de que no hemos avanzado hacia la construcción de ese anhelado mercado común. Hay otras cosas, otras precariedades y otros problemas estructurales que también debemos tener en cuenta al momento de analizar esto y de acercarnos a esta realidad. Me refiero a las propias insuficiencias estructurales que tiene la región, a las grandes precariedades en el desarrollo de una visión regional compartida, de la que se desprenda un esfuerzo acorde de parte de los principales socios, de las principales economías del bloque. La falta de claridad y fortaleza en el liderazgo del socio mayor, que, por supuesto, no ha estado a la altura de las demandas de los tiempos que corren en el momento de hacer un esfuerzo distinto al resto, a lo que es el impulso integracionista del MERCOSUR.
Todo ello está claro; y está claro el diferendo o conflicto con Argentina. Es paradigmático y, quizás, su manifestación más dramáticamente irracional. Está claro para nosotros; no precisamos que nos lo avisen. Es palmaria la demostración del rezago y la falta de capacidad política de conducción y de visión estratégica en lo que refiere al bloque que padecen los socios mayores, en que los derechos soberanos de un país pequeño son agredidos de forma injusta.
Es cierto, se demuestra la incapacidad y la irracionalidad de la actitud de un Estado vecino, grande, imprevisible, contradictorio y agresivo en su conducción. Es así; así lo entendemos y asumimos y así también todos juntos padecemos el daño incomprensible que produce la necedad y la prepotencia convertida en herramienta de política exterior a nivel regional, por parte del gobierno argentino.
Y muy poco colabora a esta situación, la falta de liderazgo regional, la falta de compromiso y de búsqueda de salidas y caminos para el progreso global de la región y del MERCOSUR en particular, que caracteriza la actitud de la actual presidencia pro témpore. La confirmada actitud de prescindencia y la falta de jerarquía de una política hacia la región carente de fuerza, compromiso e iniciativa, mucho más propensa a la generalidad oratoria y al vulgar jugueteo de fintas y escapismo, que luego se intentan patéticamente presentar como nobles gestos de refinada diplomacia y equidistancia.
Es en ese contexto de levedades, donde una vez más, la desproporción de los sueños hegemonistas, se estrella contra la precariedad de la puesta en práctica, la pomposidad y las pretensiones de potencia mundial del paradigma diplomático norteño, vuelven a resultar inversamente proporcionales, al esfuerzo material y concreto, que se realiza para llevar adelante esa dimensión de objetivo, al valor político necesario para poder proclamar una posición de liderazgo a nivel regional.
Por eso digo, que no son solo problemas que se manifiestan en la epidermis o que tenemos que atender puntualmente. Tenemos estos problemas estructurales y hay que asumirlos. La profundidad del problema y, por tanto, el desafío, es enorme y no se va a solucionar con un par de gestos o decisiones. No vamos a conseguir solucionar las asimetrías ni todos nuestros "handicaps" de un día para el otro, así como Brasil y Argentina tampoco van a resolver para mañana mismo su dilema sobre cómo abrirse a la integración con otros Estados mientras padecen problemas de desintegración económica y social en el interior de sus propios Estados.
Pero ese es nuestro entorno regional, el histórico, el natural, el inmediato, el indisoluble y también el imprescindible. Es la región donde estamos y estaremos y, por lo tanto, el presente material sobre el cual vamos a tener, nos guste o no, que edificar el futuro del país, donde las coyunturas pasan, se suceden, mientras que lo que como país podamos acumular y desarrollar como política coherente y permanente determinará el grado de acercamiento a nuestros objetivos nacionales.
En esta región, hasta el momento no contamos con el desarrollo político y económico ?sobre todo el político? de aquellos países que tienen la capacidad de cumplir el rol de liderazgo en otros ejemplos de integración regional, quizás más exitosos, pero que también llevaron mucho tiempo y no estuvieron exentos de dificultades, idas y venidas, avances y retrocesos en estos trabajosos procesos. Aquí no tenemos a Alemania ni a Francia; es un hecho incontrovertible y está claro.
Tenemos los vecinos que tenemos, que no estaban ?y quizás tampoco están? del todo preparados y dispuestos a aceptar un papel influyente de un país pequeño como el Uruguay en materia de su propio desarrollo industrial y comercial. Tampoco están del todo preparados para incorporar a sus modelos deseados y pensados de región, a incorporar en sus objetivos del tipo de región en el cual quieren ser protagonistas, el papel de un país pequeño pero audaz y fuerte al momento de perseguir su mejor inserción comercial y competitiva, en el marco de un concepto de regionalismo abierto al mundo y a las oportunidades.
Pues bien, ¿qué herramientas tenemos para, con consistencia y coherencia, superar bretes y barreras en el marco de una región tan compleja y en una relación harto complicada para un país pequeño y vulnerable? ¿Qué vamos a hacer? ¿Votamos declaraciones con reclamos y quejas? ¿Nos ausentamos? ¿No vamos a reuniones? ¿Le decimos que no al avance de la institucionalidad de este proceso? ¿Nos rehusamos a integrar instancias representativas, no inspirados por ningún temor sino pensando que esa es la posición política que nos hará fuertes?
Nosotros pensamos que no; que ese no es el camino para lo que tiene que construir el Uruguay y lo que tenemos que construir colectivamente en materia de política exterior. Por el contrario, tenemos que cerrar filas detrás de una política que ubique la prioridad que deben desarrollar todos los Estados pequeños ante esta encrucijada histórica; avanzar con fuerza en todas las dimensiones de nuestras posibilidades de inserción internacional, persiguiendo no solo la apertura de mercados, sino la apertura y la construcción de ámbitos e instituciones en los que el país pueda desarrollar efectivamente su presencia y su influencia; ubicando las políticas, la iniciativas y nuestras decisiones, desde y hacia la región, a partir de la realidad de lo que tenemos y no a partir de la continua queja acerca de lo que ya sabemos que no tenemos.
Es un proceso largo y trabajoso, difícil, que seguramente insumirá mucho más tiempo del que queríamos y del que preveíamos, pero así es y veremos cómo camina el reloj de la historia, en la medida en que empujemos, sabiendo que la realidad es mucho más compleja de lo que pintaba en la promesa inicial.
Desde esa aproximación, el desarrollo institucional debe ser un desafío permanente; constituye nuestra mejor garantía para nuestra presencia e inclusión, esa que tenemos que conseguir, precisamente, como desafío para un país en el que en la actual bilateralidad de las relaciones entre los socios mayores lo hace aparecer como excluido o soslayado. Es un espacio primordial para defender nuestros derechos y denunciar los atropellos. Es un espacio para hacer lo que tiene que hacer nuestro país: más y mejor política internacional para fortalecer nuestro papel, el que nos otorgan nuestras dimensiones territoriales por sí mismas.
Por supuesto que queremos ir a un Parlamento del MERCOSUR, no para discutir acerca de las bondades naturales de los proyectos u objetivos turísticos en los países de la región. No. Vamos a discutir lo que tenemos que discutir. Precisamente, no vamos a armar un orden del día que sea artificial ni de astronautas. Está claro lo que planteaba el señor Diputado Washington Abdala en cuanto al primer punto del orden del día; eso es lo que más nos aqueja y preocupa como Estado.
No estamos aquí presos de una fantasía. Queremos solucionar los problemas, pero queremos hacerlo de forma inteligente. No es tirando de la piola, no es mediante declaraciones altisonantes o mediante llamados urgentes a ningún Embajador que vamos a solucionar lo que tenemos planteado arriba de la mesa. Sí con fortaleza, sí con claridad, pero también con mucha cautela, mucha paciencia, mucho tino y mucha cabeza fría es que se podrá inscribir el futuro de un Estado pequeño, en el marco de las actuales presiones en el nivel regional.
¿Cómo vamos a atravesar el modelo de integración que nos propone la bilateralidad argentina y brasileña? Ya no digo quebrarla, sino que me pregunto cómo la vamos a atravesar para poder meternos en ella. ¿Diciendo que no al Parlamento del MERCOSUR? Eso no es herramienta alguna y no es posición política alguna que tenga algún gesto en ese sentido. Todo lo contrario, pensamos nosotros; va a ser aportando y fortaleciendo ese ámbito para descargar allí nuestra visión, nuestras propuestas, nuestras opiniones, para generar todas las instancias de discusión y de construcción que sean necesarias, para hacer política.
¿Cómo vamos a quebrar el brete de un país subordinado al que la visión petimetre y anacrónica de la bilateralidad argentino-brasileña quiere relegarnos? ¿Votando en contra del Parlamento del MERCOSUR? No avanzaremos hacia lugar alguno con eso. Por el contrario, creo que sería simplemente desperdiciar una oportunidad y no señalar políticamente nada relevante. Para nosotros, nada más equivocado. Por el contrario, habrá que desarrollar ese ámbito en todas sus posibilidades e incrementar al máximo nuestro perfil de trabajo allí, y en la generación de nuevos ámbitos de influencia para el país, de incidencia y de combate político.
Esas son nuestras armas: concebir a la región como un espacio de inserción, como contexto geopolítico prioritario, pero también como plataforma flexible de lanzamiento para el país en su búsqueda, necesaria y comprometida, de espacios para la inserción y el desarrollo de las posibilidades comerciales de Uruguay a nivel extra regional. Esa es la necesidad; ese es el objetivo. Ya no existe aquella pendularidad con que el Uruguay se mecía inteligente y cómodamente entre sus grandes vecinos. Se terminó; quedó derogado por la historia y por lo que avanzaron nuestros vecinos en sus entendimientos particulares y propios. Ahora, todo el futuro a construir deberá enmarcarse o desplazarse en su eje hacia un correcto equilibrio entre nuestra inserción regional y extrarregional.
¿Vamos a solucionar los bloqueos comerciales o los subsidios internos diciendo "no" al Parlamento del MERCOSUR? Nada más lejos. No vamos a resolver nada ni vamos a incidir en ninguna de esas materias con esa postura. ¿Es el estancamiento una posición política entendible? ¿Es el ausentarse de los ámbitos o el poner el palo en la rueda lo que nos va a hacer fuertes? En grado alguno. Decir "no" al Parlamento del MERCOSUR, a nuestro juicio ?y con todo respeto?, no va hacia ninguna parte y políticamente es un contrasentido con respecto a las propias necesidades del país.
Por último, está claro que tenemos diferencias ideológicas ?no es ningún hallazgo?, y son muy grandes. Entonces, lo mejor es asumirlo ?por eso, lo valoro? y discutir desde esa dimensión. Por eso, reconozco al Herrerismo lo que hoy ha planteado, porque esa sí ha sido una aproximación ideológica sostenible y estructural, y le reconozco la posibilidad de discutir acerca de ella. Yo no soy nacionalista; no lo soy. Tampoco niego el sentido de la nacionalidad y su importancia. Tengo otra aproximación. Creo en otras cosas; creo en los entendimientos y en los espacios internacionalistas. Defiendo, debato y participo en espacios de esa naturaleza, construyo a partir de allí lo que se puede, con mi esfuerzo y con el de mi Partido. Pero no tengo contacto con esa visión que considero más encerrada, de menor perspectiva; sí la respeto, porque está fundada en cosas existentes, a partir de una lectura distinta a la que yo hago.
Lo que no se puede pensar desde la oposición es que los que compartimos o tenemos esta visión, que participamos en estos espacios de visión internacional, en los que sí existe afinidad y solidaridad ideológica, vamos allí únicamente imbuidos de una intención festiva a rendirnos pleitesía, a ceder a la sonrisa o al seguidismo. En esos espacios también se discute, y créanme que los que participamos tenemos duros debates, duras discusiones, que damos con los que tenemos algún grado genérico de afinidad ideológica pero que puntualmente sostenemos posiciones muy distintas a nivel regional; lo decimos, damos la cara y lo discutimos. No hacemos ninguna lisonja fácil ni manifestamos ninguna complacencia a ningún tipo de sumisión y a ningún tipo de seguidismo. Ahí también discutimos y defendemos nuestros puntos de vista, que tienen que ver con lo que pensamos de la política internacional, de la región y de cuáles son las necesidades de nuestro país.
Yo sí tengo solidaridades ideológicas. Ahora, no meto todo en una misma bolsa. Sí tengo coincidencias, y no tengo empacho en admitirlo; las he tenido siempre. Tengo un marco de adscripción ideológica y con aquellos que coinciden con las bases filosóficas que sostienen mi visión del mundo, obviamente voy a tener una cercanía, un acuerdo mayor. Pero no hago seguidismos ?repito? ni sumisiones de ningún tipo. Discuto, reflexiono, dialogo en el mejor ambiente, pero basados en las diferencias.
Yo tengo coincidencias ideológicas con el que fue citado y ensalzado hoy aquí, con el ex Presidente Lagos; las tengo. Tengo solidaridad ideológica, coincido con él en muchas cosas; sin embargo, no he compartido buena parte de lo que puede haber sido su aproximación o la de la Concertación en cuanto a la política económica, así como tampoco su política exterior ni su visión distinta de la proximidad con el MERCOSUR o no. No lo he compartido, y tengo solidaridad y proximidad ideológica con él.
Las tengo con el actual Presidente de Brasil, recientemente reelecto, y no comparto su política exterior, por lo menos en lo que tiene que ver con el MERCOSUR. Lo digo, lo sostengo y lo planteo en cualquier parte. Pero tengo una visión general del mundo y una visión de determinados sujetos políticos y sociales que son coincidentes. Pertenecemos a la familia de la izquierda; sí. En ella me inscribo y sobre ella tengo condiciones para poder ver los aportes y las coincidencias en el plano en el que consideramos la igualdad y la libertad.
Yo no tengo solidaridad alguna en términos ideológicos con el Presidente de la hermana nación argentina; ninguna. Tampoco coincido con su política exterior y no tengo ningún empacho en decirlo. No tengo ninguna solidaridad ideológica. No me siento parte de su familia ideológica, ni sé siquiera cuál es; en todo caso, lo que allí impera es el gran vacío.
No tengo proximidad ideológica ni solidaridad inmediata con el Presidente Chávez, de Venezuela. Sin embargo, lo respeto. Y no lo considero ningún pseudo Presidente, ya que ha sido ratificado una y otra vez democráticamente. A mí me puede gustar su estilo político o no, su visión, su forma discursiva, su forma de trasmitir y de comunicarse, pero hay que respetar lo que son los mandatarios de otros Estados electos democráticamente.
Y no tengo nada que ver ni tengo ninguna solidaridad ideológica con el Presidente de Paraguay; sin embargo, es el Estado con el cual hemos tenido más coincidencias y más proximidad en nuestra política exterior y en nuestra visión del MERCOSUR. ¿Por qué? Porque como países tenemos que ver cómo navegamos y piloteamos esta situación desde los intereses de Estados pequeños.
Desde esa aproximación y desde esa postura libre, clara, ideológicamente fundamentada, con avales y argumentos políticos y confianza en lo que estamos decidiendo y en lo que tenemos por delante, es que pienso votar este Protocolo Constitutivo del Parlamento del MERCOSUR y espero poder aportar a esa institucionalidad y a su desarrollo, en instancias superiores, desde este lugar o desde la trinchera de lucha en que la suerte y mi fuerza política me puedan instalar en el futuro.
Nada más. Gracias.

El siguiente Proyecto sobre regulación del cobre fue presentado por el Diputado Javier Cha en el mes de setiembre de 2007 en la Cámara de Diputados.
EXPOSICIÓN DE MOTIVOS
El presente proyecto de ley, tiene como objetivo brindar un marco jurídico que permita regular algunos aspectos de la comercialización de cobre y aluminio, ya sea para su industrialización o exportación, así como la identificación de las partes participantes, como vendedoras o compradoras, en las distintas etapas del referido proceso.
La iniciativa, por supuesto, tiene estrecha relación con un tema de difícil abordaje y solución, que ha generado creciente preocupación en la opinión pública durante los últimos años: el robo de cables y de artefactos de cobre y aluminio.
Este fenómeno delictivo, afecta no sólo a nuestro país, sino a una amplia lista de países latinoamericanos e inclusive a algunos europeos. Su relativo auge, está vinculado en buena medida, al fuerte aumento de los precios del cobre en el mercado internacional, su impacto sobre los precios internos y por la indefensión que presentan los conductores y artefactos de ese metal, destinados al servicio público, a partir de su despliegue geográfico en todo el territorio.
En nuestro país, se ha transformado en una práctica frecuente y los daños ocasionados son enormes. A las cuantiosas pérdidas acumuladas por el Estado, que representan millones de dólares, en materiales y horas de trabajo destinadas a reparar y reponer lo robado, se deben agregar los graves perjuicios sufridos por miles de usuarios de servicios fundamentales, eléctricos y telefónicos, así como el trágico costo en vidas humanas que ha cobrado esta peligrosa actividad delictiva.
A pesar de la firme disposición y voluntad del Ministerio del Interior en el combate de este flagelo y de los esfuerzos de distintos organismos estatales en mejorar controles y desarrollar inspecciones, el problema no ha disminuido y se está lejos de su definitiva solución.
Paralelamente, Uruguay ha registrado un importante crecimiento en sus exportaciones de cobre, convirtiéndose en uno de los principales exportadores de todo el continente, a pesar de que no posee producción nacional de ese metal. Eso no significa, que el cobre que se exporta tenga necesariamente como único origen el hurto de cables y artefactos del servicio público, ya que existe un importante volumen de chatarra de cobre que se adquiere legalmente.
La iniciativa de suspender la exportación por un año que considera el Poder Ejecutivo nos parece sumamente adecuada y constituye una oportunidad que nos desafía a extremar y crear mecanismos de regulación que permitan individualizar a los participantes legales, documentar debidamente las operaciones, atacar y aislar el componente que introduce el cobre robado en el circuito legal de comercialización, allanando caminos para el trabajo de inspección y fundamentalmente, para el combate a la receptación, como requisito principal para la disminución del robo.
Este proyecto de ley aporta decididamente en esa dirección. En su preparación, contamos con la colaboración y alta dedicación, de destacados técnicos de Antel y Ute, que realizaron un muy valioso aporte, que se encuentra recogido en el presente articulado.
Impulsamos la creación de un Registro Nacional de Industrializadores y Comercializadores de Metales (Art.1), en la órbita del Ministerio de Industria, Energía y Minería, que prevé la inscripción obligatoria de todos aquellos que comercian con cobre y aluminio, la entrega de un permiso para los inscriptos (Art.2), los autorizados a acceder al Registro (Art.3) y un conjunto de exigencias dirigidas a establecer una cierta trazabilidad del producto, en cuanto a la documentación e identificación de las partes que intervengan en las transacciones (Arts. 4 y 5).
El proyecto establece cuáles son los organismos públicos que podrán realizar tareas inspectivas (Art.6) , un conjunto de las sanciones previstas para distintos incumplimientos (Arts. 7, 8 y 9) y encomienda a la Dirección General de Aduanas, a implementar los mecanismos para identificar e informar, aisladamente, las exportaciones de cobre y aluminio (Art.10).
En los últimos artículos, se autoriza a Ute y Antel, a exportar directamente sus chatarras y se faculta al Poder Ejecutivo, a prohibir, suspender o restringir, la exportación de cobre y aluminio por razones de interés general.
Javier Cha
Representante Nacional
PROYECTO DE LEY
REGISTRO NACIONAL DE INDUSTRIALIZADORES Y
COMERCIALIZADORES DE METALES
Artículo 1º.- Créase el Registro Nacional de Industrializadores y Comercializadores de Metales, en el que deberán inscribirse obligatoriamente todas las personas físicas y jurídicas que tengan como actividad principal o accesoria la industrialización, comercialización, importación, exportación, depósito o almacenamiento de materiales de cobre y aluminio, así como la utilización de los mismos como materia prima o de insumos de otros bienes.
La reglamentación podrá extender la aplicación de la presente ley a otros metales cuando estime que los mismos están afectados a la prestación de un servicio público.
La inscripción deberá realizarse en el plazo y condiciones que establezca la reglamentación.
Artículo 2º .- El Registro funcionará en la órbita del Ministerio de Industria, Energía y Minería, a través de la dependencia que éste establezca y expedirá el permiso correspondiente, con el número de registro y los datos que identifiquen al inscripto.
Artículo 3º .- Tendrán acceso a dicho registro, en los términos y condiciones que establezca la reglamentación, el Ministerio del Interior, la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas, la Administración Nacional de Telecomunicaciones y los Gobiernos Departamentales.
Artículo 4°.- Las personas físicas o jurídicas que realicen las actividades descritas en el artículo 1º de la presente ley deberán llevar una Ficha de Existencia para Control de Stock y documentarán todas las actividades de comercialización y exportación de metales, según se establece a continuación:
a) en la compra, con la factura correspondiente o Declaración Jurada de la procedencia de la mercadería, de acuerdo con los requisitos que fije la reglamentación;
b) en caso de venta en plaza o exportación, mediante factura;
c) para la circulación en el territorio Nacional, a través de la respectiva Guía de Tránsito vigente, emitida por el Organismo competente, o el remito en caso de terceros ajenos a organismos públicos.
La documentación referida en los literales precedentes deberá, en todos los casos, identificar los números de registro de las partes intervinientes en cada operación y se conservará por el plazo que determine la reglamentación, para ser exhibida ante la autoridad de control pertinente cuando fuere requerida.
Artículo 5°.- Las personas físicas o jurídicas que exporten productos de cobre y aluminio o de otros metales que determine la reglamentación, de conformidad con la presente, deberán contar con el Certificado de Origen Legal de los mismos, emitido por la autoridad competente.
La Dirección Nacional de Aduanas no autorizará la exportación de los metales incluidos en el artículo 1º de la presente ley sin la presentación del correspondiente Certificado de Origen Legal.
Artículo 6°.- El Ministerio de Industria, Energía y Minería, el Ministerio del Interior, la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas, la Administración Nacional de Telecomunicaciones y los Gobiernos Departamentales, podrán disponer inspecciones a los locales e instalaciones empleados para los fines descriptos en el inciso segundo del artículo 1º, así como requerir la documentación dispuesta en la presente ley.
En caso de infracción procederá el decomiso de los bienes descriptos en la presente ley en la forma y condiciones que establezca la reglamentación.
Artículo 7º.- La realización de las actividades descriptas en el inciso segundo del artículo 1º sin la previa inscripción, determinará la aplicación de una multa de 100 UR (cien unidades reajustables), sin perjuicio de las otras sanciones que pudieren corresponder.
Artículo 8º.- El que, fuera de los casos previstos en los artículos 340 y 350 bis del Código Penal, de forma ilícita intervenga directa o indirectamente en la comercialización, exportación o utilización como materia prima o insumos, de metales comprendidos en las disposiciones de la presente ley, será castigado con una multa de 200 UR (doscientas Unidades Reajustables) a 4000 UR (cuatro mil Unidades Reajustables) o prisión equivalente.
El que transporte metales por cualquier medio sin la debida documentación, será castigado con multa de 100 UR (cien unidades reajustables) a 500 UR (quinientas unidades reajustables). Si se constatare que dichos metales provienen de una actividad ilícita, el Juez actuante dispondrá el comiso de los medios de transporte utilizados, sin perjuicio de la aplicación de otras disposiciones del Código Penal.
La participación en algunos de los hechos antes mencionados, provocará además la baja de la inscripción de los involucrados en el Registro creado por la presente ley.
Artículo 9°.- Agrégase al art. 341 del Código Penal el siguiente numeral: “8.- Cuando como consecuencia del hurto se produjere un corte en el suministro del servicio público afectado.”
Agrégase a las agravantes previstas en el art. 350 bis del Código Penal el siguiente numeral: “3. -Si la receptación tuviere por objeto un bien destinado a un servicio público o de utilidad pública”
Artículo 10º. - La Dirección Nacional de Aduanas, dentro de los ciento ochenta días de vigencia de la presente ley, deberá implementar los mecanismos tendientes a identificar las exportaciones de cobre, aluminio y de otros metales que pueda determinar la reglamentación.
Artículo 11º.- Autorizase a la Administración Nacional de Usinas y Transmisiones Eléctricas y a la Administración Nacional de Telecomunicaciones a la comercialización y exportación de metales sin necesidad de estar inscriptas en el registro creado por la presente ley.
Sin perjuicio de lo establecido en el inciso anterior en cualquier operación en la que intervengan los referidos organismos, dentro del territorio nacional, deberá cumplirse con las demás obligaciones establecidas en el artículo 4° de la presente ley.
Artículo 12º.- Facultase al Poder Ejecutivo, por razones de interés general, a prohibir, suspender o restringir, la exportación de cobre o aluminio, por el tiempo y en las condiciones que entienda necesario.
Artículo 13º.- El Ministerio de Industria, Energía y Minería determinará, dentro de su ámbito de competencia, cual será la unidad encargada de la aplicación de la presente ley.
Artículo 14º.- El Poder Ejecutivo reglamentará la presente ley dentro del plazo de noventa días a partir de su promulgación.-
APÉNDICE NORMATIVO
CODIGO PENAL
Artículo 340. (Hurto)
El que se apoderare de cosa ajena mueble, sustrayéndosela a su tenedor, para aprovecharse, o hacer que otro se aproveche de ella, será castigado con tres meses de prisión a seis años de penitenciaría.
341. (Circunstancias agravantes)
La pena será de doce meses de prisión a ocho años de penitenciaría cuando concurran las siguientes circunstancias agravantes :
1. Si para cometer el delito el sujeto hubiera penetrado o se mantuviere en un edificio, o en algún otro lugar, destinado a habitación ;
2. Si el sujeto llevara consigo armas o narcóticos, aun cuando no hiciera uso de ellos ;
3. Si la sustracción se efectuara sobre persona en estado de inferioridad psíquica o física ; o con destreza ; o por sorpresa, mediante despojo de las cosas que la víctima llevara consigo ;
4. Si el hecho se cometiera con intervención de dos o más personas ; o por solo una simulando calidad de funcionario público o con la participación de un dependiente del damnificado ;
5. Si el delito se cometiera sobre objetos o dinero de los viajeros, cualquiera fuese el medio de transporte, durante la conducción, así como en los depósitos y estaciones, albergues y cualquier otro lugar donde se suministraran alimentos o bebidas.
6. Si el delito se cometiera sobre cosas existentes en establecimiento públicos o que se hallaren bajo secuestro, o expuestas al público, por la necesidad o por la costumbre destinadas al servicio público, o de utilidad, defensa, reverencia o beneficencia pública ;
Cuando la víctima fuere un encargado de numerario o valores.
350 bis. (Receptación)
El que, después de haberse cometido un delito, sin concierto previo a su ejecución, con los autores, coautores o cómplices, con provecho para sí o para un tercero, adquiera, reciba u oculte dinero o efectos provenientes de un delito, o de cualquier manera interviniere en su adquisición, recepción u ocultamiento, será castigado con pena de seis meses de prisión a diez años de penitenciaría.
Se consideran agravantes del delito :
1. Que los efectos se reciban para su venta.
2. que el agente hiciera de esta actividad su vida usual.
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Articulo:
LA OPORTUNIDAD: EL FUTURO O LA NOSTALGIA
Por Javier Cha
Desarrollando una gestión que exhibe logros indiscutibles en materia económica y social, y que mantiene muy importantes niveles de aprobación en la opinión pública, el Frente Amplio, ha conseguido generar el mayor reconocimiento de la izquierda como expresión de la idea de cambio y de construcción de futuro en nuestra sociedad, su mayor crecimiento y arraigo a nivel nacional.
Nuestra actualidad, nos presenta el desafío nítido de afirmar la acción transformadora de nuestro gobierno y superar, cuanto antes, las dificultades internas de nuestra fuerza política, lanzando a la ofensiva todas las energías del Frente Amplio, para expandir aún más, su implantación y liderazgo en todo el país.
Ése es el desafío central de nuestro presente, cuyo abordaje y desarrollo, abre las puertas a una oportunidad enorme, histórica. La gran oportunidad de consolidar un cambio político revolucionario. La oportunidad de generar el consenso y la plataforma social que marque una etapa de inflexión hacia el futuro: la apertura de un ciclo histórico de gobiernos sucesivos del Frente Amplio, para la construcción de un país desarrollado, democrática, económica y socialmente.
Sin embargo, pese a lo ya conseguido y a nuestras posibilidades de futuro, el presente nos reporta una singular paradoja. El trabajo político unitario se encuentra debilitado, se impone el internismo y la competencia sectorial como principal recurso de activación. Se lanzan reclamos hacia la interna, como aristas más salientes de un sentimiento de disconformidad, que afecta a un colectivo que siente que los cambios en curso, no poseen la intensidad y la profundidad imaginada.
De nada sirvieron las advertencias previas, de cuál sería el ritmo y la magnitud del cambio posible. De nada vale que hayamos avanzado más de lo previsto y que los resultados del gobierno superen largamente los objetivos iniciales. Aunque el país exhibe notorios avances en materia social y económica, para muchos compañeros, eso no es suficiente. No les conforma, no es lo esperado.
Y no es cuestión de informar o exhibir cifras o avances objetivos. No. Hay otra cosa, algo anterior, una expectativa que surge de un punto de partida diferente, de una forma distinta de concebir los cambios. Es una visión y una concepción del cambio más simple y repentina, que no conecta con la gradualidad y la complejidad de la acción de gobierno, que impide asumir en positivo los resultados de nuestra gestión. Una sensibilidad y un pensamiento de fuerte carga simbólica, en conflicto con las actuales condiciones de la realidad y con la característica de los cambios impulsados por nuestro gobierno, que induce a la frustración y al desencanto.
No es una ocurrencia o un capricho descolgado, es un razonamiento que está presente en posiciones y discursos de sectores frenteamplistas, que con relativa frecuencia, descargan protestas y reclamos al gobierno, básicamente por la política económica desarrollada. Eje central, para algunos, de un gobierno que consideran en disputa, o un modelo de política económica que no favorece el desarrollo del país productivo, para otros. Sin embargo y en ambos casos, nunca se ha presentado una propuesta económica alternativa de carácter general, mínimamente sostenible.
Curiosamente, los reclamos sectoriales se dirigen al gobierno que integran, con responsabilidades ministeriales de primer orden. Ministros, que cerradamente defienden la gestión de un gobierno, cuyo Presidente, es permanentemente invocado con los mejores elogios y demostraciones de respaldo. El mismo Presidente que, con entusiasmo y convicción, defiende, hace suya y resalta, a la política económica y sus resultados, como principales logros de su gobierno.
Pero más allá de contradicciones, subyace una idea y una convicción de que hay otro camino, otra opción para ir mucho más rápido y mucho más profundo aún. Otro modelo y otra política económica que, con mayor contundencia y con medidas tajantes, establezca un punto de corte y exprese fehacientemente el rumbo socialista, el compromiso de clase, el contenido popular y de liberación nacional que debe irradiar nuestro gobierno. Que nos ahorre tiempo y complejidades, pero sobre todo, la irritación de tener que aceptar las reglas de juego de la economía capitalista y las condiciones de una política económica jugada al crecimiento, que ubica a la inversión y la distribución, como factores decisivos y a la disciplina y el equilibrio, como exigencias básicas de la gestión.
Es una visión del cambio, forjada al calor de un paradigma revolucionario y voluntarista, que necesita creer que existen atajos, acciones y medidas radicales, cuya aplicación inmediata, permitiría darle una vuelta de campana a la realidad nacional. Pero lamentablemente, esa visión es una ilusión, una mirada que pertenece al pasado de la izquierda. Nostalgias de una ideología y de un modelo que fracasó, pero que sigue influyendo el razonamiento político de muchos compañeros.
La falta de debate, de crítica y renovación, ha sido el principal motivo para el estancamiento y la inercia de un modelo conceptual obsoleto. El temor a generar el desánimo, a perder pie o popularidad, de parte de los dirigentes, ha sido un fuerte inhibidor para enfrentar el problema y asumir el deber de informar y formar a los militantes.
¿Cómo explicar ahora, que aquella forma de concebir el cambio social, la revolución, la liberación y el socialismo, tan arraigada en la mentalidad de muchos compañeros, definitivamente no funciona, fracasó y está fuera de servicio? ¿Cómo explicar que, luchar por justicia social o construir igualdad, implica hoy, avanzar en reformas y transformaciones democráticas en el marco de la única economía existente?
La urgencia de los objetivos electorales, congeló la discusión ideológica y hoy se pagan las consecuencias, reconocía hace poco tiempo atrás, el líder del sector más votado de la izquierda. La práctica de gobierno pone al desnudo nuestros atrasos, la agenda del ejecutivo y la propia realidad no se detienen, innovan permanentemente, generando sucesos que interpelan nuestro análisis y nuestra capacidad política para abordarlos con nuevos criterios.
Los objetivos de nuestra fuerza política, nuestra gran oportunidad, nuestra propia práctica política, en un país que ha cambiado y en mundo radicalmente distinto al que teníamos treinta años atrás, implican la necesidad de compartir un marco de conceptos más adecuado y más elevado, para la comprensión del presente y la capacidad de construcción de futuro, de una fuerza política que ha avanzado mucho mas allá de lo que paradójicamente a veces comprenden sus propios integrantes.
Sería interesante entonces, en algún momento, reflexionar acerca de criterios que nos permitan establecer un sentido común más extendido y compartido, una suerte de aproximación ideológica del proyecto frenteamplista en el Uruguay del presente, que permita disminuir la brecha existente entre los viejos postulados y la realidad de nuestra propia práctica de gobierno, que genere un marco de mejor comprensión de nuestras posibilidades y del valor de nuestras propias conquistas.
En ése sentido y con total ánimo constructivo me gustaría aportar una serie de comentarios, que están dirigidos directamente al grano de ciertas confusiones que, frecuentemente, perjudican la reflexión, la unidad y el accionar frenteamplista.
UNO En el mundo globalizado actual existe una sola economía, se le llama comúnmente economía de mercado, o si lo preferimos, capitalista. La alternativa económica socialista tradicional fracasó, resultó ineficiente e incapaz de competir con la capacidad de generar riqueza, el desarrollo y la innovación del capitalismo. Para nuestro enorme disgusto, no hay ningún modelo económico alternativo que lo supere, sea real, vigente o en desarrollo. En todo el mundo no lo hay, ni siquiera en teoría y si alguien lo tiene, no ha sido publicado hasta el momento. De todas formas, los sistemas económicos no se inventan, evolucionan, a partir de la evolución general de las relaciones sociales de producción y de las fuerzas productivas, en el marco del desarrollo económico de nuestra civilización.
DOS Lo anterior, no significa de ninguna manera abjurar de nuestros objetivos finalistas, de nuestra vocación socialista, renunciar a nuestra lucha o identidad, negar nuestro sueño de construir una sociedad igualitaria y sin explotación. Para nada. Todo lo contrario, nada más comprometido con ello, que cambiar el presente para poder construir nuestro futuro. Pero para poder cumplir con nuestros objetivos sociales inmediatos, en el marco de este sistema que nos acompañará por largo tiempo, no existe otro camino que no sea el de hacer crecer y desarrollar nuestra economía de mercado, todo lo que se pueda, para distribuir en forma simultánea y progresiva también, todo lo que se pueda. El crecimiento económico es el desafío central de cualquier país que pretenda su desarrollo social. Ser eficientes en el diseño y la gestión económica, no sólo no es de derecha, sino que constituye una obligación básica e ineludible para la izquierda en el gobierno, así como la eficiencia en el diseño y la gestión de nuestras políticas distributivas y de desarrollo social. El mayor crecimiento y acumulación de recursos económicos, es lo que nos permitirá progresivamente distribuir más riqueza y desarrollar más igualdad en nuestra sociedad. Y se debe distribuir también eficiente y progresivamente, dentro de los márgenes que admite la sostenibilidad del crecimiento y el mantenimiento de la estabilidad económica. Estas son las reglas de juego del presente, que marcan el único camino de los cambios sociales democráticos en el mundo actual y ha sido el que han seguido los países que han logrado los mejores niveles de calidad de vida y libertades.
TRES El único socialismo posible y vivible es el democrático, el que tiene a la democracia como objetivo y como condición de su propia construcción. El que construye igualdad en el marco del respeto y la ampliación de las libertades del individuo. Si el socialismo es y debe ser democrático, no hay otra forma de construirlo que no sea a partir de la voluntad democrática de los ciudadanos y eso supone, necesariamente, un camino gradual, progresivo, acumulativo y sinuoso, pues así funciona y se comporta la propia sociedad democrática.
CUATRO El cambio social es un proceso de acumulación histórica, la construcción de un nuevo orden. El proyecto de cambio de la izquierda, es un proceso democrático de desarrollo de la sociedad a partir del desarrollo de sus derechos colectivos, los derechos de todos los integrantes de la sociedad. No hay asalto al poder o al estado, no hay atajos, ni autopista, ni arrebatos que lo sustituyan o precipiten. El poder se genera, se acumula, al estado se accede democráticamente, se gobierna, y la fortaleza de ambas expresiones reside en la profundidad democrática de su capacidad transformadora y el consenso social acerca de los valores del proyecto.
CINCO Los países que han logrado construir las sociedades democráticas más avanzadas del planeta, en cuanto a libertades, igualdades y calidad de vida, lo han conseguido a partir de la aplicación de un proyecto de desarrollo sostenido en el tiempo. Un proyecto económico y político de cambios democráticos progresivos e incrementales. Estos países no han arribado al socialismo, tal cual su versión clásica, por supuesto. En realidad nadie en el mundo lo ha conseguido. Pero sí, han construído sistemas de convivencia social avanzados, han superado la pobreza, han garantizando derechos y oportunidades, han avanzado en igualdad y calidad de vida, mucho más que cualquiera de los países que anteriormente se denominaban socialistas. Todo eso, en el marco de la única economía existente. Esta experiencia marca un camino posible y realizable, que deberíamos emprender con entusiasmo, sin que implique renegar de ningunos de nuestros objetivos ideológicamente más ambiciosos. Se trata de avanzar y construir sociedades con garantías de bienestar, más integradas y democráticas, cada vez más igualitarias. De todas formas, para cualquiera que se lo proponga, no es posible llegar a 10 sin pasar antes por 5.
SEIS En el mundo de las ideas y en el de la izquierda democrática en particular, hace mucho que se terminó y se archivó por inútil, la visión exclusivista de verdad, partido o clase y su secuela de vanguardias, esclarecidos, representantes únicos, iluminados y demás deudos. Cualquiera sabe que no hay predestinados, nadie posee a pirori ningú