Frente Amplio - Nuevo Espacio
DOCUMENTOS

Congreso Nacional

Documento Ideólogico

INTRODUCCIÓN:

El presente trabajo pretende aportar un cuadro general de reflexiones, apuntadas a precisar los contenidos y el perfil ideológico del proyecto político del Nuevo Espacio. No se trata de una declaración de principios ni tiene su forma, no es un ideario, ni ha sido redactado con ese sentido y estilo.

Propone un abordaje distinto, un panorama ordenado, más abarcativo y explicativo de las definiciones y pertenencias de nuestro partido, desde un enfoque un poco más moderno quizás, que los formatos clásicos de proclama, que asumen generalmente las declaraciones ideológicas.

Pero, subrayamos se trata de un documento de trabajo abierto, tal como su título lo define, destinado a la consideración crítica y a los aportes de todos los compañeros del partido.

La comisión.
Integrantes: Mónica Diaz y Javier Cha.


APUNTES PARA LA DISCUSIÓN: UNA APROXIMACIÓN AL PROYECTO POLÍTICO DEL N.E.

La izquierda, el Nuevo Espacio y su proyecto: construir la igualdad

LA IZQUIERDA

La izquierda es un movimiento histórico, una tradición profunda, de luchas centenarias, de conquistas universales, una concepción política que implica una identidad inconfundible, un compromiso social y una explícita toma de partido. La identidad de la izquierda se funda a partir del concepto de igualdad, que constituye la piedra angular de su pensamiento. El proyecto, también histórico, es la construcción de la igualdad social y de una sociedad de hombres cada vez más libres. Para ello se forjó, por eso existe y a eso se debe.

La construcción de la igualdad social, nuestro proyecto histórico, no es el resultado de una certeza científica, no constituye un modelo de sociedad determinado, no implica un modo de producción preconcebido, ni es el inevitable resultado del desarrollo de las fuerzas productivas del capitalismo, sistema que consagra contradicciones y desigualdades sociales, estructurales e inevitables, y que representa, por tanto, la referencia concreta de nuestra lucha y nuestro desafío de superación. Podemos concebir, entonces, a la igualdad como objetivo, como filosofía o ética política, pero de inevitable o preestablecido nada tiene, como ya ha quedado demostrado con creces en nuestra historia moderna.

Construir socialmente la igualdad es el desafío, un proyecto de desarrollo complejo, de método abierto, sin paradigma expreso o definido, sin un modelo teórico único o definitivo. Es la misión de un movimiento humano, expuesto, dinámico y plural, con auges y decadencias, certezas y derrumbes, con diversos abordajes teóricos y perspectivas ideológicas, anclado en la profundidad humana de sus valores sustanciales, libertad, igualdad, solidaridad, movido por su irreductible espíritu de cambio, de lucha y construcción: la izquierda.

En su amplitud y pluralidad, conviven diversas concepciones y visiones acerca de los alcances y del cómo desarrollar los objetivos señalados, y el debate de ideas, por tanto, constituye no sólo una consecuencia lógica de su manifiesta pluralidad sino un rasgo característico y distintivo, de la propia historia del movimiento desde su propia génesis.
Es en ése compromiso vivo, que nosotros asumimos nuestro punto de vista, nuestras propias ideas y nuestra opinión.

EL NUEVO ESPACIO

El Nuevo Espacio recoge un rico legado político en la historia reciente del Uruguay. Se inspira en los valores que orientaron la trayectoria y la conducta de Zelmar Michelini figura cuya significación desborda lo partidario para integrarse en el núcleo central de la historia política nacional. Líder del Movimiento por el Gobierno del Pueblo, el ala más progresista dentro del tradicional Partido Colorado, fue Diputado, (1954-1962), Senador (1962-1973) y Ministro (1967).

Bajo su liderazgo, el MGP se separó del Partido Colorado por oponerse decididamente al autoritarismo del Presidente Pacheco, que gobernó bajo estado de excepción entre 1968 y 1972 y preparó, en los hechos, el advenimiento del régimen militar.

Zelmar Michelini fue uno de los fundadores del Frente Amplio, que compareció por primera vez en las elecciones nacionales de noviembre de 1971, rompiendo el bipartidismo tradicional.

Al producirse el golpe militar, en junio de 1973, Zelmar Michelini se exiló en Buenos Aires, desde donde desarrolló una intensa labor de denuncia del régimen militar y sus sistemáticas y masivas violaciones de los derechos humanos. Fue secuestrado y asesinado en mayo de 1976 por un comando de militares uruguayos, en el marco de la llamada “Operación Cóndor”.

Al recuperarse la democracia, en las elecciones de noviembre de 1984 el MGP (ya entonces, PGP, Partido por el Gobierno del Pueblo) fue el sector más votado dentro del Frente Amplio. Al mismo tiempo, se definió expresamente como un partido socialista democrático e incrementó sus vínculos con la Internacional Socialista.

En 1989 el PGP se apartó orgánicamente del Frente Amplio, abriendo una etapa política en la cual, a pesar de la amplia coincidencia en aspectos esenciales del programa (derechos humanos, lucha contra la pobreza, defensa de la soberanía nacional, denuncia del clientelismo político y la corrupción, etc.) ambas fuerzas políticas actuaron con independencia, aunque en los hechos sus posiciones muchas veces fueron convergentes.

En 1994, la fundación del Nuevo Espacio como partido político selló definitivamente esa definición socialista democrática, que se vio reforzada por la incorporación de la nueva fuerza política a la Internacional Socialista en 1996.

Desde ese momento, el proceso de reencuentro de la izquierda en una sola fuerza política capaz de derrotar a los partidos tradicionales y asegurar la mayoría parlamentaria se desarrolló gradualmente, hasta culminar en los acuerdos políticos que dieron lugar a la formación de una nueva mayoría política victoriosa y la unificación de toda la izquierda en el Frente Amplio.


EL SOCIALISMO DEMOCRÁTICO

El Nuevo Espacio es un partido político de izquierda que se define como socialista democrático. Somos parte una corriente del pensamiento de izquierda que concibe la construcción de la igualdad social desde una perspectiva humanamente viable, intrínsecamente ligada a la condición democrática y libre de su construcción, superando cualquier atajo o tentación lineal de imposición de la finalidad por sobre la voluntad democrática de sus destinatarios.

Somos socialistas democráticos, formamos parte de un movimiento histórico, comprometido con la defensa y el desarrollo pleno de los derechos humanos, que identifica a la libertad, la igualdad y la solidaridad como sus valores y finalidades sustanciales.

Para nosotros, la igualdad como finalidad, supone un camino libre, voluntario, progresivo y necesariamente democrático, pues sin ello, como la historia ya lo ha expuesto, sólo conduce al fracaso y a la frustración.

Es necesario entonces, rescatar con mucha fuerza a la igualdad, del extremo utópico y de la caricatura autoritaria, en donde, continuamente, el simplismo ultraliberal intenta encarcelarla, y debemos rescatar a la libertad, de su asimilación al propio interés individual y a la ambición material sin límites, donde vulgarmente pretende recluirla el individualismo posesivo y obseso, rescatarla del vacío ético de una libertad sin dimensión social, sin virtud ciudadana.

Rescatar a la igualdad y a la libertad, implica romper con la visión y la ubicación esquemática, binaria y de irreconciliable contraposición, donde ideológicamente se las cosifica y desvaloriza.

Reconciliar socialmente libertad e igualdad, es construir una relación positiva y socialmente incremental entre ambas, significa establecer la condición democrática del desarrollo de la igualdad social y afirmar el desarrollo de una ética individual comprometida con los derechos colectivos.

Para nosotros, el socialismo democrático, representa una actitud frente a la vida en sociedad y una declaración de lucha frente a la injusticia, significa asumir sin ambages ese compromiso. Es interpelar e interpelarse socialmente acerca de lo que es justo, es tomar partido en favor de los desfavorecidos, de los postergados, es plasmar en esfuerzo compartido la voluntad de construir la igualdad de los individuos en todas las relaciones sociales.

Una inspiración ética y un impulso de convicción ciudadana, basado en el compromiso con los derechos colectivos como el mejor ámbito de desarrollo de nuestra libertad individual, el desarrollo de los derechos democráticos, los derechos que pertenecen al individuo pero que tienen como sujeto de realización a la propia comunidad, a todos los individuos en la vida social.

Es trabajar por el objetivo real y concreto de la construcción de una sociedad integrada, democrática y participativa, a partir del creciente desarrollo de la libertad e igualdad de sus integrantes, afirmada en el desarrollo económico y social de la comunidad y la construcción de una cultura ciudadana basada en la responsabilidad social y la solidaridad.

El desarrollo de la igualdad como eje orientador permanente del proceso de construcción de una sociedad abierta, dinámica y plural, con las contradicciones propias de su condición libre y democrática, generadora de nuevas demandas y nuevos conflictos, una sociedad igualitaria como proyecto siempre incompleto y en desarrollo, superando la fantasía estática de un modelo social final, armónico y reconciliado, como simple objeto imaginario.

La actividad política adopta así un sentido diferente, inherente a nuestra propia
condición de individuos sociales y se vincula, a la realización plena del individuo mediante la asunción de su cuota parte de decisión y responsabilidad a la hora de definir el tipo de sociedad de que será parte.

La política como escenario democrático de diálogo e intercambio de ideas, pero también, como herramienta fundamental para la formación de consensos y alternativas, como orientadora y constructora de estructuras de opinión y comportamiento en la sociedad, capaz de desatar procesos de aglutinación y de cambio a nivel de las distintas dimensiones de la vida social.

La política de izquierda, que sitúa al hombre y a su construcción colectiva, la sociedad, como el centro del protagonismo, como medio y finalidad de su desarrollo. Como respuesta a la visión superficial y restringida que, acerca de ella, trata de imponernos la ideología de la derecha, ubicándola como un escenario funcional y limitado, sometido al imperio "inapelable" de las certezas técnicas y de las exigencias del pensamiento económico.

La fuerza de cambio que permitirá el respeto y desarrollo de los Derechos humanos, desde una perspectiva actual y hacia el futuro de los derechos de niños, jóvenes, mujeres, hombres y ancianos, sin distinción de raza, opción sexual o credo religioso. El derecho a la identidad, a la educación, a la salud, a la vivienda digna, el derecho a ser considerado e incluido en la sociedad.


NUESTRA VISIÓN Y NUESTRO COMPROMISO

Nuestro proyecto rechaza la inexorabilidad y la pretensión de una verdad única encarnada en partido o clase. Ningún nuevo orden surgirá como resultado natural del desarrollo de fuerzas o contradicción alguna, nada advendrá si no se construye, nada objetivamente en términos sociales se desarrollará sin que subjetivamente la voluntad y la acción individual forjen la fuerza y el movimiento colectivo que lo genere.

Asumimos la incertidumbre, como escenario de desafío a nuestra libertad de pensamiento y la búsqueda, como compromiso intelectual e ideológico, la provisoriedad de nuestras certezas, la acumulación, la unidad y la construcción como sentido del desarrollo de nuestro movimiento.

Entendemos la lucha social y política como herramientas de construcción de los procesos de convergencia y de cambio, la participación, la discusión y el debate público, como ejes dinamizadores de la generación de propuestas alternativas y escenarios de comunicación y de diálogo para la expansión de la hegemonía cultural de nuestros valores.

En nuestra visión no hay certezas inmutables o determinismos absolutos que rijan el destino o el proceso de construcción de nuestro proyecto. Pero lejos de asumir al futuro como deriva u horizonte inescrutable, afirmamos el compromiso ideológico en su construcción humana y democrática, descartando la renuncia implícita del realismo político permisivo y complaciente, así como la claudicación ética del pragmatismo vacío y superficial.

Proclamamos la responsabilidad social y el individualismo ético como sustento del compromiso y del protagonismo ciudadano en la construcción de comunidad, de igualdad y libertad crecientes, apoyadas en el equilibrio de la justicia y la solidaridad. Nuestro proyecto es una construcción humana, es el desarrollo de un movimiento, confluencia de individuos y voluntades, un gran acto de voluntad colectiva, principios y valores democráticos y solidarios, compromisos y razones para la organización y la lucha.


NUESTRO PROYECTO: LA PROFUNDIZACIÓN RADICAL DE LA DEMOCRACIA.

El proyecto consiste en un proceso de profundización radical e integral de la democracia en los distintos niveles de actuación del individuo en sociedad.

El proceso de apertura, generación y acumulación democrática de poder social y político, que permite desbordar paulatinamente los márgenes de la democracia política, para avanzar en la conquista de derechos democráticos en las distintas esferas de las relaciones sociales. El desarrollo progresivo de los derechos del individuo a partir de su realización colectiva, que presupone la extensión social de la igualdad de derechos y de la solidaridad como valor preponderante en la cultura de la sociedad.

Un proyecto plural, constructor de comunidad y de ciudadanía, de emancipación y tolerancia, generador de ciudadanos libres y activos, con derechos individuales plenos pero firmemente responsables de los derechos colectivos en el desarrollo de su comunidad.

Para nosotros, el cambio social es un proceso de acumulación histórica, gradual, la construcción democrática de un nuevo orden. Un proceso de desarrollo de la sociedad a partir del desarrollo de sus derechos democráticos colectivos. No hay asalto al poder o al estado, el poder se genera, se acumula, al estado se accede democráticamente, se gobierna, y la fortaleza de ambas expresiones reside en la profundidad democrática de su desarrollo y el consenso social acerca de los valores del proyecto.

La construcción de la igualdad no es la consecuencia de una irrupción o de un acto de corte o ruptura que sustituye un orden social por otro. Se trata de un proceso de desarrollo, de construcción democrática de un orden alternativo e igualitario, mediante sucesivas y desiguales aproximaciones, que dependiendo del contexto histórico, avanzan en la profundidad de las reformas dirigidas a incrementar cada vez más la igualdad de derechos entre los ciudadanos.


LOS SUJETOS DEL CAMBIO.

Para nosotros, el sujeto social de los cambios, no es único ni homogéneo, es un compuesto diverso y complejo, se trata de una vasta alianza social popular de múltiples componentes, policlasista, de contenido plural y dinámico, de construcción progresiva, que reconoce la centralidad del mundo del trabajo y la prioridad social de los excluídos, de los menos favorecidos, como referente principal de la distribución de la riqueza.

En nuestro punto de vista, ninguna clase o sector social en solitario o por sí mismo, es capaz de concebir, representar y liderar el cambio social. Para nosotros, hay un movimiento social de cambio en permanente construcción, un bloque social amplio, heterogéneo y dinámico, alternativo, de potencialidad emancipatoria, que, no exento de contradicciones, constituye la referencia social prioritaria para la construcción de una identidad colectiva y un nuevo sentido común igualitario en la sociedad.

El sujeto, se define a partir del proyecto y esto no significa desconocer la existencia de clases o la propia lucha de clases, significa asumir la complejidad de la estructuración social en las sociedades modernas, la fragmentación, las múltiples posiciones del sujeto ante la distintas esferas de la vida social, el carácter limitado y contingente de los agentes sociales, de sus intereses y de su representatividad, que disuelve la pretensión de designar a una clase social como agente único y privilegiado del cambio social y que, muy por el contrario, ubica la potencialidad de cambio y la capacidad de desarrollo en el propio reconocimiento de su complejidad y pluralidad.

El desafío del proyecto histórico, a su vez, supera largamente las posibilidades de acumulación de un único sujeto político, de un partido particular, de un agente orgánico preciso y uniforme.

El sujeto político no es único ni homogéneo, no puede serlo, la sociedad no lo es y las organizaciones que nacen de su seno tampoco. Debe ser un movimiento político, una alianza diversa y plural de agentes políticos de cambio.

El sujeto político es la izquierda como tal, la izquierda en su conjunto, como movimiento histórico, como tradición e identidad común, como sujeto político democrático y plural, con toda su fuerza, su potencial, sus conflictos y su complejidad, para la constitución de una mayoría social alternativa, necesariamente también diversa plural, como ejes constructores de un consenso social y ciudadano, a partir de los valores de igualdad social, libertad y solidaridad.

Se trata entonces, de un sujeto político amplio, también complejo y diverso, siempre en construcción. Una alianza de izquierda plural, que construye política, democrática y militantemente su avance y sus provisorias verdades, en la medida que desarrolla su representatividad, su inserción y su eficacia como constructor social de cambio y de justicia.

El desarrollo de ambos, sujeto político y sujeto social, desafía a una relación mutua e incremental, de diálogo, comunicación, incidencia, intercambio y mutua construcción. La fuerza política como generadora y dinamizadora del proyecto político, pero como articulador y constructor de sociedad civil.

El movimiento social, en su representatividad, sus demandas y su propia construcción orgánica, pero también como escenario de participación e influencia directa en los contenidos y el desarrollo del sujeto político de referencia.


EL DESARROLLO DEL PROYECTO POLÍTICO.

Desarrollar el proyecto político supone impulsar desde el estado y desde la propia sociedad, las reformas estructurales, graduales y progresivas, que permitan el desarrollo económico y la distribución cada vez más equitativa de la riqueza, materializando, como pilares del cambio, la igualdad de oportunidades, la integración y la liberación de las energías sociales para la profundización del desarrollo social y cultural de la comunidad.

Afirma entonces, como centralidad y finalidad, a la propia sociedad democrática por sobre sus dos creaciones fundamentales: el estado y el mercado. Asume al mercado como un escenario dinámico de asignación de recursos, de innovación y desarrollo de la libre competencia de los agentes económicos en la sociedad, comprometiéndose con aquellas reformas institucionales que permitan la democratización de la información, la transparencia, la capacidad de acceso y el combate a la generación de oligopolios y otras formas de concentración excesiva que desnaturalizan su funcionamiento
.
Pero reclama un indispensable papel activo y dinámico del estado en la economía, para garantizar los cometidos sociales, los objetivos nacionales de nuestro proyecto y el funcionamiento del mercado como tal.

Afirma entonces, el rol y la intervención del estado en la distribución progresiva y equitativa de los recursos económicos de la sociedad, la corrección de las desigualdades e inequidades tanto en el marco del funcionamiento económico como en la capacidad de acceso de los ciudadanos a los bienes y servicios básicos para su desarrollo social, así como el frontal combate a las causas que reproducen la marginación y exclusión social.
Nuestro proyecto político supone avanzar en dos direcciones: en el desarrollo y fortalecimiento del respaldo político y social de nuestra alternativa de gobierno, y, en la profundización de su programa y acción transformadora, para asegurar la continuidad del cambio, su vocación popular y su rol histórico como generador de oportunidades, de equidad y desarrollo social.

Estas dos direcciones, demandan un compromiso sustancial con el desarrollo de la izquierda, para profundizar su unidad, aportar a su síntesis orgánica y su desarrollo ciudadano, así como ofrecer el mejor desempeño de nuestro componente humano al servicio de la fuerza política y del gobierno nacional.

Nos desafía a encontrar las respuestas para encaminar un proyecto de país que supere el atraso y el marco de condicionamientos externos e internos que cuestionan nuestra viabilidad como nación y nuestro desarrollo económico y social.

Este proyecto de país debe afirmarse en una visión integradora del país como unidad productiva y como comunidad, en la defensa y el desarrollo de la producción y el trabajo nacional y en la búsqueda comprometida de un modelo de inserción internacional, basado en la profundización y ampliación de nuestra integración regional, a través del Mercosur y la Comunidad Latinoamericana como proyectos comunes para el desarrollo integral de nuestras naciones.

El desafío político es sentar las bases económicas, institucionales y democráticas, para impulsar progresivamente un proceso de inversión y desarrollo social, que materialice la renovación del bienestar en nuestra sociedad, la construcción de un entramado social más integrado y equilibrado, como plataforma indispensable para construir la igualdad de oportunidades entre los ciudadanos.


EL NUEVO ESPACIO Y EL FRENTE AMPLIO

El proyecto político de izquierda que hemos explicado, en Uruguay, sólo tiene horizonte de realización en y a través del Frente Amplio.

En Uruguay la izquierda es una y está en el Frente Amplio. Esta afirmación, a la postre ha resultado otra constatación histórica, que hoy, con nuestra voluntad de unidad y con acierto político, estamos confirmando.

Esto no significa, en grado alguno, renegar de nuestras particulares señas de
identidad, sino, muy por el contrario, representa la ubicación natural de las mismas en la identidad general y el espacio político al cual pertenecen.

El Frente Amplio es la única fuerza política dinámica y abierta en el Uruguay que ha sintetizado el concepto de construcción de la izquierda desde su accionar histórico y en su proyección hacia el futuro.

Para la gente común, izquierda y Frente Amplio son elementos indisociables: la izquierda está en el Frente amplio y el Frente Amplio es la Izquierda. Así funciona en el sentido común ciudadano, pues el Frente Amplio como agente político es el partido tradicional uruguayo que posee la identidad, el desarrollo de imagen y lealtades más poderoso que se conoce en este país.

El nombre Frente Amplio es identidad, emoción y toma de partido inmediata. Su bandera y sus colores sintetizan historia, compromiso y orgullo militante sin parangón en otra colectividad del sistema político nacional. No hablamos de un proyecto electoral; estamos hablando del nombre que identifica un movimiento político histórico: una épica profunda y singular.

Surge como un proceso de unificación política, integrado por los históricos partidos de izquierda, los sectores más avanzados de los partidos tradicionales así como también del aporte de destacadas figuras independientes, del quehacer cultural, político y económico.

Se definió desde sus comienzos como fuerza de cambio, como coalición de partidos y movimiento profundamente arraigado en la gente que aspiraba, también desde los comités de base y desde la militancia constante, a crear la esperanza ciudadana.

Hoy representa un gran movimiento ciudadano, democrático y plural, expresión de la unidad en la diversidad, en la búsqueda de consensos para habilitar una sociedad más democrática, más igualitaria, más solidaria y más libre.

Podemos afirmar que el frenteamplismo trasciende su expresión concreta en la sociedad para convertirse en un concepto ideológico que representa la idea de construcción permanente en el pensamiento de izquierda uruguayo.

El Nuevo Espacio, como fuerza política integrante de este movimiento transformador, dinámico y plural, reivindica el concepto de frenteamplismo y su construcción, como elemento central en la práctica política hacia la máxima expresión ciudadana de igualdad y libertad.

Nuestro proyecto consiste en trabajar y contribuir con nuestro mejor esfuerzo al crecimiento de la convocatoria, el arraigo y la inserción cada vez más profunda del Frente Amplio en todo el entramado social, en el marco de nuestro compromiso unitario y solidario con todas las fuerzas frenteamplistas.

Tenemos también nuestro punto de vista particular y una reflexión propia para aportar al conjunto de las fuerzas de izquierda.

Creemos en la necesidad de fortalecer y profundizar el componente movimiento del Frente Amplio, esa característica fundamental e insustituible, a la que debemos aportar nuestro compromiso militante, nuestra fraternidad y nuestras mejores propuestas para vitalizar su vida orgánica y su capacidad de interlocución con la sociedad civil.

Creemos en la necesidad de fortalecer la unidad en la diversidad pero complementada con el desarrollo de una importante flexibilidad y pragmatismo, al momento de establecer alianzas y nuevos escenarios de convocatoria electoral, que ofrezcan respuestas prácticas a las futuras posibilidades de acuerdos y de relacionamiento con aquellas nuevas fuerzas progresistas que la dinámica de la vida política vayan generando en nuestra sociedad.

Creemos en la necesidad de construir escenarios de encuentro, que trasciendan la realidad orgánica de los partidos integrantes de nuestra coalición, mediante el diálogo y la confluencia política con otras fuerzas frentistas, para construir espacios duraderos de trabajo común y de síntesis electoral.

Creemos en la necesidad de un proceso de síntesis y unidad orgánica al interior del Frente Amplio, que permita superar la atomización sectorial, simplificando el universo de grupos al interior de la coalición y favoreciendo un relacionamiento más fluido y un funcionamiento político mucho más ágil y eficaz en la conducción de la izquierda, con un seguimiento más cercano del curso de los acontecimientos políticos que desafían nuestra capacidad de liderazgo en la sociedad.

Montevideo, 28 de mayo de 2006.

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