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DOCUMENTOS Y DECLARACIONES

Palabras de Felipe Michelini en presentación del libro "¿Justicia o impunidad? Cuentas pendientes en el Uruguay post-dictadura"

Ha sido un honor que Francesca Lessa me haya invitado a la presentación de este libro. La felicito por la obra extraordinaria, que ya conocía, en su original en inglés. Gracias a la perseverancia de Francesca, se ha podido traducir en tiempo casi record, e imprimir para tenerlo entre nosotros. ¡Felicitaciones por partida doble! Debería ser triple por la dificultad de  encontrar una sala disponible, pero eso quedará como una anécdota, y nos alegra a todos que sea aquí en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación.
Quisiera dejar expresa constancia, del hecho que se me haya invitado a hablar sobre “¿Impunidad o Justicia?”, en un panel integrado por Raúl Olivera, Mariana Mota, Carlos Demasi, Pablo Chargonia y la propia Francesca. Más aún, cuando la audiencia  cuenta con la presencia de luchadores por los derechos humanos, que han dejado todo por la verdad, la memoria y la justicia.
Quisiera hacer unas breves observaciones sobre el libro, como tal. Primero por su presentación externa: ¡es celeste! Un celeste con matices, algunos grises que muestra y ejemplifica las distintas sensibilidades, así como que tiene planos de corte que muestran que la realidad puede ser percibida de diferentes maneras. En la tapa, el reloj, como algún otro panelista lo señalaba, dice que el tiempo cuenta en la pregunta que se contesta: “¿Justicia o impunidad?  Cuentas pendientes en el Uruguay post-dictadura”.
La obra objetiviza las acciones de la lucha contra la cultura de la impunidad. Sistematiza las mismas, así como las documenta. Con rigor y método científico. Es un esfuerzo fundamental para todos aquellos que de una manera u otra, promovemos acciones para construir una sociedad sin impunidad. No estamos acostumbrados a analizar nuestra militancia y nuestras experiencias. Menos aún leernos.
Ello no quiere decir que sobre el contenido no se pueda discrepar. Por ejemplo, a mi no me parece que se pueda hablar de justicia transicional -se lo he expresado a la autora- pues hay justicia o injusticia. Se ha adoptado el criterio de los investigadores, en general estadounidenses, que adoptan esa especial perspectiva. Pero lo accesorio no quita lo esencial, que es cómo ha funcionado la justicia en los procesos de transición, o dicho de otra manera cómo se ha enfrentado a las políticas y medidas que intentan imponer la impunidad de crímenes gravísimos.
Es desde esta perspectiva que quisiera resaltar el talante con el cual Francesca aborda el objeto de su estudio, pues con el máximo rigor técnico y el método científico, no es imparcial. He leído, tal vez no

todo lo necesario que se ha publicado sobre el tema, pero muchas veces me rechina un cierto aire de equidistancia en los académicos, cuando no es posible pretender  que los hechos del terrorismo de estado nos sean indiferentes cuando se trata de ejecuciones, desapariciones, torturas de la peor especie. En el caso de Francesca eso no pasa. Siempre hay una empatía con las víctimas y sus familiares que hablan de su hermosa personalidad.
Asimismo, interpela al mundo académico uruguayo que no ha hecho el esfuerzo, salvo raras excepciones, de estudiar la lucha del terrorismo de estado. Creo que ello es también parte de la cultura de la impunidad que no nos permite explorar las consecuencias de esa época como las luchas que se ha seguido para hacer justicia en el país.
Quiero hacer un aporte, que no tenía planeado, pero como se han referido los otros expositores a cierto balance, utilizando esta presentación como excusa, no quiero ser omiso y voy a aprovechar la oportunidad.
Hace veinte años, un periodista, avezado me decía que el tema de las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura, era un tema saldado y que no sería noticia de forma alguna. Hoy, pasadas dos décadas, destaco cuatro noticias esta semana: 1)que en el día de ayer Estela de Carlotto rescató a su nieto, y llevan ciento catorce identidades recuperadas, 2) el Comité sobre Desaparición Forzada de Naciones Unidas el impuso a España un conjunto de recomendaciones contundentes para saldar los compromisos asumidos en la materia, 3) un Tribunal de Apelaciones en Uruguay explícitamente sostiene que la causa Perrini debe continuar y 4) el Relator Especial de Naciones Unidas sobre Verdad, Memoria, Justicia y Garantías de No Repetición, Pablo de Greiff, le comunicó a Uruguay su documento preparatorio, en el que hace explícitas recomendaciones de cómo Uruguay debe cumplir en estos temas.
Por lo tanto, el tema está presente. Es cierto que nuestro país presenta déficits, también es cierto que no hay panaceas. En Chile hay buenas prácticas y soluciones y de las otras, los brasileños quisieran estar en los niveles de Uruguay, Argentina también tiene situaciones  grises. Basta preguntarle a las organizaciones de derechos humanos de  la región para que nos indiquen sus frustraciones.
La lucha contra la cultura de la impunidad es de avances y retrocesos. Siempre se podrá analizar los retrocesos, pero yo prefiero asumir los avances e impulsarme en ellos. Tenemos la voluntad de promover la causa de la justicia, la verdad, la memoria y la reconciliación -porque no creo que haya que dejar el concepto de la reconciliación para los que promueven la impunidad. Reconciliación, producto de leer todas las páginas del libro una y mil veces antes de darlas vuelta, basada en la verdad, la memoria y la justicia.
Nos consta que no alcanza con la voluntad. Se necesita que el Estado haga lo que tenga que hacer, a sabiendas que los gobiernos presentan contradicciones. Estas no nos deben inmovilizar, sino por el contrario, comprenderlas para avanzar. Yo prefiero éste gobierno que creó la Institución Nacional de Derechos Humanos - Defensoría del Pueblo, que introdujo en la legislación  el concepto de terrorismo de estado y de los crímenes de lesa humanidad, que en fin, tiene una política de derechos humanos que ha permitido entrar a los cuarteles, cosa que hace unos años parecía imposible.
Por cierto que el Poder Judicial es parte del problema. Coincido con Chargonia sobre ello, pero creo que aún es más profundo el déficit en esta materia. Hace falta una real política pública en justicia, que incluso abarque al Poder Ejecutivo y la formación jurídica de los operadores en la materia.
¡Mucho se ha hecho! ¡Mucho falta aún por hacer! Francesca agradece que “le abrimos las puertas de nuestros hogares y de nuestras vidas”. Nosotros todos, le agradecemos que nos haya abierto su corazón y brindado su talento.