Lista 99000 - Nuevo Espacio - Frente Liber Seregni - Frente Amplio

DOCUMENTOS Y DECLARACIONES

Elecciones VIII. Artículo de Felipe Michelini.

La conmemoración del día “De la Resistencia y Defensa de la Democracia y el Estado de Derecho” el 27 de junio pasado nos ha dejado un sabor agridulce. El triste recuerdo de aquel día aciago y el alegre orgullo de disfrutar hoy de la vida institucional del país.

Los que tenemos aún edad de recordar dónde estábamos aquella jornada nefasta para la sociedad uruguaya aún la tenemos muy presente. La anécdota es que en aquella ocasión un individuo ejerciendo la máxima distinción que le puede brindar un pueblo eligiéndolo como Presidente de la República, deshonrando su juramento con ese mismo pueblo que le depositó la confianza, fue partícipe voluntariamente de dar un golpe de estado al disolver el parlamento último bastión institucional que aún permanecía libre.

 La presencia del Presidente devenido en dictador ha hecho que hasta el día hoy  fuese denominado como un golpe cívico militar.  Hubo mucho tiempo que se quiso disimular,  pero producto del tesón y la acción mancomunada de decenas de personas al final la denuncia patrocinada por la Dra. Hebe Martínez Burlé y el Dr. Walter de León prosperó y el dictador fue condenado no ya por los crímenes de lesa humanidad que concretó sino también por el crimen de lesa constitucionalidad que estampó con su firma en el decreto golpista.

Sabemos que ese régimen devino en una brutal dictadura convirtiéndose en terrorismo de estado. Las  instituciones se orientaron hacia la vulneración total y absoluta de la dignidad de las personas y la violación sistemática de sus derechos, por el contrario, de lo que debe ser, que las instituciones estén al servicio de la defensa de la dignidad de la gente. Siempre hemos sostenido que el golpe se pudo planificar y concretar pues construyó antes, durante y después una lógica de complicidades entre ellas las de sectores empresariales y de medios masivos de comunicación. Hubo sí, un profundo terror y mucho miedo, pero también palmaria complicidad y en algunos casos, entusiasmo con el régimen.

 

Es cierto que la situación institucional venía degradándose desde hacía ya varios años.  El golpe ya se había dado desde la desnaturalización de las instituciones, incluído con el pre golpe del 9 de febrero de 1973. El 27 de junio de ese mismo año, a la falta de garantías ya existente en nuestra sociedad, se eliminó de un plumazo la presencia de un parlamento que no se doblegó frente a los sables y exigía el respeto institucional que por derecho le correspondía.

Es preferible y necesario recordar en cambio,  las innumerables muestras de tesón, paciencia, dignidad y rebeldía de miles de ciudadanos que enfrentaron al régimen en múltiples actos y de muy diversa manera. Por ello la ley declarando este día como el "De la Resistencia y Defensa de la Democracia y el Estado de Derecho" tiene un sentido amplio y abarcativo. Comenzando con la huelga general decretada por la Convención Nacional de Trabajadores -la CNT- y acompañada por un sin número de organizaciones, entre ellas la Federación de Estudiantes Universitarios del Uruguay -la FEUU-. Fue sin duda, una de las muestras más espectaculares y ejemplares de conciencia cívica y democrática de nuestra gente. Demostrándose, por otra parte que nuestro pueblo no aceptaba el falaz argumento de cuanto peor mejor, pues se movilizó contra el cierre del parlamento.

Mucha lucha vendrá después para recuperar las instituciones, la democracia y la libertad. Mucho sacrificio de nuestro pueblo para poner las cosas en su lugar. Sangre, sudor y lágrimas frente a la adversidad que siempre se le enfrentó con tesón, rebeldía y dignidad. También con alegría, aún en los momentos más duros porque la capacidad de reírse incluso de uno mismo es un acto de humanidad aún en la deshumanización que el régimen liberticida quería imponer.

Por ello en momento en que existen denuncias en los centros a cargo del SIRPA de tratos aberrantes -para decirlo de una manera que no induzca a confusión en su tipicidad jurídica- nuestra primer reacción es siempre recordando aquellos hechos, que las instituciones no pueden ser tan solo una cáscara vacía, que deben estar al servicio de los derechos de la gente.

Se impone la de repudiar los hechos denunciados si se hubiesen cometido y exigir la más completa y clara investigación de los mismos tanto a nivel administrativo como judicial, y en caso de comprobarse los mismos, el hacer recaer todo el peso de la ley a los responsables. En pocas palabras, cómo ha expresado la compañera Daniela Paysee, nadie apaña la impunidad de esas gravísimas acusaciones.

Identificar se impone, si son hechos aislados o sistemáticos y preguntarnos si las autoridades a cargo, han cumplido con sus responsabilidades. De ninguna manera victimizar a los denunciantes, si no por el contrario, darle la oportunidad para ejercer sus derechos en forma adecuada, sin perjuicio de los derechos de los acusados.

Por ello hemos considerado valiosa la presencia en la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Representantes de las madres y abuelas de los jóvenes recluidos en la Colonia Berro. Les hemos expresado que tomamos nota de que no han sentido que en el ámbito del Poder Judicial ni del SIRPA o el INAU hayan sido recibidos con la sensibilidad que exigen. Destacamos que en cambio en la Institución Nacional de Derechos Humanos - Defensoría del Pueblo, complejo orgánico del Poder Legislativo especializado en la defensa y promoción de los derechos humanos creada durante el gobierno del Frente Amplio con el apoyo de todos los partidos con representación parlamentaria, encontraron un ámbito receptivo para sus planteos.

Estamos convencidos que las autoridades del SIRPA tienen toda la voluntad y decisión para cumplir con estas premisas. El hecho que hayan presentado un número considerable de denuncias judiciales y ordenado un cúmulo de investigaciones administrativas, es un indicio. Nos consta que hay una voluntad inequívoca en que estas avancen y no duerman en los escritorios. Así también va en la buena dirección la de protocolizar a la brevedad, el régimen de visitas para dar certezas y garantías a los familiares y los adolescentes en conflicto con la ley penal que esos vínculos tan necesarios como fundamentales, no sean objeto de manipulación.   Sin perjuicio de resaltar todos los esfuerzos que se están haciendo para mejorar sustancialmente las condiciones de reclusión de los adolescentes en materia de estudio, trabajo, cultura y deporte.

En cuanto a la actuación del Poder Judicial, creemos que el proyecto de Habeas Corpus a estudio del Senado, en cuanto se apruebe será sin duda un instrumento para hacer que este  en plazo con inmediatez y con rapidez actúe sin excusas, allí dónde el sistema de la simple denuncia penal por sí misma no lo habilita idóneamente.

Asimismo, hemos expresado que vamos a revisar la legislación en materia administrativa para dotar al SIRPA de todas las herramientas legales que le permitan separar de la función pública cuando haya un mínimo atisbo de trato aberrante en los centros donde haya jóvenes a su cargo.

No presentamos doble discurso en este tema como en ningún otro, y cuando decimos que ningún padre o madre como abuelos o familiares, desearíamos que nuestros adolescentes estén recluidos en centros de detención, no lo hacemos por demagogia. Pensamos que los jóvenes necesitan las mejores oportunidades. Por ello nos oponemos decidida y enfáticamente a la propuesta de reforma constitucional para penalizar a los jóvenes con el Código Penal como si fuesen adultos.

Más allá de este tema puntual, de cara a las elecciones de octubre próximo, votaremos para elegir Presidente de la República, Senadores y Diputados y los miembros de las Juntas Electorales de cada departamento. Sin embargo, la elección es mucho más que eso.  Votamos por el futuro,  por el presente y por el pasado.

Así dicho puede parecer banal, pero no lo es. Hay ciertos discursos que le plantean a la ciudadanía en sólo votar por la positiva, devenido éste en un slogan electoral.  Se ofrece optar y votar por un aquí y un ahora que no analiza el presente, no se pregunta sobre el pasado ni se cuestiona el futuro que queremos construir.

Se parte de la base que todo es igual. Se descartan así las experiencias tanto de los partidos como de las personas, asumiendo que el pasado no cuenta, el presente es irrelevante y el futuro es lineal. La siguiente conclusión desde esta lógica, consiste en que no hay izquierda ni derecha, que todo se reduce a la administración o gestión de la cosa pública. Por ende, no hay ideología como conjunto de creencias e ideas desde donde se analiza la sociedad.

Esas ideas se presentan como una  postura moderna y no ideológica, aunque está obviamente llena de ideología e intención. Tal abordaje apuesta al status quo pues no cuestiona la sociedad en la que estamos insertos, ni obviamente las complejas relaciones de poder dentro de ella. Explicitar desde dónde se observa y encuadran las opiniones que se derivan de tal análisis, presenta una referencia más clara para el interlocutor y permite así concluir el fin último de una medida concreta.

Desde esta perspectiva afirmamos sin ambages, que hay en el país una derecha y una izquierda. La primera asume como natural el estado de las cosas y las defiende; la segunda la cuestiona e intenta transformarla. Así sucede en relación a la economía, a la sociedad, a la cultura y a las relaciones exteriores.   Por lo tanto la negación del marco de análisis de las opiniones y propuestas, como derecha- izquierda, tiende quiérase o no a confundir  al ciudadano.

Por cierto, expresar que hay una izquierda y una derecha no significa negar los acontecimientos históricos, ni el lugar que la técnica y la ciencia tienen en el proceso de debate democrático. El principio de la realidad debe ser parte de todo análisis que pretenda ser base para las transformaciones.

El colapso del socialismo real y la profundización de los procesos de globalización en especial la difusión de las nuevas tecnologías de la información y comunicación terminaron con los discursos hegemónicos, homogenizantes y omnicomprensivos del cambio social.

Ese relato de un futuro cierto y promisorio que para llegar a la felicidad del pueblo alcanzaba la simple acumulación de fuerzas pues la historia iba en ese sentido de forma inexorable, se demostró falso para todos, incluso para quienes desde la propia izquierda creyeron en ello.

Hoy tenemos la posibilidad de abordar con más calma las  transformaciones, sabiendo que hubo miles que sacrificaron mucho de sí mismos incluso pagando con su propia vida, la prosecución de dichas utopías.

Izquierda que en nuestro país no es homogénea por cierto, pero coincide en su tenaz lógica de transformaciones de la realidad. Esta se encuentra en el Frente Amplio que es como un gran estuario en el que han coincidido las distintas vetas de la izquierda nacional acuñadas en las luchas obreras, estudiantiles y políticas desde hace más de cien años.

Es cierto que fuera de la fuerza política  Frente Amplio, hay pueblo de izquierda y progresista. Lamentablemente o se ha aislado en un programa irrealizable, o se encuentra amañada la lógica de los partidos de derecha que obviamente les imponen votar  programa y candidatos de derecha.

Pero ese crisol del Frente Amplio no borra las diferencias que sí existen de esencia entre la izquierda y la derecha. Pues hay una visión de la economía de izquierda y otra muy distinta de la derecha, así como también existen visiones contrapuestas entre izquierda  - derecha de la sociedad, de la cultura y de las relaciones internacionales.

En cuanto a lo económico, la izquierda en el gobierno en Uruguay ha demostrado que su propuesta apunta a mejorar las condiciones de la calidad de vida de todos los uruguayos y en particular los que están en condiciones de vulnerabilidad social. Nuestra propuesta económica de izquierda ha tenido objetivos sociales determinantes en el sentido de que las cuentas públicas son instrumentales a esos objetivos y no al revés. Por ello la reforma tributaria, el aliento a la negociación colectiva, el aumento de las franjas salariales más bajas, la especial atención a sectores especialmente postergados como el doméstico y el rural. La derecha se ha guardado silencio sobre estos temas pues en realidad no tiene propuesta para el hoy y sus antecedentes del ayer desde 1985 en adelante son patéticos. En cuatro gobiernos entre 1985 al 2005 siempre estuvieron defendiendo a los económicamente más poderosos.    

En cuanto a lo social, la izquierda asume que la sociedad presenta conflictos de variados tipos y de variada naturaleza, en la que hay que tomar partido, sin perjuicio de haber asumido un haz de derechos humanos reconocidos tanto por la carta magna como por el derecho internacional. La intervención del estado a través de políticas públicas que modifiquen conductas en este terreno son claves en las que obviamente se privilegia tanto la libertad como la igualdad. La derecha sostiene que los conflictos son inexistentes o que la actuación del estado debe ser mínima.

En cuanto a la cultura, incluida obviamente la educación hay diferencias sustanciales entre una percepción de izquierda como de derecha. En cuanto a ésta, la derecha lo deja librado todo al mercado, despreciando toda acción estatal de promoción y difusión pues asume que esos bienes intangibles son sólo bienes transables como cualquier otro.  No es casualidad que desde el inicio del gobierno de Tabaré Vázquez, incluso en el plan de emergencia, hubo siempre un componente cultural, pues no sólo de libertad y pan vivimos sino también de disfrutar el canto. 

La educación para la izquierda es un fenomenal instrumento para la construcción de ciudadanía, de transformación y de ascenso social. La férrea oposición por parte de los conservadores a la Ley General de Educación en su concepción, desnuda que la derecha percibe a la educación tan sólo como un disciplinamiento social y como  parte de vinculación al trabajo.

La postura de la izquierda en materia de relacionamiento exterior es bien distinta a la propuesta de la derecha. Creemos que compartimos con los pueblos latinoamericanos un destino común. Sin dejar de percibir las complejidades y contradicciones que todo proceso de integración conlleva, no creemos que solos y aislados el país pueda transitar en un mundo cada vez más egoísta como globalizado. La defensa de nuestra gente pasa por tener una región fuerte y en ella mancomunados, y no tan sólo pretender ser los protegidos de los poderosos.

Ser optimista o abordar la vida desde la positiva, no evita que las ideas que uno promueve se ubiquen en un marco ideológico determinado. Las ideas pueden y deben ser objeto de crítica en el ámbito de un debate en una sociedad democrática. En definitiva, integrar una u otra parte del espectro ideológico no le impone ni le quita atributos morales de especie alguna a ninguna persona. Eso está en el ámbito de la moral y no de las posiciones políticas.

Lo que sí es legítimo y necesario de la izquierda es combatir las ideas inconvenientes e inconducentes de la  derecha por más que se presenten como nuevas y renovadoras. Aún más cuando en esencia, esos conceptos constituyen las viejas recetas de la derecha nacional del status quo.

Esta no ha tenido prurito en defender siempre el orden y la seguridad, es decir el poder de los poderosos, ante el reclamo popular. Por ello la iniciativa de la reforma constitucional llevada adelante por la derecha, además de ser un dislate jurídico al congelar normas penales en textos constitucionales, muestra su verdadero sentir y pensar como la de sus principales abanderados en vista de lo que proponen.

El Frente Amplio tiene los antecedentes de su pasado, muestra un presente de logros y un futuro de esperanza. Pues es única la propuesta que asegura que el camino de las transformaciones continúe y avancemos a una sociedad más igualitaria que en la que vivimos, por cierto con el respeto del estado de derecho y la plena vigencia de los derechos humanos. Nuestra propuesta inclusiva se basa en el esfuerzo y trabajo nacional. Tenemos buena memoria de lo que ha sido el pasado, sentido pleno de la realidad y muchos sueños aún por realizar.

Por ello ante las circunstancias adversas que atravesó la selección de fútbol en el mundial, en este mundo global de las múltiples imágenes e informaciones que nos llegan a través de todos los medios incluídos las redes sociales, yo rescato la imagen del Maestro Washington Tabares. Me refiero a la conferencia de prensa en la que habló sobre los sucesos vinculados a la peripecia de nuestra estrella Luis Suarez, de la institucionalidad de la FIFA y de su comité de "disciplina".

Nuestro compañero Horacio Yanes ha sido muy claro: más allá de la anécdota los que tenemos responsabilidades institucionales y representamos a la gente, vamos a tener que en algún momento actuar para que haya reglas claras y que ninguna organización por mas internacional que sea, se pueda escabullir de la ley. Pues la lucha contra la impunidad no es sólo sobre los crímenes de lesa humanidad sino sobre las acciones incluso tan inofensivas como generar esquemas para eximirse de la acción de los estados y del derecho. Ese día llegará sin duda alguna.

Dignidad, rebeldía, razones y corazón. Consistencia entre los dichos y los actos. Valentía para enfrentar a los poderosos. Me sentí orgulloso de ser uruguayo a través de sus palabras y de su actitud. Pues además, ¡lo cortés no quita lo valiente!