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DOCUMENTOS Y DECLARACIONES

"Elecciones III"- artículo del Diputado Felipe Michelini.

Es común escuchar dos afirmaciones aparentemente contradictorias. Por un lado que no se hace política en base a las encuestas, y por otro que todos los dirigentes de todos los partidos las consultan.

Estas afirmaciones versan sobre dos objetos bien distintos. La primera es que las definiciones ideológicas son obviamente previas a cualquier compulsa de las mismas, tengan o no tengan aceptación mayoritaria en la ciudadanía. La otra que al efecto de obtener la mayor adhesión posible se utilizan estas mediciones para poder impactar mejor en la realidad social y por ende obtener mayor adhesión ciudadana. Por lo tanto no es contradictorio decir que ambas afirmaciones son ciertas y a su vez complementarias. Es decir las encuestas ayudan a los dirigentes políticos a actuar en base a sus definiciones ideológicas en tanto les permiten comprender  más adecuadamente la situación social del país.

En un año electoral estos estudios se tornan aún más importantes. Las elecciones periódicas, justas y libres son el mecanismo mejor desarrollado para zanjar el conflicto social de visiones que en el mejor de los casos son encontradas, si no totalmente opuestas. La democracia es un proceso en construcción. Esta ha sido un avance formidable que las sociedades más avanzadas han construido para hacer del conflicto y su dilucidación, lo más pacífico  posible.  Aunque es necesario afirmar que una sociedad democrática no es solamente votar cada tanto tiempo. Ella no puede percibirse sin un haz de derechos, libertades y obligaciones, incluida el elegir libremente a sus gobernantes, existencia de libertad de expresión, comunicación y asociación y en general derechos humanos respetados y garantizados  por el aparato del Estado.

A la democracia se la fortalece trabajando todos los días. La izquierda nacional ha regado con su sangre, su sudor y sus lágrimas la democracia en el país. Sin su capacidad de movilización, de terca resistencia al terrorismo de estado y a su espíritu de lucha -por cierto con otros sectores de nuestro pueblo-  no disfrutaríamos la democracia actual de la que se benefician incluso aquellos liberticidas que acompañaron el golpe de estado en 1933 y cuarenta años después el de 1973.

Las encuestas, los encuestadores y las empresas que ellos forman parte generan una opinión calificada en la sociedad uruguaya. Habría que tener algún tipo de reglamentación que efectivamente garantice que las encuestas se hacen de acuerdo a los criterios técnicos explicitados por sus autores, pero quedará para otra oportunidad y esta vez no me  voy a referir a ello.

¿Qué se puede concluir de los estudios de opinión pública actualmente presentados a la ciudadanía a través de los medios de comunicación? Nos dicen que el sistema político uruguayo tiene una estabilidad pocas veces encontradas en los estudios comparados y que si bien hay variaciones y márgenes de error, podría definirse como la existencia de dos bloques claros y nítidos.  Demos por buena esa conclusión, que por otra parte es la que se ha reflejado más o menos en las últimas dos elecciones nacionales.

EL Frente Amplio por un lado -con su crisol diverso de bloques, partidos, movimientos, no sectorizados  y las bases de su organización- que con sus aciertos y errores, sus idas y venidas, concita entre el 42 y 45 por ciento de la preferencia ciudadana.

Por otro, los partidos Nacional y Colorado con sus tradiciones históricas, sus aciertos y errores, sus idas y venidas, aunque se presenten separadamente al momento de votar, arriban entre el 40 y el 43%.

Más allá de una muy modesta performance de partidos políticos que no se suman a estos dos bloques,  hay un grupo de aproximadamente un 10 % de ciudadanos que está indeciso, no sabe o no contesta.

Las elecciones de octubre elegirán diputados y senadores en forma proporcional a los votos obtenidos por cada lema político en dicha elección. La Cámara de Representantes y la de Senadores se asignan según los guarismos de la elección de octubre. Además en esa elección se decide quién será el Presidente de la República. Por suerte ha pasado la época que la legislación electoral -la llamada ley de lemas- permitía más de un candidato a la presidencia por lema. Esto llevaba al factor perverso que uno apoyaba un candidato con una propuesta y resultaba electo otro ciudadano con una propuesta absolutamente contraria con el voto de aquel. La crítica con humor era afirmar que el voto en Uruguay era tan secreto que uno recién sabía a quién había votado, ¡luego de pasada la elección!

En el sistema implantado a partir de 1996, que rige actualmente por cierto uno más claro y transparente, más allá de las intenciones de algunos propulsores de esa reforma constitucional, si el lema más votado en el caso del Presidente no alcanza  a superar el 50 % más uno, se impone otra ronda electoral que decide entre el primero y el segundo.

Por ello la mayoría parlamentaria que se decide en octubre se ha convertido en un tema gravitante para el debate político. El Frente Amplio quiere -queremos- ganar para promover nuestro programa de transformaciones en el país.

La oposición hace un razonamiento muy curioso, que en el mejor de los casos podría ser catalogado de absurdo, si no lisa y llanamente de mala fé: Tabaré Vázquez va a ganar e invitan a que lo haga sin mayoría parlamentaria. Se admite la derrota y al mismo tiempo, se afirma que lo mejor sería dejarle sin la mayoría parlamentaria que le brindará su partido el Frente Amplio. Se quiere confundir, pues si esa mayoría no la tiene el Frente, la tendrán los partidos tradicionales. Es decir quieren la mayoría ellos para que puedan tener un espacio para acordar políticas "de todos", que obviamente no será la del Frente Amplio. Así lo demostró la política de blancos y colorados desde 1985 al 2005.

Si los ciudadanos votan al Frente Amplio lo hacen porque apoyan su programa. Este impulsa el crecimiento con distribución: inversión productiva que optimice el trabajo nacional y diversifique la producción -incluido el turismo- y los destinos de exportación, erradicación de la indigencia, rebaja de la pobreza y más y mejor equidad en la distribución del ingreso en un marco del estado de  derecho que garantice los derechos humanos, las libertadas y garantías de todos con el pleno respeto del funcionamiento de las  instituciones. Así se ha hecho estos casi 10 años que gobierna el Frente Amplio. La gente lo sabe y lo comprueba todos los fines de mes.

Es cierto que quedan muchas cosas por hacer en variedad de materias y múltiples aspectos como en la educación, la seguridad, la salud, la vivienda, la justicia, los derechos humanos, lo institucional, la matriz productiva y energética. Todo ello en una sociedad que es más sofisticada que la de ayer, en un mundo global y egoísta. Esa población, asimismo exige más y mejores servicios  públicos y también es justo reconocerlo es más reacia a cooperar en el cumplimiento de sus obligaciones ya sea en el pago de tributos o la parte que le toca en la limpieza urbana o la convivencia ciudadana, para poner tan solo algunos ejemplos.

El Frente Amplio tiene un programa común que es una bandera de todos. El abanderado le podrá darle una impronta a lo que es una obra colectiva. El Frente Amplio será vigilante con el cumplimiento del programa que fue elaborado y discutido ampliamente en las bases de sus estructuras. Es cierto que siempre son bienvenidos analizar ajustes  a la misma, pero que ha demostrado ser una fuerza fundamental al momento de promover y consolidar los cambios. Además con la elección de Mónica Xavier y la designación de los Vicepresidentes Juan Castillo, Ivonne Passada y Rafael Michelini se ha avanzado en articulación, organización y movilización del pueblo frenteamplista.

Los nuevoespacistas en el marco de nuestros esfuerzos comunes con la Alianza Progresista que le ha dado impulso a la 99738 dentro del Frente Líber Seregni, estamos más que orgullosos de nuestro compromiso con el gobierno del  Frente Amplio, su programa y su gestión. Agradecidos por la oportunidad de haber estado desde el primer momento en los gobiernos del Frente. Seguros de la responsabilidad de la hora en llegar a un tercer gobierno conducido por Tabaré Vázquez.

Falta mucho por hacer, pero como bien dice nuestro compañero Fernando Lorenzo, a veces valoramos mucho lo que falta y no los resultados obtenidos. Regresando a las encuestas la situación económica y el empleo no está en la primera línea de preocupación de los uruguayos pues porque la primera está estable y predecible y la segunda tiene guarismos muy bajos, los más bajos que se registran desde que se mide el desempleo en Uruguay.

Reflexionando, ¿qué le ofrece el otro bloque de blancos y colorados al país? Se podría  argumentar en el mejor de los casos, que es un programa en formación y que tal vez se dilucide en junio u octubre. Pues al efecto de ser sinceros, lo cierto es que  no tienen un programa común, ¡siquiera en sus propios partidos! En temas trascendentes como la reforma constitucional propuesta que hará aplicable el Código Penal a los menores de 18 años es patente. Por cierto que es saludable que algunos conserven reflejos progresistas negándose a ella sabiendo como saben todos los expertos que esa propuesta en nada soluciona la situación de los adolescentes en conflicto con la ley penal. Otro ejemplo claro es la creación reciente del lema instrumental de la "Partido de la Concertación" como acuerdo sin programa alguno para intentar triunfar en la capital. 

Los dirigentes blancos y colorados suman sí un conjunto de críticas y de propuestas al menos hasta ahora, inconexas y muchas veces contradictorias entre sí. Sin embargo los une una visceral animosidad con el Frente Amplio. A pesar de su deseo íntimo de que el gobierno colapse, no se pueden convencer que el Frente Amplio muestre una empecinada forma de resolver con diversidad, unidad y altruismo sus diferencias. Nadie las niega y algunas no son menores, pero que ha tenido una gran tesón e inteligencia para sortearlas. 

A los dirigentes de los partidos tradicionales se les termina viendo la hilacha como dice el dicho popular, cuando ante la evidencia de las calidades y virtudes del gobierno de izquierda, apelan a su oposición llana, total, despreciativa y sin cuartel. Tal como si fuese una lucha fundamentalista para restaurar el pasado perdido. Pues leyendo su prensa y escuchando su oratoria en el Parlamento, amplificada ad infinitum por los medios masivos de comunicación, todo está mal hecho, mal diseñado, peor gestionado y mal evaluado. Todo es, por definición y a priori, inconstitucional. Y por si fuera poco contrario a la tradición de la República. Algunos además sostienen que construimos un país sobre la base de la negación del otro y la descalificación del adversario. Se olvidan así como al pasar, de su responsabilidad de excluir al Frente Amplio de los gobiernos de coalición que gobernaron durante veinte años después de la dictadura.

Ningún argumento los convencerá. A nadie quieren escuchar. No importa si todos los guarismos e índices económicos y sociales indican que el país está mejor, que la gente vive mejor y que el futuro es de los propios uruguayos. Ese porvenir depende, de su energía, esfuerzo, solidaridad, sabiduría y alegría.  Los dirigentes blancos y colorados no aceptan que el país funcione, que rija la ley y que los Poderes Públicos cumplan sus cometidos. No terminan de admitir que nunca hubo tanto dialogo entre un Presidente y la oposición.

Este reflejo resentido no augura nada bueno para la campaña electoral que se avecina. En el caso tan sólo hipotético, pues no sucederá, que los dirigentes blancos y colorados tengan mayoría parlamentaria, asistiremos lamentablemente a una inestabilidad permanente.

En la segunda quincena de febrero visité algunos de los centros universitarios más prestigiosos de Estados Unidos como la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), la Universidad del Estado de California en Los Ángeles (CALSTATE), la Universidad de Harvard en Cambridge (HU) y la Universidad Internacional de la Florida en Miami (FIU). Mis conferencias abiertas al público en general me permitieron dialogar con  profesores, estudiantes, investigadores.

Asimismo aproveche la oportunidad de conversar con algunos de los compatriotas radicados en esas ciudades. Las impresiones sobre el país tanto de uruguayos como extranjeros, fueron distintas  pero todas tenían un común denominador: desde que el Frente Amplio asumió la responsabilidad del gobierno se respira otro aire, se ven logros, y el sentido de que el país avanza en hacer un país de primera. Agrego yo, todo ello con responsabilidad y sensibilidad, que hace que seamos observados en el mundo como un ejemplo a seguir.

Por cierto que la situación regional no estuvo ajena a las preocupaciones de mis interlocutores. Venezuela,  Colombia, México, Argentina y Brasil por distintos motivos, así como las decisiones de los Estados Unidos. Mi respuesta siempre fue resaltar la vocación de paz de Uruguay, de su decisión de promover la resolución pacífica de los conflictos, de exigir el pleno respeto de los derechos humanos independientemente de las afinidades ideológicas o los intereses económicos, de apegarse al derecho y al dialogo multilateral.

Me quedó el sabor amargo de no haber podido participar del justificado homenaje a nuestra compañera entrañable Belela Herrera, ejemplo de lucha, humanidad y compromiso con las  causas justas.  Regresé el primero de marzo para seguir el desafío de continuar contribuyendo a los cambios en el país. Con la seguridad que hacemos política por nuestros principios. Y que la encuesta que vale es la del último domingo de octubre cuando otra vez el pueblo uruguayo se exprese. Esta será sin duda, así tenemos la plena convicción, ¡Tabaré Presidente!