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DOCUMENTOS Y DECLARACIONES

Artículo del Diputado Felipe Michelini. "Elecciones II"

En mi última columna en diciembre del año pasado hice un repaso en nuestro continente, del calendario electoral transcurrido y de las fechas electorales que se avecinan en este que recién comienza. En las líneas finales me refería como no podía ser de otra manera, al cronograma electoral que tiene nuestro país. Mi abordaje es obviamente parcial -toma partido- pues se ubica desde la perspectiva de izquierda. Una apuesta a que el progresismo en nuestro país se afirme definitivamente y sus políticas públicas se institucionalicen. Me siento parte de la izquierda que asume como propia en forma orgullosa, la histórica y sabia decisión del pueblo uruguayo de haber optado por procesar sus diferencias a través de la acción cívica en elecciones libres, periódicas, transparentes y justas. Es decir en democracia. Sistema que la izquierda en nuestro país -por más que la derecha lo quiera ocultar- regó en toda su historia con sangre, sudor y lágrimas. Esa misma izquierda que abona hoy paciente y permanente para que no sólo sea una democracia electoral, sino también una sociedad democrática plena y de calidad.
Nuestro desafío es como abordar una campaña electoral que busque afirmar un tercer gobierno progresista en el país. La izquierda sin perjuicio que defiende valores fundamentales como la justicia, la paz, la solidaridad y la igualdad, para preciarse de ser tal, debe mostrar un conjunto de ideas que sustenten su acción. Esas ideas deben asumir como parte de su reflexión los condicionamientos de la realidad. Los hechos fácticos son restricciones a los que la acción política y de gobierno podrá transformar pero nunca negar. Hacerlo sería actuar de forma poco inteligente y por cierto no ayuda a alcanzar ningún sueño sino todo lo contrario.
Desde esta perspectiva esta segunda campaña de la izquierda desde el gobierno enfrenta dos cambios cualitativos muy importantes que a mi entender a veces pasan desapercibidos, en relación a los cambios que ha transitado la sociedad uruguaya.

 

La última generación de ciudadanos habilitados para votar nació en 1996. Es decir que hay veintiséis generaciones de votantes que nacieron después de 1970. En ese año por la magistral visión de Terra, Arismendi y Michelini, que interpretó cabalmente el sentir del pueblo y canalizó las experiencias históricas que se remontan al principio del siglo pasado en todas sus variantes, dio origen a la idea de crear el Frente Amplio como una alternativa a los partidos tradicionales. Hay inequívocas señas en ese proceso, de las distintas vertientes de la izquierda nacional y sus expresiones sindical, política y cultural que tuvo una de sus hitos en el Congreso del Pueblo y la convocatoria por un Frente sin exclusiones de figuras independientes. Todo ello devino en la histórica sesión de constitución del Frente Amplio el 5 de febrero de 1971, que en estos días estamos conmemorando su 43º aniversario.  Ese Frente Amplio que superó todas las instancias y que se templó al calor de su pueblo, se originó en un marco histórico y social muy distinto al que vivimos hoy.

Su dirección y dirigencia tiene aunque no quiera esa impronta del mundo bipolar. Herencia de la guerra fría producto de la segunda guerra mundial y su legado del armamento nuclear. Del impacto del socialismo real en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y de la República Popular China y la revolución cubana en nuestro continente, en el marco de las luchas por la independencia y la descolonización de África y Asia especialmente en Vietnam, enfrentando las políticas imperiales estadounidenses y europeas. Todo ello sin duda es fundamental para entender y comprender el marco conceptual en que la histórica dirigencia de la izquierda se mueve. Al mismo tiempo, es a las nuevas generaciones un pasado remoto tanto como lo era para los jóvenes y estudiantes del año 1968 la resistencia de la República española en 1936 al golpe artero y fascista liderado por Franco, que dicho sea de paso, inspiró a unos cuantos compatriotas.

El mundo es otro. Los cambios políticos mundiales al colapsar los regímenes del socialismo real, y el avance exponencial de la revolución científico tecnológico con su impacto global en las comunicaciones, los transportes y el sistema financiero internacional, han diseñado un nuevo escenario. Todo ello agravado por la crisis financiera sin precedentes y la asunción de un nuevo actor a nivel internacional como es el caso de China como sostén sustancial del capitalismo del siglo XXI, sin perjuicio de otros países emergentes como Brasil, India y Sudáfrica.  Sin  perjuicio que las políticas imperiales se repiten como es el caso de la guerra inmoral, injusta e ilegal de Estados Unidos y sus aliados sobre Irak en el 2003.

Nuestro país no es una excepción a ese mundo tan cambiado, pero además ha procesado cambios particulares de  cosecha propia. Algunos ejemplos bastan para cerciorarse que en relación a 1970, hay cambios profundos. Por comenzar por la organización familiar. La última medición indica que tan sólo el 34 % de los hogares se puede catalogar como tradicional, es decir pareja heterosexual monógama con niños a su cargo. Es en el mejor de los casos una minoría mayor, pues el resto tiene arreglos familiares de otro tipo para empezar un número importante de personas que viven solas, los hogares monoparentales en general de mujeres jóvenes y muchos otros tipos de arreglos de variada naturaleza. El mundo del trabajo ha cambiado sustancialmente pues ningún joven asume un trabajo o una profesión como una estación terminal, sino todo lo contrario, muchas veces en una lógica laboral tipo zapping. Las mujeres de clase media han retrasado su edad de reproducción y los sectores bajos van en camino de ello; incorporándose al estudio y al trabajo en forma definitiva. Las relaciones interpersonales se han flexibilizado en términos que cuarenta años antes serían escandalosos. Asimismo las formas de relacionamiento social que reflejan por ejemplo en la vestimenta, en el lenguaje y hasta en el propio cuerpo han cambiado definitiva y radicalmente. Piénsese un momento tan sólo en la costumbre del tatuaje y compárese ello con cuatro décadas atrás.   

Los cambios producidos en la sociedad uruguaya no significan que la izquierda deba renunciar a ninguna de sus utopías, entendidas estas como ideales a perseguir de la mejor forma de vivir en sociedad. Lo expreso en plural pues parto de la base que en el caso de que se crea en ellas, no necesariamente son idénticas para todos los integrantes de la izquierda. Estos sistemas de ideas son esenciales pues permiten  soñar y pensar en que las cosas pueden ser diferentes, pero para hacerlas diferentes hay que partir también desde la realidad asumiéndola como es: compleja, contradictoria, dinámica.  A la izquierda la gente le ha dado la confianza para gobernar y ello implica establecer prioridades, identificar los recursos humanos y materiales que se destinarán a ello, para mejorar la calidad de vida de nuestro pueblo, en una realidad temporal cercana y no en un futuro lejano y ajeno.

Esas prioridades no son las mismas de las que partimos cuando se asumió el primer gobierno del Frente Amplio en el año 2005. Pues las políticas de los dos gobiernos han impactado y mucho en mejorar las condiciones de las grandes mayorías ciudadanas. Las reformas del sistema tributario, de la salud, de la educación, del mundo del trabajo, de derechos humanos, de la organización y optimización del cumplimiento de los cometidos del Poder Ejecutivo con un claro liderazgo de Vázquez en el primer gobierno fueron fundamentales para el segundo. En este se pudieron apreciar sus impactos y que se llevara adelante una nueva agenda de derechos enfocado a la vivienda, la matriz energética, la educación, la seguridad y la infraestructura sobre la base del dialogo liderado por Mujica y la cesión de espacios a la oposición política. 

Este tercer gobierno intentará avanzar y consolidar un proyecto inclusivo basado en el trabajo de los uruguayos y uruguayas, Pero no es el mismo Uruguay del 2005 ni tampoco del 2009. Me gusta recordar algunos ejemplos de que el éxito de nuestras políticas son al mismo tiempo nuestros mayores desafíos. En materia laboral en el 2006 aspirábamos que hubiese un índice de tan sólo un digito y ello satisfacía hasta al más exigente de la izquierda en materia de resultados. Luego de casi una década con una medición variable entre el 5 y el 6 por ciento, esas modestas proyecciones y aspiraciones resultan al menos risibles. Nuestros desafíos son cómo mantener esos niveles de ocupación con una demanda de trabajo que en algunos sectores no puede desarrollarse por falta de personal calificado. 

Para poner un ejemplo más concreto aún: Pueblo Fernández es una pequeña localidad del Departamento de Salto. Allí en la década del cuarenta del siglo pasado, el siempre recordado maestro, intelectual y periodista Julio Castro -por quien aún reclamamos justicia por su vil y cobarde asesinato- realizó sus primeras experiencias de las misiones socio-pedagógicas. Ese mismo pueblo cinco décadas después se relaciona con el mundo a través de la virtualidad y del centro MEC que inauguramos en el gobierno de Tabaré. Del aislamiento casi absoluto a la relación con el mundo a través de las redes sociales, por  cierto todos los escolares con ceibalitas y ahora con radio comunitaria.

Por lo tanto, en materia de esta campaña electoral nos guía el programa del Frente Amplio. El único programa que ya está a disposición de la ciudadanía. Fue sometido al escrutinio de la participación política de las bases frenteamplistas, ampliamente discutido y votado por su orgánica, más allá que sea por cierto mejorable, le otorga una indiscutible legitimidad y fortaleza política.

Un programa que es la guía para un Uruguay más justo, más integrado, más solidario, más próspero basado en la producción nacional, con pleno respeto de las libertades, derechos y garantías para todos. En definitiva que nos permita desarrollarnos a todos con plenitud y autonomía con pleno goce de derechos y asunción responsable de deberes.

En ese conjunto de propuestas a la ciudadanía debo referirme a dos temas uno más general y otro más puntual, pero ambos de notoriedad, en los que se piensa poco y se habla mucho. En cuanto a la educación, necesitamos hacer un esfuerzo monumental como sociedad para ofrecer a nuestra ciudadanía  una educación de calidad para educarse toda la vida. Toda el sistema educativo tanto la inicial, la básica, la secundaria, la terciaria como la técnico profesional tienen objetivos que hace cincuenta años no los tenían. No solo en cuanto a cantidad sino también en cuanto a calidad de conocimientos y capacidades, pero también como factor de construcción de ciudadanía  e inclusión social.

Todos los que han mirado aunque sea superficialmente el tema, saben que cuanto más educados están los ciudadanos,   más sólida  es la integración social, laboral y ciudadana.  Los expertos sostienen que las investigaciones de campo así  lo confirman. Para la izquierda es un tema estratégico, pues sin educación de calidad no hay país posible y menos aún justicia social. Pero ello no quiere decir que en estos diez años de gobierno no se hayan hecho avances fundamentales, ni que las políticas hayan estado equivocadas, más aún cuando en los procesos educativos los resultados se ven a mediano y largo plazo. Todas las críticas de la derecha sobre el tema educativo han exigido resultados sobre la base de la asignación de recursos a la educación pues estos han sido asignados en forma creciente -que los gobernantes blancos y colorados  en veinte años de gobierno nunca otorgaron-. Se afirma que en tanto se han dado los recursos se deben garantizar resultados en forma proporcional. La oposición sabe perfectamente que ello no es así, pero afirman un día sí y otro también, lo contrario.

Asimismo, se sabe que en el proceso educativo, el factor docente es fundamental. También se sabe que éstos no se forman de un día para otro. Esta dificultad de hoy muestra el milagro de que se haya conservado  la memoria institucional de los docentes uruguayos habiendo resistido el embate de pauperización de sus cuadros y agresión de gobiernos neoliberales, por más de dos décadas.

Un renglón aparte es el de la Universidad de la República. Una vez que ha cesado la beligerancia desde el gobierno central a las decisiones que aquella ejerce en virtud de sus cometidos específicos, como ente autónomo con competencia específica, y construido los ámbitos de diálogo para asumir la acción estratégica, ha demostrado su nivel de proyección de altísimo nivel académico a favor del  desarrollo del país.

En todos los ámbitos institucionales hay sin duda que mejorar, y con seguridad mucho pues la educación del pueblo es clave para el proyecto de Uruguay democrático y productivo. La pregunta que tienen que hacerse los ciudadanos uruguayos es con quién  se va a poder avanzar más, mejor y seguro,  si con la coalición concertada regresiva de dirigentes blancos y colorados o con el Frente Amplio.

El otro tema es de transparencia. Ningún gobierno de los blancos y colorados ha hecho más por la transparencia que los gobiernos del Frente Amplio.  Se ha dotado de recursos a la Junta de Transparencia y Ética Pública más que ningún otro gobierno anterior y se la ha jerarquizado institucionalmente. Se aprobaron amplias y razonables leyes de habeas data y de acceso a la información pública. Se crearon los juzgados de crimen organizado con amplios cometidos. Ministros y las más diversas autoridades han concurrido al Parlamento todas y cada una de las veces que se ha requerido su presencia a nivel de comisiones, de comisión general y de las interpelaciones, cuando así lo ha dispuesto la oposición. Se le ha dado amplia participación en los entes del estado a toda la oposición y se terminó de acordar la integración del Tribunal de Cuentas y de  la Corte Electoral. Una sociedad que tiene un gobierno que afirma la transparencia, tiene un gobierno que apuesta a una democracia de calidad.

Sin embargo y pese a todo ello, se insiste en el tema Pluna. Se trata como si este fuese la demostración de que el Frente Amplio ha realizado una gestión que ha comprometido el prestigio y el peculio de la sociedad uruguaya. Lo decimos con toda claridad: ni una cosa ni la otra. Los compromisos se honran de acuerdo a derecho, y se acata la resolución de la Suprema Corte de Justicia, en cuanto al marco legal aplicable, no siendo esta necesariamente ni la más justa ni la más adecuada, como se ha visto, para salvaguardar el interés general. Pero de allí a sostener que se ha incurrido en delito en relación al trámite de un aval para el remate de los aviones, hay una distancia sideral, pues no ha habido acto arbitrario ni perjuicio al Estado ni a otros particulares. Marcelo Pereira en la diaria, Alberto Grille en Caras y Caretas y Edgardo Carvalho en uypress  entre tantos otros, desmotan con clara e inequívoca argumentación el dictamen del Sr. Fiscal Gómez. Demuestran además la honestidad de Lorenzo y Calloia y la falta de argumentación para imputarles delito alguno. Tómese nota además que dicho funcionario -tan puntilloso al momento de interpretar la ley - ha actuado ilegalmente al momento de hacer declaraciones públicas, olvidándose que lo tiene expresamente prohibido de acuerdo al estatuto que rige a todos los integrantes del Ministerio Público y Fiscal.

De todas formas, la pregunta que se tienen que hacer los ciudadanos es con quien se asegura más la transparencia y cuidado de los recursos públicos. No tengo la menor duda que será con el Frente Amplio. Pues si de transparencia se trata, recordemos durante los gobiernos colorado y blanco toda la actuación en el Banco Hipotecario fundido y vaciado  en reiteradas ocasiones , para poner un ejemplo que está en la retina y la memoria de todos los uruguayos.

Sin perjuicio de ello, las masivas muestras de adhesión desde el Presidente de la República a ciudadanos y ciudadanas de la más humilde condición, pudo desmontar la sentencia sumaria al compañero Fernando Lorenzo, pues en Araminda se dejó en claro  el respaldo a la honestidad y accionar de buena fe de quien ha sido uno de los mejores ministros del actual gobierno. Fernando Lorenzo tuvo además la deferencia y gallardía de renunciar a su investidura como Ministro para que actúe la justicia -que afirma que no hubo interés patrimonial de ninguna naturaleza-.

Asimismo, el país tiene la seguridad que las políticas que seguirá desarrollando serán las de idéntica responsabilidad y seriedad que Lorenzo estaba llevando adelante. Pocos países del mundo pueden mostrar una situación paradojal en el sentido que la renuncia del Ministro de Economía no genera crisis política alguna, pues todos saben de la honestidad del renunciante y de su sustituto como la continuidad de las políticas llevadas adelante.

La oposición cerril y su embestida rosilla -en virtud del pelo de quienes la llevan adelante- insiste sobre el tema de la educación y de Pluna. Sin perjuicio de haber excepciones de algunos dirigentes que se han llamado a silencio en este tema. Estos dos temas se inscriben en una estrategia de buscar por todos los medios de sustituir al Frente Amplio. Pues, su preocupación confesa es lograr que no haya mayoría parlamentaria de izquierda y por ende una mayoría parlamentaria conservadora tal como la que gozaron desde 1985 en adelante. Es una admisión por adelantado de su derrota política. Concertación que impulsará si ganase, cosa que no sucederá, políticas para los más privilegiados y por cierto nada progresistas como la promoción de la reforma constitucional para juzgar a los menores de 18 años como adultos. Concertación, en fin, cuyo  único propósito es obstruir el proceso de cambios desarrollado por el Frente Amplio.    

Todo  demuestra que la oposición no tiene libreto aún y todo indica que no encuentran autor que les escriba uno que pueda competir con las realizaciones y las propuestas del Frente Amplio.

Comprensión de la realidad y de las profundas transformaciones que han atravesado el mundo y nuestro país. Constatación de que las políticas llevadas adelante por el Frente Amplio han tenido alto impacto y la situación de hoy no es la del 2005 ni la del 2009.   Asumir el desafío para transmitirles ello a todos los uruguayos y en especial a los jóvenes. Nuestra máxima energía para continuar transformando el país y convocando lo que decía  Salvador Allende en su último mensaje a los chilenos y al mundo "..mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor." O como decía el General Seregni "Fuimos, somos y seremos una fuerza constructora, obreros de la construcción de la Patria del futuro".