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DOCUMENTOS Y DECLARACIONES

"VI Congreso del Frente Amplio. Unidad y afirmación militante!

El próximo fin de semana tendrá lugar el VI Congreso Extraordinario del Frente Amplio “Hugo Cores”. En él se definirán las bases programáticas a presentar a la ciudadanía y se proclamarán los precandidatos a la Presidencia de la República por parte de nuestra fuerza política.

Asimismo se trasladarán los avances del trabajo de la Comisión de Iniciativas hacia una Reforma Constitucional y se le encomendará a que continúe su trabajo con propuestas ante un Plenario Nacional a realizarse el próximo año.

Hasta aquí las cuestiones formales que serán objeto de debate y resolución del VI Congreso. Ya habrá tiempo para analizarlas y a partir de allí movilizarse en las elecciones internas de junio para continuar luego con la presidencial y legislativa de octubre. El objetivo es volver a ganar la presidencia en una primera instancia y contar además con la mayoría parlamentaria. Ambos serán fundamentales para en cinco años más, consolidar y profundizar los cambios que permitan que la propuesta de izquierda de crecer con distribución y pleno funcionamiento del sistema democrático continúe implementándose.

El objetivo es posible y alcanzable y sólo está en nosotros mismos. Por ello un VI Congreso de Unidad que identifique lo sustancial y deje de lado lo accesorio, es fundamental. Será a partir de allí que nos podremos concentrar en la acción política que nos conduzca al triunfo en octubre.

Las críticas que intentan erosionar la propuesta de sociedad que presenta el Frente Amplio, son de diverso tenor y calidad, pero todas son constantes y permanentes. No son para nada ingenuas, sino que al contrario persiguen el claro fin de debilitar nuestro temple en la militancia. Voy a repasar las tres más elaboradas que he escuchado aquí en la capital como en mi última gira hace pocos días, en el departamento de Salto, pues ya nadie cree aquello que repitieron hasta el cansancio en 1971 de que si ganaba nuestra fuerza política, ¡los niños serían llevados a Moscú!

Se dice que el pensamiento frenteamplista ha construido una supuesta superioridad moral. Luego se esgrime algún ejemplo de conducta reñida con la ética de ex frenteamplista, y se afirma a renglón seguido que todo es lo mismo, pues no hay diferencia, se afirma, entre el Frente Amplio y los partidos tradicionales.

La idea central se basa en un argumento falso. El Frente Amplio no se erige como una excepción ética absoluta, sino como la articulación de ideas para favorecer a todos los uruguayos y en particular a los más vulnerables social, económica y culturalmente. En el caso que alguien meta la mano en la lata, tiene la sanción de la fuerza política en forma categórica y el repudio por su accionar. Sabemos que en todo colectivo humano existen desviaciones, por ello lo importante es cómo reaccionar frente a tales situaciones.

El Frente Amplio ha sido muy claro: ninguna concesión a la corrupción, pues ésta afectaría a la moral de un gobierno y erosionaría la capacidad de concretar nuestro objetivo de promover el bienestar de la sociedad uruguaya.

Se afirma que si bien se comparten los objetivos de las políticas del Frente Amplio, lo ideal es estar al margen de éste pues así se colabora mejor para concretarlas, separando y evitando las políticas inconvenientes que promueven algunos sectores de la fuerza política.

Este razonamiento supone que hay dentro del Frente Amplio sectores de ideas correctas y adecuadas, que serían  rehenes de otros que los utilizan en forma cínica, y que dentro de los partidos tradicionales existe la voluntad de ciertos dirigentes de impulsar ideas progresistas. Nada más alejado de la realidad. Dentro del Frente Amplio hay un fuerte y apasionado debate de ideas, que se transforma en síntesis de lo que hay que hacer y es el programa que se lleva adelante. Ese programa tiene en cuenta que las dirigencias de los partidos tradicionales han sido uno de los factores centrales en el estancamiento económico y la falta de distribución de la riqueza en la sociedad uruguaya desde el año 1985 en adelante. Su accionar clientelar y su abrazo corporativo con las poderosas  asociaciones empresariales, han sido uno de los factores claves en el deterioro y pauperización sistemático de las condiciones de vida de los uruguayos que se hicieron patentes en la crisis del año 2002.

El Frente Amplio ha sido muy claro: unidad programática para la transformación y diversidad en la articulación política de sus componentes. Todo dentro de la Constitución y el programa de gobierno presentado a la ciudadanía.

Se sostiene que el problema es la gestión pues las ideas y la orientación general del gobierno están bien direccionadas pero que no se gestiona bien, pues los frenteamplistas simplemente serían  como un elefante en un bazar, no saben hacerlo.

La clave para tales afirmaciones es separar los éxitos logrados por buena gestión administrativa y política e identificarlos tan sólo como hechos naturales que hubieren ocurrido en cualquier gobierno, a pesar de la evidencia histórica que enseña que cuando dirigentes blancos y colorados lo pudieron hacer ni siquiera lo intentaron. En definitiva, todos los logros se ubican en ese rubro asignado o a las condiciones externas o a la suerte excepcionalísima de que el Frente Amplio ha gozado.

El Frente Amplio ha sido muy claro: la gestión administrativa y política es fundamental para la consecución de los objetivos que permitan que los uruguayos vivan mejor cada día, pero que la diferencia con los gobiernos anteriores y la propuesta actual -si existe- de blancos y colorados es sustancial pues se ha dicho hasta el cansancio que no alcanza con crecer sino que hay que también distribuir y que para distribuir hay que crecer económicamente.

    En el Nuevo Espacio, dentro del marco de nuestra acción conjunta con la Alianza Progresista, que se concretará en nuestro acuerdo 99738 y en el esfuerzo del Frente Líber Seregni, estamos convencidos de que hay mucho para hacer aún, si se trata de consolidar un país con prosperidad y justicia social. Un tercer gobierno del Frente Amplio es fundamental para lograrlo. Si no es así, volverán las políticas neoliberales de siempre seguidas por los dirigentes de los partidos tradicionales, los privilegios y las impunidades. Este es el principal argumento para apoyar firme y decididamente al compañero Tabaré Vázquez como candidato del Frente Amplio a la Presidencia de la República.

Para ello habrá que reiterar que no es una superioridad moral la que nos anima sino un programa de transformaciones en el que la corrupción no tiene lugar. Es fundamental afirmar  la fortaleza del Frente Amplio, que  pasa por afirmar su síntesis programática y respetar la diversidad del movimiento y la coalición. Debemos Insistir en que la gestión política y administrativa es fundamental -rechazando todo tipo de oportunismo, "talenteo" e improvisación-, pero teniendo claro que sin objetivos progresistas no hay ni puede haber avance  alguno.

Por todo ello, se necesita un VI Congreso que tenga un talante de unidad y afirmación militante. En la dura etapa que se avecina, los sectores retardatarios, los reaccionarios y conservadores de siempre estarán al acecho para retrasar y erradicar nuevos avances de nuestro pueblo. Los enfrentaremos con  el convencimiento de saber que estamos  en la buena senda de las transformaciones, y con la alegría de ser parte integrante de la gran columna que trabaja el bienestar de nuestro pueblo haciendo honor a la consigna artiguista, de que los más infelices sean los más privilegiados.