Es mi intención hoy escribir sobre el tema de las tercerizaciones, no para referirme a la polémica sobre los cambios a la ley votada por el Parlamento Nacional, sino para plantearnos algunos desafíos sobre este asunto, teniendo en cuenta lo que sucede en la realidad.
Las tercerizaciones han sido impulsadas por diferentes motivos, entre otros el que las empresas se dediquen a hacer lo que específicamente saben hacer, es decir, si una empresa está en el rubro textil lo que realmente sabe hacer es producir prendas de lana y no preocuparse por la limpieza o la vigilancia.
Escribí en esta misma columna hace unas semanas, puntualizando sobre los diversos lugares en donde los uruguayos que sientan la vocación marinera pueden desarrollar sus estudios. Así aclarábamos que la Escuela Naval no es la única donde se pueden desarrollar estos estudios, sino que también la UTU juega un papel más que preponderante en la formación de los uruguayos que sienten la navegación como la forma de ganarse la vida haciendo lo que les gusta.
Ha llegado a mis manos un folleto de la Escuela Naval donde se promociona una serie de cursos que la misma dicta para actualizar a los marinos mercantes del país en las normas de la OMI, pero lo que más me llamó la atención de este folleto no fue el hecho de que se promocionen estos cursos, sino la afirmación que se realiza en el párrafo que encabeza el mismo y que contundentemente dice que la Escuela Naval es el único instituto que forma oficiales para la marina mercante en el ámbito nacional.
En una columna anterior escribía sobre el drama que afecta a muchísimos compatriotas que luego de los 45 años tienen enormes dificultades para reinsertarse en el mercado de trabajo, y calificábamos la situación de estos uruguayos como dramática.
Pues bien, debemos decir que ha habido de parte de nuestro gobierno, a través del Ministerio de Trabajo en un caso y de un organismo público en otro, señales claras de querer ocuparse del asunto y esto debemos destacarlo.
Es sabida la importancia que le hemos dado al tema de la meteorología nacional desde hace ya un buen tiempo. Desde esta misma columna escribía sobre la necesidad de fortalecer el sistema meteorológico nacional, tanto con recursos humanos, como con recursos materiales y técnicos.
No dejamos tampoco de lado nuestra propuesta de que la Dirección Nacional de Meteorología pase a formar parte de otro Ministerio. A esos efectos ya le hemos enviado, aunque con demoras, una redacción para ser discutida con los compañeros de ese inciso.
El Uruguay tiene desde hace varios años atrás, especialmente luego de la apertura económica de los 90 un problema de desempleo difícil de solucionar, y si bien a partir del año pasado parece que encontramos la manera de estar con tasas de desempleo por debajo de un dígito, la situación sigue siendo preocupante.
Pero lo peor está en la sensación térmica que se vive, y sobre todo lo que sienten los mayores de 45 años que después que pierden el empleo no logran o les cuesta muchísimo recuperarlo.
La Cámara de Representantes se apresta a votar en el correr de los próximos dos meses la ley que reglamenta y ordena la producción de combustibles provenientes de productos del agro.
No es mi intención escribir y opinar sobre el articulado, que veremos si tiene o no cambios con respecto al que vino del Senado, sino que lo que pretendo es apoyar con mucha firmeza esta decisión que el país va a tomar, espero que con la unanimidad del sistema político.