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Rafael Michelini - La República

PARA REVERTIR LA TENDENCIA

Es innegable que en Uruguay, las encuestas de opinión, tienen incidencia en la forma en que se desarrolla la actividad política. Pero claramente, el grado de influencia, resulta mucho menor al que se registra en otros países, donde la información acerca de los estados de opinión pública penetra y condiciona, de continuo, todo tipo de debates. Aquí, en nuestro país, la mayoría de los dirigentes tomamos decisiones en muchos temas, con prescindencia de lo que indiquen las encuestas de opinión al respecto.
Sin desconocer el valor de otras mediciones, el peso de la información que producen las encuestas está más fuertemente asociado a lo electoral, a la intención de voto, a la aprobación o desaprobación de los mandatarios, a la popularidad de los líderes, a qué partido o qué candidato aparece con más apoyo en la opinión pública. Es en ese terreno donde sí constituyen un factor de importante incidencia, impactan en los medios de comunicación, orientan a la ciudadanía, determinan posibilidades y marcan tendencias.
Existen algunos países donde las encuestas, prácticamente, forman parte del análisis de cada tema que se trate. Se evalúa y se chequea puntualmente el estado de la opinión pública, se analiza el posible impacto que las decisiones o definiciones políticas podrían producir en distintos sectores de la sociedad, y los partidos suelen adoptar definiciones fuertemente condicionados por lo que indican. Puede suceder que, aunque la convicción marque una cosa, si la encuesta dice lo contrario, el tema o la idea que se tenía, se deje sin efecto, se disimule o se postergue.
Donde está muy claro que los temas no se determinan por encuestas, es en la izquierda uruguaya. No es probable que en la izquierda se renuncie a aquello que estamos convencidos, porque no registre la inmediata adhesión de los ciudadanos encuestados. La convicción, los valores, la identidad, son lo que determina su accionar político y su persistencia, detrás de objetivos y compromisos que casi nunca han ocupado el favoritismo en las encuestas. Reivindicaciones históricas, como la causa de los Derechos Humanos, objetivos que hacen a la esencia de nuestro proyecto político como la superación de la pobreza, no hubieran sido el centro de nuestra lucha si sólo nos guiáramos por lo que expresan las encuestas de opinión. Eso, en particular, nos distingue y habla muy bien de nuestra izquierda, de nuestra forma de entender y hacer política.
Pero lo cierto es que en el campo de lo electoral, las encuestas inciden, marcan y condicionan, más allá de la opinión que se tenga de ellas. Influyen más en las evaluaciones que hacen los ciudadanos acerca de las posibilidades electorales de cada partido o candidato, que en las propias acciones de los partidos que las contratan. Sirven, por sobre todo, para conocer las tendencias, la trayectoria creciente o decreciente que marcan los porcentajes de cada medición, acerca de las distintas opciones. Es lo más importante a establecer para entender qué es lo que está sucediendo.
Las tendencias son las que, como en el aumento o disminución de la temperatura, nos pueden dar la idea de si el agua se está calentando o se está enfriando, dibujan una perspectiva, una idea acerca del futuro. Si queremos que ese futuro en tránsito se modifique, si queremos cambiar la tendencia, se debe actuar sobre la realidad, generando hechos que alteren esa trayectoria, que generen otro estado de opinión. Y se debe actuar a tiempo, resolviendo acciones. No dar cuenta de ello, conduce a muy malos resultados.
Hoy, las y los frenteamplistas deberíamos reflexionar al respecto. Pues lo que marcan las encuestas de opinión acerca de la intención de voto de los uruguayos, es que la distancia que había entre el Frente Amplio y los partidos tradicionales, se ha venido acortado y mucho. Y aunque los guarismos varían entre una encuestadora y otra, en todas ellas, se registra la misma tendencia. También, todas las encuestas marcan, que los ciudadanos que han ido restando su apoyo al Frente Amplio pasan a ubicarse en la categoría de indecisos.
Despacito hemos ido descendiendo en la intención de voto de los uruguayos. La lectura es bastante simple. La tendencia marca que una importante porción de ciudadanos, que se ubica bien al centro de nuestro sistema político, que nos acompañaron en 2004 con nuestro programa y nuestro candidato Tabaré Vázquez y que hasta principios de 2008, apoyaban y estaban dispuestos a votar nuevamente por el Frente Amplio, hoy no están decididos a hacerlo. Es un grupo de ciudadanos numeroso, de centro, que no es votante tradicional ni incondicional, que no tienen ningún compromiso establecido con nuestra fuerza política.
Están expectantes para decidir su voto. Esperan conocer los candidatos para resolver su opción electoral. Esperan conocer quién será el candidato a la Presidencia por el Frente Amplio y por lo tanto, esperan por nuestras decisiones. Si nuestras decisiones les infunden confianza, volverán a apoyarnos. De lo contrario cambiarán de rumbo y votarán por otro partido. Lo cierto es que, estos ciudadanos, hoy se están alejando paulatinamente de nuestra opción y, si esa es la tendencia, conviene reaccionar a tiempo, antes que el proceso pueda ser irreversible.
Las encuestas también marcan que, en cuanto a las candidaturas del Frente Amplio, las preferencias de los ciudadanos, en estos últimos meses, determinan un empate técnico entre Astori y Mujica, por abrumadora mayoría, los dos mejores candidatos que posee nuestra fuerza política en la actualidad. Cuando se pregunta a nuestros votantes, a cuál de los dos apoyarían en una elección interna, la paridad entre Astori y Mujica, también es notoria. Esto marca un importante cambio en la tendencia, ya que pocos meses atrás, las ventajas de Mujica sobre Astori eran considerables.
Pero cuando se recoge la opinión de los frenteamplistas que piensan concurrir a votar en las internas de junio del año que viene, allí se manifiesta un importante aumento en favor de Astori, que no sólo acorta distancias, sino que llega a superar por algunos puntos al "Pepe" Mujica. Astori ha aumentado fuertemente su caudal en las preferencias de los frenteamplistas, entre otras cosas, por una fundamental: muchos lo visualizamos como la carta ganadora para octubre de 2009. Es a nuestro juicio quien puede generar la fuerza y la confianza necesaria para recuperar y acercar nuevos votantes de centro, que guste o no, en nuestro país, definen la elección.
El objetivo de ganar en primera vuelta, compartido por todos los sectores políticos y las bases del Frente Amplio, se conseguirá si lo gestamos en los hechos, si actuamos sobre la realidad. No vamos a ganar sólo con nuestros deseos y nuestra voluntad. Para ganar en primera vuelta, hay que marcar con nuestros hechos, con nuestras decisiones, una tendencia que tenga esa trayectoria, que nos ponga en crecimiento, que cada vez sume y no reste, que nos acerque claramente al 50% de la intención de voto.
No se trata de ganar la voluntad de aquellos que siempre nos acompañan. Todo lo contrario. Tenemos que convencer a los que nos acompañaron en el año 2004 y ahora están indecisos. Y hay que convencer, por supuesto, a los que todavía no nos han votado y son imprescindibles: las nuevas generaciones. Es el momento para decidir y construir juntos una nueva tendencia positiva, que marque otro camino, el camino a la victoria.

Senador Rafael Michelini
Sábado 6 de diciembre del 2008.

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