Nuevo Espacio - Frente Amplio
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Rafael Michelini - La República

MUJERES EN LUCHA: IGUALDAD Y DERECHOS

Mañana domingo, a partir de la hora 10.00, se realizará en la sede del Nuevo Espacio, un Encuentro Nacional de Mujeres de nuestro partido. Se trata de una actividad abierta que convocará a un numeroso grupo de compañeras que participan en distintos ámbitos de nuestra organización en todo país. En la jornada, entre otras instancias de discusión, se desarrollarán tres ejes temáticos: "Mujeres y Derechos Humanos", "Mujeres políticas: fortalezas, dificultades y desafíos" y "Líneas de acción hacia la equidad de género", que contarán con ponencias a cargo de la Dra. María Elena Martínez, la socióloga Moriana Hernández y la profesora Elena Ponte, respectivamente.
Este acontecimiento, natural en un partido de izquierda como el Nuevo Espacio, integrante del Frente Amplio y miembro de la Internacional Socialista, no debería llamar la atención. Sin embargo, para nosotros adquiere una importancia singular, pues dispara y focaliza una interrogante prioritaria en nuestra reflexión: ¿Estamos haciendo todo lo posible para avanzar en cuanto a la igualdad de género e igualdad de oportunidades para la mujer?
Seguramente, desde la izquierda hemos realizado una contribución importante al reconocimiento y desarrollo de los derechos de las mujeres. Pero no hemos hecho lo suficiente aún, como para generar el cambio cultural necesario para abatir las distintas formas de discriminación de género que existen en nuestra sociedad. Basta observar las estadísticas de empleo, para comprobar que la desocupación de las mujeres menores de 25 años, alcanza al 30%. Guarismo que sorprende, cuando se lo compara contra el 7% que representa la desocupación total a nivel nacional. Si efectuamos la comparación con la desocupación de los hombres menores de 25 años, que asciende al 20%, surge la pregunta: ¿por que la desocupación de las mujeres menores de 25 años es un 50% superior al de los hombres en el mismo tramo de edad?
La mujer joven es discriminada, primero por joven y luego por ser mujer. Es notorio que los jóvenes tienen más dificultades para encontrar empleo. Pero a la mujer joven se la discrimina porque se encuentra en plena edad reproductiva y ello representa un "riesgo potencial" para muchos empleadores. Esa etapa maravillosa de la mujer, en la que puede embarazarse y traer niños al mundo, representa para los empleadores, tiempo de licencias por parto, de medio horario por amamantamiento o faltas obligadas a último momento por enfermedades de los pequeños y por lo tanto un gran desestímulo a contratarlas. No importa lo que puedan aportar en el trabajo, su vitalidad y su preparación, sencillamente se las evita al momento de contratar.
Las estadísticas de las remuneraciones nos dicen también que, salvo en la administración pública, los salarios de las mujeres de cualquier edad, son 30% más bajos, que los que perciben los hombres, en igual puesto de trabajo y rendimiento. Pese a que frecuentemente se encuentren mejor preparadas que los hombres y que cumplan su trabajo con mayor dedicación. En la conducción de las empresas, en los directorios de las mismas, también en los cargos políticos, o sea, en los ámbitos de decisión de la sociedad, las mujeres, en general, tienen una presencia menor, una participación minoritaria. Cuando consiguen acceder a una posición relevante, frecuentemente se les hace sentir como sapo de otro pozo.
Son las mujeres, no los hombres, las que mueren producto de la violencia en sus propios hogares. Cada 10 días, una mujer muere víctima de violencia doméstica. No es una simple estadística, es una dramática realidad. Muere golpeada por un hombre, que se sintió superior y con derecho a propinarle una golpiza, cada vez que cree que la mujer se aparta de las normas que él impone en su hogar. Esa mujer que es asesinada, es aquella que cree que cada golpiza recibida será la última y que luego, las cosas van a cambiar y todo mejorará. No piensa que verdaderamente, está en riesgo su propia vida. Es esa mujer que sufre y calla, por ella o por los niños y muchas veces, por la incertidumbre económica que le acarrearía la denuncia y la posible separación.
La violencia contra la mujer no podrá ser definitivamente desterrada, si no se toma cabal conciencia de la gravedad, del enorme daño y degradación que la misma supone para toda la sociedad. No son actos de violencia aislados, son actos de violencia contra la mujer, que encuentran la connivencia de una cultura del atraso que aún no ha liberado a la mujer del peso de un rol subordinado, cuyos perjuicios no se soluciona sólo con leyes.
Estos son sólo algunos ejemplos que muestran cómo la mujer, en la sociedad uruguaya, sufre lo que muchas veces un hombre ni se imagina. La mujer uruguaya no vive, tan democráticamente y libre, como viven muchos hombres. Es que la igualdad de oportunidades está muy lejos de cumplirse en nuestro país.
La historia de la izquierda ha sido la historia de la rebeldía frente a la opresión, la pobreza y la injusticia. En esa historia ha primado hasta hace poco una visión exclusivamente masculina. Hemos peleado por la libertad y la democracia, por superar la pobreza, por los derechos humanos, por trabajo, salario, disminución de la jornada laboral, por mejores condiciones de seguridad, etc. Pero las discriminaciones de género no han sido banderas destacadas en nuestras luchas. Si han estado presentes, es porque las mujeres lograron que se incorporaran, por su propio esfuerzo y rebeldía.
Nuestra lucha contra las injusticias, debe incluir la superación de todas las discriminaciones y avasallamientos, en particular, las que se ejercen contra la mujer. Cada niña y cada mujer, deben saber que la construcción de su porvenir dependerá de su esfuerzo y de su talento y que no pueden existir exclusiones o bloqueos arbitrarios para el desarrollo de sus potencialidades. Deben saber que cuando la injusticia o la discriminación cercene sus derechos, no estarán solas a la hora de enfrentarlas. Hay muchos miles de hombres que sentimos y asumimos esa lucha como propia y que ubicamos, como una prioridad fundamental de la izquierda, a la igualdad de género, en el marco de la igualdad de derechos y oportunidades que queremos construir para todos los habitantes de esta tierra.

Senador Rafael Michelini, Nuevo Espacio FA
Sábado 25 de octubre del 2008.

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