El otro día, la televisión pasaba imágenes de una reunión sobre el tema seguridad ciudadana, realizada en un local frenteamplista, en las que se destacaba un nutrido grupo de asistentes. Todos ellos eran adultos y adultos mayores, que escuchaban a la ministra Daisy Tourné con suma atención. Al cabo de unos segundos, me dije: "No hay jóvenes, ¿dónde están los jóvenes interesados en la política?".
Parece obvio que el tema seguridad ciudadana no convoca a los jóvenes, y que la falta de participación juvenil no es un problema exclusivo del Frente Amplio, afecta a todos los partidos políticos y a buena parte del conjunto de organizaciones de nuestra sociedad. Pero mi interés más específico es cómo se planta la izquierda ante este tema y cómo puede mejorar su convocatoria entre los jóvenes.
El Frente Amplio realizó en noviembre de 2006 sus elecciones internas, en las que votaron más de 220.000 ciudadanos y según datos oficiales, los jóvenes representaron 35% del total. Nada más y nada menos que 77.000 compañeras y compañeros de menos de 30 años, que expresaron su apoyo al Frente, aquel día. Una cifra impresionante, muy importante para la izquierda, que expone la adhesión que el Frente genera en los jóvenes, así como la necesidad de mejorar la inserción juvenil en nuestra fuerza política. Pero para mí, la participación de los jóvenes en la actividad política no puede reducirse a la adhesión y comparecencia electoral.
La preocupación de la izquierda por los jóvenes, por su calidad de vida y por la apertura de mayores oportunidades, es una realidad indiscutible. En el marco de nuestro presupuesto nacional, el gobierno del Frente Amplio, triplicó el gasto social del Estado, y con ello, los recursos destinados a políticas dirigidas a niños y jóvenes. La inversión en ese sector pasó a constituir el 43% del gasto social, cuando al momento de asumir, apenas representaba el 18% del mismo.
El Instituto Nacional de la Juventud (INJU) y las secretarías de Juventud de las intendencias frenteamplistas han realizado un significativo aporte al desarrollo de las políticas de juventud. Sobre adicciones, género, educación sexual, se ha establecido un diálogo sustancial con los jóvenes, de todo nivel social, región, género, opción sexual, raza o credo. Los planes y recursos volcados a la educación, a la salud, los boletos estudiantiles subsidiados a nivel nacional, el empuje a la cultura, representa una buena parte del programa de gobierno en ejecución, que tiene un impacto directo en la vida de nuestros jóvenes.
Los jóvenes poseen un espíritu de rebeldía, una sensibilidad y entrega, que los distingue en el comportamiento general de la sociedad, con una cuota de justicia e idealismo, que es vivida de forma más intensa y generosa que en otras franjas de edades. Sin embargo, pese a haber alcanzado el gobierno y a haber logrado el máximo desarrollo de su propuesta política de cara a la sociedad, el Frente Amplio, no ha conseguido convocar y canalizar la participación de los jóvenes.
Por supuesto, hay excepciones. Una de ellas es la campaña de recolección de firmas para anular la ley de caducidad. En las diferentes instancias y jornadas de recolección que se realizan, los jóvenes se hacen notar y representan un porcentaje importante de las compañeras y compañeros que se movilizan. Y es así, pese a que todos ellos nacieron al final o después de culminada la dictadura, sin haber sufrido en carne propia la tragedia nacional que representó ese período oscuro en la vida del país y el oprobio del terrorismo de Estado.
El Frente Amplio y las organizaciones juveniles de cada uno de los sectores políticos que lo integran, tenemos que elaborar una agenda política joven. Una propuesta que deberemos preparar y discutir entre todos. Tiene que ser auténtica, atractiva, sin preconceptos y que vaya a fondo en temas que quizás puedan resultar polémicos para el conjunto de la sociedad. Deberíamos contar con un borrador, una propuesta inicial, que nos permita convocar a esta discusión a los jóvenes que se identifican con el Frente Amplio en todo el país.
Una agenda que incluya propuestas e iniciativas juveniles en materia educativa y laboral, los dos escenarios principales para la construcción del desarrollo social. Estamos muy orgullosos de que la desocupación haya descendido en nuestro gobierno al mínimo histórico del 7%, pero en lo que respecta al desempleo juvenil las cifras son más elevadas y tienen marcadas diferencias según el sexo. Una de cada tras mujeres que busca y no encuentra trabajo tiene menos de 25 años.
La educación universitaria, constituye una oportunidad a la que básicamente acceden los jóvenes que provienen de hogares con ingresos medios y altos, en general montevideanos. El resto de los jóvenes tiene grandes dificultades de acceso a ese nivel educativo y buena parte de ellos ni siquiera lo integra a sus planes o expectativas personales. Es un problema grave, una exclusión que debemos superar y que por tanto debemos analizar en profundidad. Sería importante revisar y analizar, los recursos y el alcance que poseen las becas para estudiantes de hogares de escasos ingresos y apuntar a desarrollar un mayor esfuerzo en la materia.
El derecho al voto a partir de los 16 años debería ser un punto saliente de la agenda, como un compromiso explícito del Frente Amplio, en aumentar la capacidad de decisión juvenil, renovar el debate político y mejorar la calidad y la cobertura de nuestra democracia, incorporando más jóvenes a las principales decisiones del país.
La legalización de la marihuana o de las drogas blandas, que producen efectos menos perniciosos que el consumo de alcohol, debería ser seriamente discutida y podría constituir otro tema a incorporar. Los puntos de la agenda pueden ser muchos más, pero es necesario empezar y para ello sería bueno tomar como base lo aprobado por el último congreso del Frente Amplio, con respecto al tema.
Un mes antes que ganara su primera elección, José Luis Rodríguez Zapatero me dijo: si los jóvenes van a votar, seguro ganamos. Las encuestas decían que la mayoría votaba por el PSOE, pero que la participación juvenil sería baja. Luego ocurrió el atentado terrorista, las mentiras del gobierno de Aznar, y un enorme sentimiento de rebeldía hizo que los jóvenes concurrieran masivamente a votar, apoyando al PSOE. Yo no quiero que ocurran tragedias ni situaciones excepcionales para que la gente participe masivamente. Quiero que los más jóvenes se adueñen de su presente y de su lugar en la izquierda, que desarrollen su lucha por justicia, igualdad y libertad, junto a nosotros, desde su propia identidad y perspectiva, en la casa de todos los que se identifican con esos valores: el Frente Amplio.
Rafael Michelini, Senador Nuevo Espacio FA
Sábado 9 de agosto del 2008.