En esta oportunidad el Senador Rafael Michelini reflexiona sobre la Internacional Socialista...
La Internacional Socialista, cuyo origen se remonta a las primeras organizaciones internacionales del movimiento obrero, reúne a 160 partidos y movimientos de izquierda, entre socialistas, laboristas y socialdemócratas, que pertenecen a 124 países. Expresa la unidad de una comunidad política internacional inspirada en los valores de la izquierda y de la tradición socialista democrática, en el marco de la más extensa diversidad y pluralidad, de razas, nacionalidades, historias y culturas.
En las últimas dos décadas, a pesar que la derecha y el pensamiento conservador declararon unilateralmente la muerte de las ideologías, esta verdadera y amplia familia ideológica, vivió un proceso de muy fuerte crecimiento, aumentando significativamente la cantidad de sus miembros y su poder de convocatoria. Su heterogeneidad interna, ha generado, históricamente, diferentes corrientes y perspectivas de opinión entre sus integrantes, particularmente, entre aquellos que pertenecen a diferentes regiones del planeta, a menudo con intereses contradictorios. Por lo que, desde siempre, sus reuniones se han caracterizado por brindar abiertos e intensos debates, a veces con mayores niveles de acuerdo, a veces con marcadas diferencias, pero conjugando dos virtudes fundamentales: un fuerte contenido de actualidad y visión de futuro, una continua reafirmación del compromiso y sentido de pertenencia.
Hace un par de semanas, la IS realizó en Atenas, Grecia, su congreso número 23, que congregó a más de 700 delegados, bajo la consigna "Solidaridad global: la valentía de lograr la diferencia", contando con la presencia de Jefes de gobierno, ministros y legisladores de los principales partidos integrantes. Allí estuvimos presentes representando al Nuevo Espacio, junto a nuestros compañeros del Partido Socialista, los dos partidos uruguayos que integran este gran movimiento. El encuentro abordó en sus deliberaciones cuatro asuntos claves, que constituyen principales preocupaciones de toda la comunidad internacional: el cambio climático, la paz y la resolución de conflictos, la crisis alimentaria mundial y las cuestiones relacionadas con la emigración.
Con respecto al cambio climático, la resolución adoptada subrayó la convicción de que no existe tarea más urgente. Tenemos solamente entre 10 y 15 años para revertir las crecientes emisiones de carbono y evitar las más severas consecuencias del calentamiento global, incluyendo la considerable elevación de los niveles de los océanos, la desaparición de muchas especies, animales y vegetales, y los casos de clima extremo que van en aumento. Responder a ese desafío, supone afirmar la seguridad de las fuentes de energía y abordar el enorme aumento de los precios energéticos que dañan nuestras economías. Es necesario adoptar medidas tendientes a incrementar nuestra eficiencia energética y nuestra cuota de energías renovables, en el marco de un desarrollo sostenible.
Para proteger el medio ambiente y superar la crisis energética es necesario cambiar la manera en que se produce la energía y la manera en que se consume la energía en todos los niveles de la sociedad. En ese sentido, Jeremy Rifkin, participante de la discusión, vaticinó que en unos quince años, cada núcleo de actividad u hogar va a tener que generar energía para su consumo propio, volcando sus excedentes o tomando energía de la red, cuando le sea necesario. Remarcando una tendencia cada vez más evidente hacia la necesidad de liberalizar la generación de energía, prácticamente como un emprendimiento ciudadano. En esa misma línea, hemos insistido bastante aquí en Uruguay, desde el Nuevo Espacio, incluso con la presentación de un proyecto de ley, planteándole a nuestro gobierno la necesidad de avanzar rápidamente en ése sentido.
En el segundo punto, EN PROCURA DE UN MUNDO EN PAZ, se puso de manifiesto, una vez más, el compromiso de la Internacional Socialista en diferentes áreas del mundo donde existen conflictos abiertos o donde la paz y la estabilidad se encuentran amenazadas, en un debate con los actores directamente involucrados. La paz es un valor fundamental que guía la acción política de la IS, promoviendo la solución pacífica de los conflictos, la tolerancia, el diálogo, el respeto a los derechos humanos y la democracia. Desde esa perspectiva fueron analizadas las situaciones que se registran en Kosovo, Costa de Marfil, Zimbawe, Sudán, Somalia, Birmania, y los procesos de paz en Nepal, Chipre, el Sahara occidental y el Medio Oriente.
El trabajo de la Internacional Socialista en la búsqueda de la paz en Oriente Medio ha sido constante. La resolución del conflicto palestino-israelí, continúa siendo crucial para asegurar la paz y la estabilidad en toda la región, es imperioso continuar con las negociaciones que conduzcan a una paz duradera basada en la solución de dos Estados independientes. El congreso también realizó un llamado a los estados de la región a abstenerse de interferir indebidamente en los asuntos internos de Irak y a respetar su soberanía. Al mismo tiempo, condenó los actos de terrorismo y reclamó el retiro de las tropas extranjeras, como un paso necesario para permitirle al pueblo de Irak, tomar en sus manos la construcción de su destino.
La IS consideró a la crisis alimentaria global, como una de las mayores amenazas a la paz y a la seguridad en el mundo, particularmente en los países más vulnerables. Desde fines del año pasado, ha habido disturbios y manifestaciones en al menos 36 países, contra la escasez de alimentos que se extiende rápidamente y el alza de los precios a escala mundial.
La crisis alimentaria surge del alza de los precios de la energía, la falta de regulación, la especulación financiera, la creciente demanda de las economías emergentes y el cambio climático. Representa un ejemplo inequívoco, de cómo el mercado, por sí mismo, no puede proveer las soluciones y de cómo, sin regulaciones, el problema se agrava y se transforma en una crisis mundial. Lograr la seguridad alimentaria en el mundo, requiere, en primer lugar, de una respuesta coordinada y multilateral, tanto a nivel global como regional, basada en una cooperación de amplio alcance entre las naciones, en lugar de una competencia corta de miras y debilitante.
Finalmente, el Congreso abordó el impacto de la emigración a escala global, manifestando su voluntad de impulsar una nueva agenda de la emigración, con la gente y sus derechos en primer lugar. Los socialistas democráticos nos proponemos abordar este tema, desde la perspectiva: "la migración es un Derecho Humano", rechazando frontalmente la política de criminalizar a los emigrantes ya que equivale a criminalizar la pobreza. La "Directiva de Retorno", adoptada recientemente por el Parlamento Europeo, ha generado preocupación y rechazo, por los procedimientos de retorno y sus consecuencias para los derechos humanos básicos de los emigrantes.
La Internacional Socialista considera indispensable, que la Unión Europea garantice plenamente los derechos humanos y laborales de los emigrantes, en especial de los niños.
Ante la tesis que predomina en algunos países desarrollados, de vincular la migración con la seguridad interna y el reforzamiento de las fronteras, impulsamos una alternativa progresista y democrática, basada en el reconocimiento de la contribución de los trabajadores emigrantes al desarrollo de esos países y el reclamo de los mismos derechos laborales que tienen los trabajadores nacionales. La IS se pronuncia por una política que atienda las causas de las migraciones y por fondos compensatorios para el desarrollo de las regiones expulsoras. Asimismo, expresa su enérgica condena a la construcción de muros que dividan a los países, como el de la frontera México-Estados Unidos y entre Israel y Palestina.
La Internacional Socialista, es un foro mundial de discusión para todos aquellos que, comprometidos con la libertad, la igualdad, la justicia y la solidaridad, asumimos la discusión y la búsqueda de soluciones a los problemas de la humanidad desde esa estricta mirada. No siempre coincidimos, ni siempre estamos en todo de acuerdo, pero en las cosas fundamentales tenemos la misma orientación y el mismo compromiso. Nos rebelamos frente a la injusticia y la falta de libertad, luchamos como siempre por la igualdad, por darle oportunidades a los que nada tienen, por superar la pobreza y la exclusión. Compartimos un profundo sentido de solidaridad. Para identificarnos y distinguirnos, la verdad, no es poca cosa.
Senador Rafael Michelini
Sábado 12 de julio