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Rafael Michelini - La República

Es la economía, estúpido

  Una editorial de Rafael Michelini en la contratapa de la Republica, referido a algunos conceptos ecónomicos de la acualidad que muy bien vendría refrescar.

"It's the economy, stupid!" (¡Es la economía, estúpido!). Una traducción más fidedigna, aunque menos literal, expresaría: "¡Es la economía, boludo!" Es la frase que utilizaban, una y otra vez, los asesores de Bill Clinton durante las presidenciales de 1992, a manera de llamado de atención, para que nadie se apartara, ni siquiera Hillary Clinton (la más díscola), del eje del mensaje político de la campaña, que debía ser pura y exclusivamente la denuncia acerca de la economía y sus resultados. Esa era la expresión, corta y contundente, empleada para corregir los desvíos, del propio Clinton o cualquiera de su equipo que perdiera el foco temático en su discurso.

La insistencia no era para nada antojadiza. Se trataba de martillar continuamente sobre el gran punto débil del gobierno estadounidense de entonces, para revertir la imagen pública positiva del presidente George Bush padre, conquistada básicamente por el éxito de su administración en la operación Tormenta del Desierto, o sea en la primera guerra contra Irak, a principios de los años 90. La estrategia era la correcta y quedaría demostrado unos meses después, con la victoria de Clinton y aquella imagen de desolación e incomprensión dibujada en el rostro del ex presidente Bush.

 

Esa misma frase podría ser perfectamente utilizada por estos días, aquí en Uruguay. Y ser dirigida a aquellos que, con perplejidad, desde la oposición o el oficialismo (¿por qué no?), en el editorial o el análisis periodístico, no pueden explicarse la fuerte popularidad y aprobación que poseen el gobierno y el presidente Tabaré Vázquez en nuestra opinión pública. Más aún si se le compara con los registros de anteriores administraciones a mitad de mandato.

El país está mejor y su gente también. Esto es así, guste admitirlo o no. Se lo acepte en privado y se lo niegue en público. Estamos mejor, aunque falta mucho, muchísimo por hacer. Más allá de los humores y los caprichos, la realidad económica se puede medir en cifras y también, en la extendida confianza de los ciudadanos, en el manejo de este gobierno en esa materia. Razonemos juntos entonces algunos datos y cifras publicadas y nunca desmentidas por uruguayo alguno.

Inversión social. Hoy hay en nuestro país 50 mil indigentes menos que el 1° de marzo de 2005. Hay, también 300 mil pobres menos que cuando asumió Tabaré Vázquez. Esto es la consecuencia social del desempeño económico del Uruguay durante nuestro gobierno, en su doble manifestación: a) se crean empleos y oportunidades que permiten el aumento de los ingresos de los hogares y la disminución de la pobreza; b) ha permitido financiar el Plan de Emergencia y el Plan de Equidad, consolidando nuestro camino de superación de la indigencia, que ya ha tenido sustanciales avances. Más importante que esto es que dichos planes y el desarrollo de nuestra economía ha hecho posible que quien esté en la indigencia vuelva a sentirse ciudadano y sepa que la sociedad no se ha olvidado de él.

Empleo. Son 1.176.700 uruguayos los que tienen trabajo a diciembre de 2006, esto es 101.000 trabajadores más que en diciembre de 2004. Esto significa 50.000 empleos nuevos por año. Algo absolutamente extraordinario para el Uruguay, impensable unos años atrás. Es una cifra de empleo récord en la historia del país y crecerá todavía más sobre fin de año, absorbiendo parte de las 150.000 personas que todavía están desocupadas y que son aproximadamente el 9% de la población económicamente activa. Cada uruguayo que logra un empleo es un salario más para el hogar y por lo tanto un nuevo ingreso que permite mejorar su calidad de vida y la de su familia.

Salarios. Desde el 1° de marzo de 2005 hemos obtenido la recuperación del 80% promedial de la pérdida salarial que tuvieron los sueldos desde el año 2000 hasta esa fecha. Atención: 80% de recuperación en sólo dos años y medio. Y algunos sectores, como el caso de los maestros, no sólo obtuvieron la recuperación completa sino también un aumento real del 17%. El aumento de los salarios, la recuperación de las pasividades y los miles de personas que han encontrado empleo y por lo tanto aportan un salario más a su casa, redundaron en un aumento sustantivo del ingreso medio de los hogares: sólo en 2006 el incremento fue de 13% real.

Producto Bruto. En 2006 Uruguay alcanzó un Producto Bruto Interno con un monto total de U$S 19.300 millones. Eso significa un aumento de U$S 6.100 millones con respecto a 2004. Este producto será aún mayor cuando se cierre el año 2007, ubicándose por encima de U$S 21.000 millones, lo cual significa U$S 8.000 millones más que en 2004. Aumentos sorprendentes sólo en tres años. Cabe destacar que lo que vamos a producir este año los uruguayos, en volumen, es récord histórico para nuestro país. El Producto per cápita se sitúa en U$S 5.812 para 2006, muy por encima de los U$S 3.8862 de 2004 y seguramente será más de U$S 6.200 al final de 2007. Si pasamos raya, los uruguayos hoy tenemos un país con resultados muy superiores y más recursos que en 2004. Casi el doble, en sólo tres años.

Exportaciones. Este año se van a superar los U$S 6.000 millones en exportaciones de bienes y servicios. A pesar de que nuestras exportaciones por concepto de turismo han sufrido los problemas derivados de los cortes de los puentes. Son U$S 2.000 millones más que el año 2004, o sea un 50% más que dicho año. En sólo tres años pasaremos una barrera imposible de imaginar años atrás. Las exportaciones representan el trabajo de los uruguayos que logramos venderle al mundo. Son salarios hoy y pasividades mañana. Sueldos, en general, de los mejor remunerados, que permiten que miles de familias uruguayas vivan decorosamente.

Inversiones. La inversión en 2006 fue una de los más altas de toda nuestra historia, superando los U$S 3.000 millones. La inversión es confianza en el país y principalmente trabajo para los uruguayos. Dentro de esta cifra, el componente de inversión extranjera, que se suma a la uruguaya, es de los más elevados que se hayan conocido. Para un país que tradicionalmente no captaba inversiones, este cambio es una de las señales de confianza más importantes de este período. Porque incluso si en el cálculo se quitara la inversión de la planta de celulosa, el capital que viene desde el exterior para quedarse alcanza a más de U$S 1.500 millones de dólares, o sea más de siete puntos del Producto Bruto Interno. En 2007 se le va a sumar la inversión pública, incluida en nuestro Presupuesto, para mejorar nuestras carreteras, escuelas, liceos, hospitales y nuestra infraestructura en general. Más trabajo, más salarios, más crecimiento, más producción.

El manejo de la economía por parte de nuestro gobierno es muy sólido, muy competente y está reportando importantes resultados. Hoy tenemos un Uruguay más próspero y en pleno crecimiento. Más allá de las inercias del pasado, nuestra gente lo reconoce y sigue extendiendo su confianza a nuestro gobierno, por un período más largo que a cualquier administración anterior. Por eso el presidente Tabaré Vázquez el viernes 7 de setiembre reafirmó el rumbo de nuestra política económica.

Tenemos clara conciencia de cuánto resta por hacer y aún tenemos 30 meses por delante. Para afirmar definitivamente el despegue del país y marcar colectivamente un punto de inflexión histórico en nuestro desarrollo económico. La izquierda, su gobierno y el trabajo de todos, han gestado una gran oportunidad para Uruguay, de esas que no se presentan todos los días. Se trata de un momento político y económico cuyo desafío, más allá de matices, podríamos sintetizar también en una frase, en un llamado de atención público contundente: "Es nuestra economía, no seamos estúpidos y aprovechemos nuestra gran oportunidad histórica".

La Republica, Martes 18 de setiembre de 2007.

 

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