Cuando de prioridades se trata, Rafael Michelini dice "las mujeres y los niños, primero" un nuevo e imperdible articulo de nuestro presidente en la contratapa del diario la republica. su preocupación por los mas desprotegidos de nuestra sociedad.
PRIORIDADES, NO PERDER LA BRÚJULA / RAFAEL MICHELINI
"Las mujeres y los niños, primero", es lo que generalmente gritan en medio de un siniestro o algún naufragio. Podría interpretarse como: "los más débiles primero". Aún así, creo que existen muchas mujeres más valientes que muchos hombres, pero igualmente, la afirmación vale, a los efectos de esta nota.
Nunca he escuchado que, a la hora de evacuar a los damnificados en cualquier tipo de desastre, alguien sostenga: "los anestesistas primero". Nunca lo he oído y lo digo con todo respeto. Pienso que la profesión médica es una de las más nobles entre los trabajos humanos y a los anestesistas, les dispenso esa misma consideración. Pero este gobierno, que tiene como presidente precisamente a un médico, más allá de la discusión acerca de la justicia de sus salarios, no cuenta entre sus prioridades a los anestesistas. No están y no porque se considere que su trabajo no sea relevante, ya que sin dudas, se trata de una tarea compleja, cuyo ejercicio ha demandado mucho estudio y dedicación. No están, porque existen otras prioridades.
Aquellos que hemos asumido la política como nuestra vocación, reconocemos, por supuesto, no sólo el derecho, sino el valor, de participar, organizar y perseguir una finalidad, individual o colectivamente, pero ese propósito, no puede pensarse ni proyectarse con prescindencia del interés general, de las necesidades y derechos del resto de la sociedad, de obligaciones insoslayables como la defensa de la vida y la necesidad de entender la realidad del momento que vive nuestro pueblo.
Nuestra vocación es de lucha, pelear por un sueño es el centro de nuestra vida. Pero los objetivos propios no pueden desconocer las necesidades de los otros y principalmente, las de los más débiles, los que no tienen capacidad de presionar, de asociarse o expresarse, como es el caso de los niños en situación de pobreza o indigencia. Los que no pueden hacer huelga, no votan y por tanto, tienen muy pocas posibilidades de hacerse escuchar.
Por ello, y aunque pueda resultar antipático para los médicos anestesistas, siento el deber de decir con franqueza que hay otras prioridades, más acuciantes y destacadas, de hogares con necesidades reales y sustanciales, que deben primar a la hora de definir la aplicación de los recursos. Y para que nadie se llame a engaño es bueno exponerlas.
Prioridad Uno. Superar la indigencia. ¿Usted podría vivir con menos de 1.044 pesos, si es del Interior, o con menos de 1.375 pesos mensuales, si es de Montevideo? Duro no. Los indigentes en Uruguay son fundamentalmente niños. Son los integrantes de los hogares más pobres, constituidos en general por una mujer, jefa de familia y cuatro o cinco niños menores de 10 años. En base al esfuerzo de nuestro gobierno y de todos los uruguayos, a finales del 2006 había 50.000 indigentes menos que en el año 2003. No es poca cosa, producto de la marcha de la economía y del plan de emergencia. Pero falta otro tanto. Hay miles de niños uruguayos que todavía esperan por mejores condiciones de vida, de mejores oportunidades para su desarrollo. No perdamos la brújula, tengamos claro adonde hay que dirigir nuestros recursos.
Prioridad Dos. Superar la pobreza. Si es difícil terminar con la indigencia, superar la pobreza constituye un objetivo de enorme envergadura. La lucha por superar la pobreza es una tarea ardua si las hay, no se arregla con planes de emergencia o planes de equidad solamente. No se arregla con voluntarismos o con dinero, es mucho más complejo. Ser pobre significa recibir menos de 2.953 pesos por mes en el Interior, o menos de 4.718 pesos en Montevideo. Aumentar esos ingresos por persona, no es nada fácil. Hoy, los uruguayos que están en condición de pobreza, representan el 24% de la población. Poco más de 800.000 personas. Son uruguayos que están pasando necesidades, de vivienda, de vestimenta, de alimentación. Porque nos guste o no, sea por la herencia maldita o no, son muchos ciudadanos, los que la están pasando mal, producto de la mala gestión de gobiernos anteriores. Somos conscientes de ello. No hemos bajado los brazos y hemos enfrentado la pobreza, con nuestro crecimiento económico, con más y mejor educación, con más oportunidades de trabajo. Hoy, tenemos 300.000 pobres menos que en el año 2003, cuando había más de 1.200.000 personas bajo la línea de pobreza, en nuestro país. No es poca cosa, lo hacemos en silencio y nos sentimos muy orgullosos de lo que hasta ahora hemos logrado.
Prioridad Tres. Empleo. Es de vital importancia seguir aumentando la capacidad de empleo del país. Para quien no lo tiene, conseguir empleo, significa pasar de la pobreza o de la indigencia, a una situación de mayor alivio económico. No hay mejor aumento salarial en una familia, que aquel que se produce, cuando uno se sus integrantes que está desocupado, consigue trabajo. El trabajo es volver a ser ciudadano, sentirse útil para la sociedad, para la familia y para uno mismo. Para el joven, es todo un acto de afirmación, significa su independencia económica, es poder ser él. Para el jefe o jefa de familia es poder mantener a sus hijos, darles oportunidades y apoyarlos para cuando emprendan su propio camino. Es tener seguridad social y por lo tanto tener una cobertura imprescindible ante cualquier contingencia para el trabajador y para toda la familia. A partir del primero de enero de 2008, significará además contar con la cobertura médica para todos los integrantes de la familia, independientemente del monto de los ingresos. Hoy por hoy, no es poca cosa. En el año 2004, teníamos un desempleo de 13%, en 2006, lo bajamos al 9%. Se crearon 101.000 empleos nuevos, en tan sólo dos años de gobierno, récord histórico desde la propia fundación de nuestro país. Pero en 2006 todavía quedaban 150.000 uruguayos que buscaban empleo. Sabemos que este año también se han generado muchos empleos y esa cifra, disminuirá aún más. Nos queda mucho por hacer, pero sabemos cuales son las prioridades y vamos en la dirección correcta.
Prioridad Cuatro. Mejorar los salarios y pasividades más bajas. Esto no es fácil. El aumento de los salarios y pasividades más bajas no se hace por decreto. Defenderle el poder adquisitivo a esos salarios y a esas pasividades, es la prioridad inicial, para después intentar mejorarlos. En el caso de los privados los Consejos de Salarios han dado un gran resultado y han permitido en dos años, recuperar y aumentar, en los salarios más bajos, todo lo perdido desde la crisis del 2002, por encima de las pautas de salarios más elevados. Este sistema de negociación, permitió que los aumentos para los trabajadores privados de menos ingresos se acordaran en un clima de diálogo y entendimiento. En el caso de los públicos, la recuperación de los salarios más bajos, ha sido firme. Varios sectores, muy postergados, como el caso de los maestros, no sólo han recuperado lo perdido, sino que han aumentado el salario real en un 17%. Mientras que, para otros, la recuperación fue casi completa. Esta sí es una de nuestras prioridades, aumentar las oportunidades de los que menos tienen. Podemos agregar la cuota mutual para los funcionarios públicos, una verdadera reivindicación histórica y un aumento real del salario. Para públicos y privados, la cuota mutual se extenderá también a sus hijos, ahora nomás, a partir del 1° de enero de 2008. Este último renglón significa 2000 o 3000 pesos de aumento de sueldo real, para trabajadores de hogares con dos o tres hijos. Como es público, las jubilaciones de menores montos han tenido una recuperación por encima de la pauta, mejorando la situación de muchos pasivos, en las franjas más necesitadas.
Todos queremos mejorar nuestra perspectiva económica. ¿Quién no quiere tener más ingresos y avanzar en calidad de vida? Es perfectamente entendible, pero el desarrollo económico de un país no se conquista ni en un año, ni en un solo período de gobierno.
Nuestras prioridades no son caprichosas. Tienen como sujeto, a los uruguayos que gastan íntegramente sus ingresos en alimentos, en pan, leche, arroz y huevos. La gente más humilde, más pobre de nuestro país. Son los que llevan mucho tiempo postergados, con sus necesidades básicas insatisfechas y en su mayoría: son niños. Ellos son los destinatarios de nuestra solidaridad, nuestra entrega, de la contribución de todos los ciudadanos, pero sobre todo, de los que tenemos mejores ingresos.
Son los que representan las prioridades sociales de nuestro gobierno y de la izquierda uruguaya. Así debe estar claramente establecido para todos los uruguayos y fundamentalmente, para todos los frenteamplistas, para que nadie pueda torcernos el rumbo y alterar la brújula, del compromiso que marca nuestro camino. *
(*) Senador Nuevo Espacio /Frente Amplio