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Rafael Michelini - La República

Mas Acne y Menos Canas

Un nuevo e imperdible artículo de Rafael Michelini en la Contratapa del diario la República, en esta ocasión, trata el tema de los jovénes y su inserción en la sociedad y en el sistema político. convoca a convocarlos no solo en la teoría.

Mas acné, menos canas


RAFAEL MICHELINI (*)


Cuando Cecilia, mi hermana, tenía poco más de 20 años estaba exilada en Francia. Era a finales de los 70, Uruguay estaba en plena dictadura y Ceci, con su hija Rosarito, estaba en París buscando empleo. No es que fuera fanática del trabajo pero el tesón en su búsqueda era admirable.
Cuenta la leyenda, que exilados uruguayos y amigos franceses se comprometieron en su ayuda. Un domingo, después de marcar en el diario diferentes posibilidades de empleo, estos buenos amigos comenzaron a llamar a los potenciales empleadores. De repente, una de tantas llamadas tuvo éxito y uno de los amigos le pidió a Cecilia que se acercara al teléfono pues había alguien que parecía entusiasmado en contratarla. Cecilia tomó el teléfono y cortó rápidamente dejando a todos sorprendidos. Después de un breve silencio comentó: "Que busque trabajo no significa que lo quiera encontrar".
Me quedó esa imagen grabada. Alguien que busca algo y se esfuerza por ello, pero al momento de concretarlo, duda, se detiene y finalmente no lo hace. Creo que eso mismo le sucede al Frente Amplio con respecto a los jóvenes.
Siempre reivindicamos a los jóvenes como componente fundamental de nuestro proyecto político. Integrar la mayor cantidad de jóvenes posible a la participación en nuestra fuerza política siempre ha sido nuestro objetivo declarado y compartido. Sin embargo, nuestro accionar como fuerza política hoy no traduce en ningún grado lo que en el discurso postulamos como un deseo profundo, exponiendo una actitud claramente contradictoria.
Invocar o referirse al papel de los jóvenes, hacer llamados genéricos, convocarlos a participar del cambio y del futuro, elogiar la rebeldía y el fervor, es saludable y está muy bien para el discurso, pero de nada sirve si luego no se concreta. Hay que decirlo bien claro: tenemos un grave problema de integración y participación juvenil en el Frente Amplio, cuyas consecuencias son muy negativas para el desarrollo de nuestra fuerza política y su papel transformador. Se ha registrado en los últimos quince años un sostenido proceso de retirada de los jóvenes de la militancia activa de la izquierda tanto en la estructura, como en los sectores políticos que la integran.
Paradójicamente la enorme mayoría de los jóvenes de este país se reconoce de izquierda, se identifica con el Frente Amplio y así lo han demostrado con su comportamiento electoral y con una presencia multitudinaria, sin precedentes, que acompañó nuestros principales actos en la pasada campaña electoral. Pero esa presencia fue tan masiva como fugaz, y el movimiento se apagó junto con las luces de los festejos de nuestra asunción al gobierno.
Veinte años atrás la situación era muy distinta. El problema no era serio ni pensable. Muchos de los principales dirigentes apenas pasaban los 50 años, los sectores políticos y la propia estructura frenteamplista estaban poblados de jóvenes. La lucha contra la dictadura, la expectativa democrá-
tica, el compromiso y la fuerza de los contenidos de nuestro mensaje sellaban una alianza mayoritaria de los jóvenes con la izquierda que se expresaba en una militancia pujante y masiva.
¿Qué pasó de allá para acá? Sobre todo negamos la realidad. Es que había nuevos desafíos, otros moldes a romper, modos de vivir y de relacionarse diferentes que los encarnaban los jóvenes. Nos apegamos al "canto popular" y no escuchamos el "rock" y entonces no entendimos a las nuevas generaciones. El deterioro fue gradual pero consistente, por momentos el tema generó preocupación, pero había otras prioridades. Nuestro papel opositor nosotros desde la política, ellos desde la rebeldía en alguna medida igual nos conectaba. Aunque sin diálogo, se instaló una cómoda e incómoda cohabitación con los jóvenes.
Hoy estamos en el gobierno, afirmamos nuestro proyecto de cambio, desarrollamos nuestras transformaciones, esas tan anheladas, pero resulta, que los principales invitados de esta fiesta no están en el escenario, nos miran por televisión con mucha simpatía pero con mucha ajenidad. Hoy los jóvenes no militan, no se apropian de los logros de nuestro gobierno, no participan de la vida interna de la izquierda y por lo tanto no hay renovación generacional.
Vayamos por parte. Los jóvenes, en muchos aspectos, entienden mejor la vida y se desempeñan mejor que los más adultos aunque sea difícil de aceptar para todos. Y no estoy hablando de tecnología o idiomas, que ahí la distancia es enorme a favor de ellos, me refiero a un comportamiento social mucho más abierto y descontracturado en el relaciona-
miento con los demás. Hablo del sentido de los jóvenes de concebir la igualdad, aquella que tanto invocamos públicamente, pero que a la izquierda le cuesta mucho incorporarla en toda su amplitud y en su dimensión cultural. La aceptación de la diversidad, una visión inclusiva de las diferencias de sexo, raza o religión, o sea la tolerancia en los jóvenes se manifiesta en forma natural.
En esos temas el Frente Amplio está en el debe y los jóvenes nos podrían dar una mano impresionante al respecto. Pero para ello debemos encontrar formas de participación que incluyan a las nuevas generaciones. No puede haber un único espacio de participación, con un único tipo de militancia, que regula un tipo de rutinas y un método único de trabajo político. Se debe avanzar hacia un modelo de participación que permita abrir distintas posibilidades militantes, con un criterio amplio de inclusión. Los jóvenes cuando los convocamos, participan. Así fue en 2006, cuando miles de jóvenes de más de 14 años fueron a votar, pero lamentablemente muy poco destacamos su presencia. Además no sería sensato conformarnos con su participación en ese único acto. Por lo tanto debemos promover las distintas formas de militar y participar en la estructura, incluyéndolos también en la conducción de la fuerza política para que su voz se escuche en los principales debates. Sólo así, en pie de igualdad con los adultos, con derechos plenos, desechando la tendencia conservadora de concebir a los espacios juveniles como divisiones menores o formativas, podrán dar una mano inmensa a toda la izquierda.
Por otra parte, el Frente Amplio debe asumir y reivindicar, con mucha fuerza, como propia la problemática juvenil y desarrollar propuestas consistentes, con actividades frecuentes, de alta exposición, que apunten a una muy fuerte comunicación y apertura a la cultura de los jóvenes. Quizás sea un buen comienzo las actividades que se van a desarrollar, con un perfil y una esencia absolutamente joven, el 31 de octubre próximo, en festejo del triunfo de 2004. Pero no alcanza si solo queda como un hecho simbólico o para llenar la ficha.
Debemos impulsar propuestas que muestren voluntad de avanzar con fuerza en este tema. Nosotros tenemos varias para aportar y discutir con todos los compañeros. El voto a partir de los 16 años, como forma de involucrar a todos los jóvenes de nuestro país puede ser un buen paso. Una mirada distinta al consumo de drogas sociales, incluida la marihuana, de menos efectos que el propio alcohol, puede ser otro. Una perspectiva más abierta con respecto a lo sexual y a su diversidad, como así mismo una información mucha más abierta sobre el embarazo adolescente y la interrupción del mismo por propia voluntad, pueden ser otros pasos en la dirección correcta.
Recuperar la participación de los jóvenes y su energía militante al servicio de la causa de la izquierda debe ser una de las prioridades del Frente Amplio. Para ello, habrá que tomar decisiones para empezar a superar este grave vacío del presente. No será nada fácil de remontar si no hacemos una apuesta muy fuerte a renovar la propia fuerza política que expresa el cambio, a romper los tabúes de la izquierda y abrir las puertas de las propias estructuras del Frente Amplio. Hace poco leí un informe en LA REPUBLICA sobre un estudio de la participación de los jóvenes. Dicho informe propiciado por Cotidiano Mujer concluía que en la izquierda "valen más las canas que el acné", en referencia a la relación de los veteranos frente a los jóvenes en nuestra fuerza política. Bueno, no hay duda que para revertir esto, para que la "tortilla se dé vuelta", necesitamos lo del título; "más acné y menos canas". *
(*) Senador del Nuevo Espacio/Frente Amplio

La República, Martes 16 de octubre de 2007.

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